Ir al contenido principal

¿Vale la pena, esta pena?


¿Qué le está pasando a la gente con el amor? Últimamente existen muchas parejas que se están separando. Me pregunto, ¿Es tan fácil dejar de querer al amor de nuestras vidas? ¿Por qué se abandona tan rápidamente, ante el menor inconveniente, lo que uno más ama?
Digo yo, ¿el verdadero amor no es para los valientes, para los que no piensan en las conveniencias ni a los inconvenientes?
Entonces, ¿es amor verdadero?
Y si no lo es, ¿Por qué entonces, uno sufre tanto cuando se separa?
Porque parece que se perdiera el alma, la esencia, la razón de ser, el lugar en el mundo, cuando uno se separa.
Será cierto nomás que la institución matrimonial esta sufriendo una de las peores crisis. Porque aunque uno no este atado a alguien por una libretita, a cierta edad y después de varios años, si vivís en pareja es como estar casado.
A mi no vengan con ese asunto de que “somos novios” Si uno decide mudarse al mismo hábitat de su bien amado es porque está convencido de que es su media naranja y quiere pasar el resto de su vida con él.
Porque, vamos no mientan, uno no se aguanta los olores, los berrinches, los amigotes, las manías y las obsesiones de alguien a quien tiene pensado abandonar a la primera de cambio. Uno no se pelea con alguien, hasta el cansancio, solo para ver si compramos el lavarropas o el aire acondicionado, entre los dos, ahorrando con sangre, sudor y lágrimas las pocas monedas que quedan del sueldo, si tiene pensado alzar sus petates y largarse a lo de su madre, a la primera discusión porque le pusiste mucha cebolla a la comida y a él le dio gases.
Vamos caramba, si uno hace todo el circo de alquilar un camión de mudanza, pintar juntos la casa y decorarla, comprar sábanas y ollas nuevas, hacer fiesta de inauguración, gastando un dineral para que los amigos vengan a emborracharse y vomitar las paredes que uno acaba de pintar, porque quiere compartir esa alegría con la gente que quiere. Si uno hace todo esto, no tiene pensado abandonar el barco en medio de la tormenta. Uno tiene que agarrar el timón, clavar el ancla, alzar las velas y pilotear la nave hasta que el cielo se despeje y podamos charlar tranquilos sobre lo que está desatando esta tormenta de reproches, celos y egoísmos que hacen temblar nuestro hogar dulce hogar.
Pero no, la mayoría de la gente que conozco leva anclas y se raja a lo de su madre, porque “Si él se va, yo no me puedo quedar en el departamento porque me hace mal. Además es él quien decidió separarse, yo no quería” ...Pero se lo dijiste… “Como se lo voy a decir. Si se lo tengo que decir no vale la pena”. ¡No por dios, con esa actitud no llegamos a ningún lado!.
Después de toda esta cantinela llega la depresión post separación.
Es un proceso largo, muy largo, una vez escuche que el duelo que hay que hacer es proporcional a la mitad de los años de relación, es decir si estuviste en pareja 6 años, tenés 3 de duelo. ¡Una vida! Encima una ya está mayor, y el reloj biológico hace “tic tac” y te aturde. Y te mirás al espejo y ves lo que te está haciendo la ley de la gravedad, se te está cayendo el traste, las tetas y los parpados. Peor, menos ganas te dan de salir en busca de otro capitán que quiera pilotear este barco con vos. Quién te va a dar bola, ojerosa, fláccida, mañosa y resentida con todo el género masculino. Y entonces que hace una… se tira a los chocolates, como si en la caja vacía estuviera la solución a tus problemas.
No chicas, se los digo por experiencia propia (de donde se creen que saqué semejante traste) en la caja de chocolates no hay ninguna receta mágica.
Encima una es re masoquista. Entonces se tira en la cama, apaga la luz, prendé el equipo de música, pone canciones de desamor, de engañados, de viudos, y la remata escuchando hasta el cansancio la canción de ambos, y llora, llora que te llora. Se arrastra por las paredes, llorando, llenándolas de moco, desparramadas por la alfombra porque de tanto llorar no tenemos fuerzas ni para caminar.
Después requisa la casa para encontrar algún objeto o prenda del ser amado. Si lo encuentra, lo toma como objeto de transición (así lo definiría mi vieja, que es psicóloga) y duerme, caga, se baña, y se emborracha abrazada al trocito que nos quedó de nuestro amado. Lo único tangible que ese desalmado nos dejó. Pero si no lo encuentra, se aferra a notitas que dejó indicando lo que hacía falta en la heladera o cualquier cosa que se le parezca y que alguna vez haya pasado por sus manos.
No contentas con esto, una va a la perfumería y compra el perfume que usaba el abandonador para rociarlo por la almohada, porque ya no sabemos que hacer para contrarrestar las noches de insomnio provocadas por su ausencia. Nos abrazamos a la almohada con su olor y fantaseamos con que él está durmiendo a nuestro lado, y así logramos dormir algunas horas.
