Ir al contenido principal

¡Mi amor ya llegué!

Es una frase tan común cuando una está en pareja…
El asunto es cuando él aparece con las valijas, dispuesto a quedarse a vivir con una, mujer independiente, soltera, sin hijos, ni nada que la ate a nada más que la vida misma.
Pero él te cae de sopetón y te dice con una sonrisa de oreja a oreja: “Ya está, la dejé. Ahora si. Me quedo a vivir con vos”
Chanchan chanchan chanchan (musiquita de terror, onda psicosis).
Ósea traduzco. Una era la amante, la otra, el señor tiene (o tenía) una señora esposa, y resulta que ahora se separó para venirse a vivir con una.
Pero…¡Porqué carajo no nos consultó!.
Es verdad, más de una se pondría feliz porque el hombre que ama se decide finalmente por ella. Esto sucede la mayoría de los casos, pero no es eso lo que está en tela de juicio, sino el asunto de tomar semejante decisión sin consultar con una.
Es lo mismo que tomar la decisión de casarse. A ver, a ver… cuando uno decide casarse, generalmente es una decisión que lleva años de reflexión, de sumo convencimiento de que uno quiere pasarse el resto de la vida con alguien, y principalmente se toma de a dos. Nadie puede casarse solo, es así de simple
Y estos señores, ellos solitos, deciden que se van a venir a vivir a nuestro minúsculo departamentito, invadiéndonos con los regalos del día del padre que le han hecho con fideos sus pequeños retoños, trastocándonos nuestros horarios y hábitos, regalándonos una suegra de la noche a la mañana. Sin preguntarle a una si quería eso o prefería una caja de “garotos”
Pasamos de ser una mujer independiente, que arreglaba sus tiempos a su gusto y piaccere, sin tener que rendir cuentas ni cumplir con obligaciones sociales, disfrutando el día a día, y con toda la libertad de mandarlo a freír buñuelos cuando se hartara o apareciera algo mejor.
Y de repente nos convertimos en amas de casa. Tenemos que lavarles y plancharles la ropa, tenerles la comida lista a horario, una que se arreglaba con una tacita de café con criollos o un yogurcito, lavar el culo de niños ajenos, hacerles hacer la tarea, llevarlos a la plaza, el cine, el teatro, cocinar lemon pie y selva negra para la suegra, dar cuenta de porque llegamos tarde, porque nos demoramos en la casa de una amiga, atendiendo a los borrachos de sus amigotes, bancándonos las mujeres de estos señores, que no hacen más que compararte con la “ex”, que era tan buena, lo quería tanto y se bancó tantas trastadas de él, como para que este desalmado se encajete con cualquiera (qué venís siendo vos) y la largue.
¡Un horror!
¡Cómo no nos consulta!
Según mi señora madre (que para los que no saben es psicóloga) estas relaciones no duran mucho, porque una cosa es estar con alguien cada tanto, sabiendo que la pareja no se puede concretar, que hay que ocultarse, que no hay que dar explicaciones. Y otra muy distinta es decidirse a vivir ese amor, como socialmente debe ser. Se acostumbran a estar juntos para disfrutar, para divertirse, de manera clandestina. Pero al verse a diario y relegar la vida que cada uno tenía, viene el “tole tole”.
La adrenalina del encuentro furtivo desaparece, la rutina se lleva toda la mística que existía y que servía para sostener una relación de estas características. E inevitablemente viene el desastre.
Y él no hace más que echarte en cara que perdió a sus hijos, que se peleó con su mamita y sus amigos. Qué la gente habla mal de él. Que no le cocinás, lavás, planchás, cosés, ni le hinchás las pelotas como “ella”. Y una, lo acuso de invadirla, de no consultarle: “jodéte por boludo, yo nunca te pedí que vengas, te hubieras separado y nos hubiéramos puesto de novios, vos quisiste venir hijo de una gran p…” Y ya no hay vuelta atrás.
Y como una sabe como lo ha conocido, y sabe cuales son las excusas que le ponía a su “ex” señora esposa (que dicho sea de paso, está en su mejor momento desde que se sacó de encima a semejante clavo), se desquicia pensando que él seguro que está cuerneándonos con otra, que seguro estará planeando dejarnos, una que ha perdido la libertad y la independencia, que se ha encariñado con los retoños y que ha llegado a una extraña pero tranquila guerra fría con la suegra que hace amena la convivencia en las fiestas familiares, que se ha hecho compinche de las arpías de las mujeres de los amigos a base de enterarse algunos deslices amorosos de estas “respetables” señoras.
Y ahora que, por fin, una se acomodó a la nueva vida que le regaló su amado. Este hijo de una gran perra, se arrepintió. Nooo, si una estaba choochaa cuando te cayó con las valijas sin avisarte, ni consultarte. Como si una la hubiera estado esperando con los brazos abiertos. Una que andaba con un tipo casado, porque le huía al compromiso, sintiéndose libre.
Pero como una ya está hecha una piltrafa humana, le queden pocos caminos: O consultá algún oráculo (qué hoy en día son las también llamadas pitonisas que te tiran el tarot) para que nos profeticen que será de nuestro futuro y de paso cañazo, te de alguna pócima que te garantice el amor del turro en cuestión.
O si no te buscás una psicóloga que les haga terapia de pareja, si es que el condenado no es reticente a este tipo de tratamientos, porque siempre tenés al que te dice: “Pero mira si voy a ventilar los trapitos sucios con un desconocido, como si supiera más que yo. Andá sola a hacer terapia de pareja, yo no la necesita”. ¡Cuanta necedad!
O si no te armás de valor y lo mandás de vuelta con su ex señora esposa, si es que lo quiere de vuelta (cosa que no creo porque la mina está hecha una pinturita sin el quetejedi) o que sea lo que dios quiera con él, porque vos no querés nada, ni de él ni con él.
Así es amiga, una vive un sufrimiento eterno. Contigo y sin ti. ¿De quién será la culpa, nuestra, de él o del cosmos? Cuando tenga la respuesta se las paso chicas, por lo pronto a no desesperarse, que no hay mal que por bien no venga…

