sábado, 8 de octubre de 2016

Al que le gusta el durazno...

Mucho se ha escrito en esta página sobre el amor, y aunque si bien el tema que nos convoca poco tiene que ver con el amor, no hay forma de bancarse estas pequeñas delicias de la vida conyugal si no existe amor verdadero…
Y aunque muchos digan que no hay nada mas pavo que un ser humano enamorado, discúlpenme que los contradiga, pero existe alguien aún peor: la que se cree que casándose la vida les va a mejorar sustancialmente. A ver chicas, entiendan de una vez por todas que un marido es alguien que:

-          -     Cree a pie juntillas que la cubetera de hielo se llena de agua, sola, en el freezer.

-          No encuentra ninguna cosa (literalmente ninguna) en ningún armario, ni siquiera aunque se le caiga en la cara.

-          Se niega rotundamente a subirse al auto cuando manejas vos, salvo que se haya alzado un pedo morboso en algún evento y tema que lo agarre un control de alcoholemia.

-          No solo no pregunta donde estamos si está perdido, sino que ni siquiera le hace caso al GPS. Y si se llega a perder,  la culpa la tiene el GPS!

-          Hace dieta con vos, más que nada para hacerte el aguante, y baja 15 kilos en 2 meses, mientras que vos solo bajaste 4 miserables kilos.


-          Creen que ayudar en las tareas de la casa es hacer asado cada 15 días y reponer el rollo de papel higiénico cuando se acaba.

jueves, 31 de marzo de 2016

No es lo mismo

No es lo mismo el culo que el mes de agosto. No es lo mismo el sexo que el amor. Y tampoco es lo mismo ser madre a los 30 que a los 20.
Como madre añosa primeriza, estoy en condiciones de afirmar que no es lo mismo ser madre de un pequeño ser rebozante de energía y de caprichos, que reafirma su identidad, reforzando su independencia a la misma vez que se arrastra por la casa colgado de tus piernas, pidiéndote upa, a los 30 que a los 20.
Las madres de 20, principalmente, tienen más paciencia y más estado físico. Ambos atributos que las mamis de 30, por mas crossfit que hayamos hecho, ya no tenemos. Toleran mejor los juguetes desperdigados por la casa, las paredes dibujadas con crayón y las cucharas de pure voladoras. Yo, personalmente, me he pasado preciados momentos que ya no volverán limpiando las paredes con dentífrico o bicarbonato, borrando las obras de arte que el crio plasmó en el living del hogar. Del temita del estado físico mejor ni hablemos, o ¿quieren que les cuente lo que es caminar 5 cuadras con tu retoño de 2 años y medio y 15 kilos de peso, dormido, en plena siesta veraniega? Hecha bosta, literalmente así, vuelvo cuando lo voy a buscar al jardín.
Otro atributo innegable de las mamis de 20 es que son mas relajadas o como me gusta catalogarlas a mi: temerarias. Los pibitos aprenden a hamacarse, a tirarse del tobogán, a saltar en la cama y demás deportes extremos mucho antes que un retoño de madre treintañera, mucho más cautelosa (o cagona) lo que suele convertirlas en sobreprotectoras  (hasta me arriesgaría a decir represoras). Es que aunque las mujeres de 30 seamos más seguras de nosotras mismas y de nuestro rol, también somos más conscientes de los peligros externos que no podemos eliminar o reducir, según un concienzudo y meticuloso plan de control de daños, esos que tanto nos encanta diseñar. Por ejemplo yo soy fan de las rutinas: para dormir, para comer, para bañarse, para hacer pipí, para jugar en la plaza, para todo vamos!
 Es que es tan difícil ser madres…  Y no estoy diciendo ninguna luminaria, simplemente estoy expresando una verdad absoluta, los pibes deberían nacer con un manual de instrucciones , yo por las dudas voy a pegarme una vuelta por el obstetra para preguntarle sino se lo dejó adentro cuando me sacó el chiquito.