Una pretende convencer a todo el mundo que se va a morir de pena, y como le da miedo quedarse sola, comienza a ver sombras en la casa. Tiene a todos culo al norte. Padres, hermanos y amigos están pendientes de si una solloza por la noche, porque es el signo vital que indica que aún estamos en el mundo de los vivos. Nos obligan a comer, y se enojan si nos agarran ataques de angustia oral y desvalijamos la heladera por la noche. Nos obligan a ir a trabajar, pero nuestro jefe nos manda de vuelta a casa porque no damos pie con bola. Nos retan si lloramos, pero nos dicen que la única forma de superar todo esto es llorando. En fin, nadie sabe que mierda hacer con la depresión que nos lleva en andas
Pero todo lo bueno se acaba un día y ahí saltamos a la segunda etapa, la de la negación. Queremos convencernos de que él ya va a volver, que estaba confundido, engualichado o encajetado con alguna loca, que seguro los amigos le llenaron la cabeza, porque él nos ama, lo que pasa es que no se da cuenta. Entonces cuando alguien nos pregunta por nuestro amado, una contesta muy suelta de cuerpo: “Estamos atravesando una crisis, así que nos tomamos un tiempo para pensar” Tiempo que ya lleva meses y él está aprovechando para pensar en la cama de quién va a dormir el próximo fin de semana o en que tugurio va a despilfarrar sus escasas monedas. Pero está etapa no se extiende demasiado, porque siempre aparece algún pesimista que te hace ver que él no está en crisis y que no se está replanteando un carajo.
Así que ahí es cuando una salta derechito a la siguiente etapa. La bronca. Una comienza a odiarlo por todo. Era malo, nos psicopateaba, no nos tenía en cuenta, no nos dejaba crecer. Era poco inteligente, inútil, inmaduro, cruel y traidor. Era la peor lacra de este mundo. “No entiendo como fue que me enamore de él. ¿Me podés decir que le vi?” Es la frase que sintetiza esta etapa, que tampoco dura mucho, porque de noche, cuando una se queda sola con su corazoncito destrozado sabe muy bien porque se enamoró de él. Y llora, llora mucho siempre.
Entonces aparece algún amigo que se da cuenta y empieza a decirte que fue lo que le viste. No lo hace para regodearse de nuestro dolor, sino porque sabe que esta es solo una etapa más que una tiene que atravesar en el proceso de la separación. Lo único que hace es ayudarnos a superar el mal trago y prepararnos para pasar al siguiente estadío.
Igual como una está bastante desequilibrada, porque con él, entre otras cosas, se nos fue también el eje, empezamos a hacernos las superadas. Nos compramos corpiños push up, remeras escotadas, medias reductoras (de esas que te levantan el culo y te aplastan la panza), y salimos de caza. El primer poste de luz que nos mira se convierte en ese clavo que saca el otro clavo. (La Vicky dice que para sacar un clavo se necesita un tornillo y no otro clavo. Demás está decir que coincido con ella). Organizamos festejos, redecoramos la casa, compramos sábanas nuevas, nos pintamos, y nos teñimos el pelo, porque indio que se pinta quiere guerra. Y así andamos por la vida. Refregándole en la cara lo felices que somos sin él, lo bien que nos hizo la separación, lo madura, lo esplendida que estamos solas. Porque una es una mujer independiente y liberada, conciente de sus carencias y dispuesta a solucionarlas.
Ja! Cuanta falsedad puede caber en una persona desengañada y resentida. En realidad lo único que queremos es que él se arrepienta y vuelva cuál perrito faldero arrepentido, con la cola entre las patas a implorarnos que le demos una segunda oportunidad. Y una ya tiene pensado hacerse rogar un tiempo, hacerlo sufrir un poco y después volver, siempre bajo nuestras condiciones. Pero el señor no se da por aludido, y el muy descarado se alegra que ya hayamos superado la depresión. Y en el mejor de los casos nos propone una tierna amistad, y en el peor de ellos se postula como nuevo amante. Y una no quiere ni una cosa ni la otra…
Así llegamos a la última etapa, la tan ansiada resignación. Ahora si que una no sabe que fue lo que la enamoró de él. El tipo se vuelve humano, ya no lo extrañamos, ya no lo comparamos, no lo buscamos en otro, no ideamos estrategias para que vuelva, no nos interesa vengarnos porque simplemente no nos importa ni su bienestar ni su malestar. Ya no recordamos esos detalles que tanto nos torturaban, cuando en la radio suena esa canción ni siquiera le prestamos atención, cuando alguien nos lo recuerda nos reímos avergonzadas de lo patética que éramos durante la etapa post separación. Y como broche final, una empieza a fijarse en tipos que no tienen nada que ver con nuestra antigua media naranja.
Y es ahí, amigas, cuando ya realizamos el duelo, enterramos el muerto y estamos listas para la nueva etapa que sigue. Volver a enamorarse, a creer, a admirar, a recobrar la alegría y los sueños.
Porque a pesar de tanto sufrimiento, siempre chicas y no se olviden nunca de esto, vale la pena, el esfuerzo y la lucha, amar.