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Torta Borracha

INGREDIENTES: -          Vainillas 24 -          Crema 500 cc. -          Azúcar cantidad necesaria -          Chocolate cobertura 150 gs. -          Dulce de leche 1 cda. -          Manteca 25 gs. -          Moscato cantidad necesaria (se puede reemplazar por algún licor, ron, whisky, etc.)
PREPARACIÓN:
Para comenzar con la preparación de este postre es necesario sacarme la máscara de entrada y confesarles que no soy muy amiga de la cocina por eso las recetas que les traigo son muy simples.  Hechas las aclaraciones pertinentes del caso, cual Maru Botana y su prole numerosa cocinando en su casa del country, empezamos  con nuestra receta. Derretimos el chocolate cobertura a baño maría junto con la manteca y el dulce de leche. Mientras que por otro lado batimos la crema con el azúcar a punto chantilly. Luego mojamos las vainillas con el moscato y procedemos al armado.
¡Ojo! Que no se les vaya la mano con la cantidad de vino para mojar las vainillas. No vaya a ser que les pase lo que le ocurrió a m…

¿Qué tiene que ver el amor con el ojo del hacha?

Al que le gusta el durazno...

Mucho se ha escrito en esta página sobre el amor, y aunque si bien el tema que nos convoca poco tiene que ver con el amor, no hay forma de bancarse estas pequeñas delicias de la vida conyugal si no existe amor verdadero… Y aunque muchos digan que no hay nada mas pavo que un ser humano enamorado, discúlpenme que los contradiga, pero existe alguien aún peor: la que se cree que casándose la vida les va a mejorar sustancialmente. A ver chicas, entiendan de una vez por todas que un marido es alguien que:
-          -     Cree a pie juntillas que la cubetera de hielo se llena de agua, sola, en el freezer.
-No encuentra ninguna cosa (literalmente ninguna) en ningún armario, ni siquiera aunque se le caiga en la cara.
-Se niega rotundamente a subirse al auto cuando manejas vos, salvo que se haya alzado un pedo morboso en algún evento y tema que lo agarre un control de alcoholemia.
-No solo no pregunta donde estamos si está perdido, sino que ni siquiera le hace caso al GPS. Y si se llega a perder, …