Dedicado especialmente a la Flaca y la Gaby

Comentarios

  1. amiga, mi departamento fue pintado en dos ocaciones la segunda fue por los mocos..
    Flaca arriba el animo.... tonele el pecho que todavia no llego la peor parte, te falta el "me muero me muero" y el insomnio, fase por la cual estoy atravesando...
    Lau genial... Un besote enorme....
    Gaby

    ResponderEliminar
  2. amiga estoy sintiendo la desesperacion que temia y no se que voy a hacer de mi vida es dificil todo esto no queria esto para mi pero se que todo va a salir bien te quiero mucho y de nuevo gracias

    ResponderEliminar
  3. Flaca de mi corazón: No tenés nada que agradecerme, yo estoy para vos, siempre, te quiero muy mucho.
    Vos tranqui que todo va a estar bien, y cuando no esten bien, llamame urgente y vemos que hacemos...
    Fuerza nena, te quieroooooooooo

    ResponderEliminar
  4. Gaby amiga: Ricos vinos los de anoche, un placer despertar a tu lado (sonó medio erótico, jaja!!)
    Ya te mando por mail lo que te prometí.
    A vos tambien te quieroooooooo

    ResponderEliminar
  5. erotico o no certero es.. estoy bajando el corel e investigando.. un beso te llamo mas a la noche o mejor venite y la seguimos pensando gaby.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Torta Borracha

INGREDIENTES: -          Vainillas 24 -          Crema 500 cc. -          Azúcar cantidad necesaria -          Chocolate cobertura 150 gs. -          Dulce de leche 1 cda. -          Manteca 25 gs. -          Moscato cantidad necesaria (se puede reemplazar por algún licor, ron, whisky, etc.)
PREPARACIÓN:
Para comenzar con la preparación de este postre es necesario sacarme la máscara de entrada y confesarles que no soy muy amiga de la cocina por eso las recetas que les traigo son muy simples.  Hechas las aclaraciones pertinentes del caso, cual Maru Botana y su prole numerosa cocinando en su casa del country, empezamos  con nuestra receta. Derretimos el chocolate cobertura a baño maría junto con la manteca y el dulce de leche. Mientras que por otro lado batimos la crema con el azúcar a punto chantilly. Luego mojamos las vainillas con el moscato y procedemos al armado.
¡Ojo! Que no se les vaya la mano con la cantidad de vino para mojar las vainillas. No vaya a ser que les pase lo que le ocurrió a m…

¿Qué tiene que ver el amor con el ojo del hacha?

Al que le gusta el durazno...

Mucho se ha escrito en esta página sobre el amor, y aunque si bien el tema que nos convoca poco tiene que ver con el amor, no hay forma de bancarse estas pequeñas delicias de la vida conyugal si no existe amor verdadero… Y aunque muchos digan que no hay nada mas pavo que un ser humano enamorado, discúlpenme que los contradiga, pero existe alguien aún peor: la que se cree que casándose la vida les va a mejorar sustancialmente. A ver chicas, entiendan de una vez por todas que un marido es alguien que:
-          -     Cree a pie juntillas que la cubetera de hielo se llena de agua, sola, en el freezer.
-No encuentra ninguna cosa (literalmente ninguna) en ningún armario, ni siquiera aunque se le caiga en la cara.
-Se niega rotundamente a subirse al auto cuando manejas vos, salvo que se haya alzado un pedo morboso en algún evento y tema que lo agarre un control de alcoholemia.
-No solo no pregunta donde estamos si está perdido, sino que ni siquiera le hace caso al GPS. Y si se llega a perder, …