domingo, 28 de diciembre de 2008

Lo que me costó el amor de Laura


La verdad es que no soy muy amiga de los balances de fin de año, encima soy medio básica y hasta trillada para las salutaciones navideñas. Pero como se está terminado el año, se me ocurrió que sería interesante hacer una especie de racconto de lo sucedido en este ciclo lectivo que ya se termina (¡Parece discurso escolar! Vieron que les dije que soy carente de imaginación para esto…)
Para comenzar a enumerar los hitos del 2008, hay que decir que empecé el año soltera, esguinzada, insolada, a dieta estricta, ascendida a Directora Ejecutiva del lugar donde trabajo, y obsesionada con los designios que me pronosticaban mis oráculos, todo eso en una Córdoba que parecía Londres de tan pasada por agua y gris.
Pasaron algunos meses, y entré en una tremenda crisis existencial a causa de mi soltería. Mi primita de 24 años se casó en abril, mi hermanita menor anunció su inminente boda, y mi sobrinita de 10 se pusó de novia con un compañerito del grado. Totalmente resentida con el género masculino en general, decidí que había llegado el momento de hacer terapia, flamenco y comprarme botas de taco aguja.
Pero cuando ya estaba dando por perdido el año, mi vida dio un vuelco inesperado aunque si muy ansiado y el amor tocó mi puerta, digan que yo ya había renovado el vestuario, y llevaba algunos meses de psicoanálisis, así que me agarró preparada como para disfrutarlo como lo estoy haciendo ahora. Esto, sin dudas, fue lo que salvó el año y es una de las mejores cosas que me han pasado, por lo menos, en los últimos tres años.
Esto, en muy resumidas cuentas fue lo que pasó en este 2008 que por suerte ya se acaba, más que nada porque estoy tan cansada, que en lo único que puedo pensar es en las vacaciones…
Vaya a todos ustedes que me han bancado (a pesar de lo abandonados que los he tenido) en todos estos largos meses, un agradecimiento enorme y mis mejores deseos para el 2009
¡A su salud!
Y que no se corte che…

jueves, 18 de diciembre de 2008

Para el amor no hay edad


Conversando el otro día con el dueño del departamento que alquilo, me vine a enterar de “una ley” que rige entre los hombres.
Este muchacho me puso al tanto de que existe un patrón que regula la diferencia de edad que debe existir entre el hombre y la mujer, que se calcula teniendo en cuenta la mitad de la edad del tipo, más siete años, ósea que si él tiene 44, la mitad seria 22, más 7 años, lo que nos daría un total de 29 años, que es la edad que debe tener la señorita en cuestión.
Si lo aplicamos a todas las franjas etarias, esta regla cuasi científica sirve para entender porque a los pequeñines de 10 años le gustan las de 12 o 13, o porque a los cincuentones les gustan las de 32. Según él, esta regla se ha visto favorecida y por ende ampliamente difundida y practicada, gracias al hallazgo cientifico del viagra y demás farmacos creados para el mismo fin.
Jamás me imaginé que la matemática podría llegar a aplicarse para explicar una conducta que, generalmente, estudia la psicología. Y menos aún que la medicina iba a hacer su humilde aporte a la causa...
Para serles sincera nunca creí que la diferencia de edad sea determinante a la hora de que una pareja funcione. Creo que hay cosas mucho más profundas que pueden llegar a socavar una “love history”, y no me refiero solo a acciones concretas como podría serlo el gorreo, hay otras cuestiones como la cosmovisión del mundo, los principios y las metas en la vida, todas cosas fundamentales a la hora de planear una relación de pareja madura y con futuro.
Conozco muchísimos casos en donde la diferencia de edad es grande, pero como se comparten muchos de los puntos mencionados en el párrafo anterior, el asunto se vuelve factible.
Y así como me ven, no solo he sido testigo. Sino que puedo aportar mi experiencia personal en este asuntito. Por ejemplo a los 20 años solía tener un “noviecito” 5 años menor (Digan que nunca se enteró un juez de menores, porque la cosa duró un año y medio, y me podrían haber metido en cana por estupro). Y no fue precisamente la diferencia de edad el causal de divorcio, sino los terribles cuernos que el señorito me metía, "delito" que sin duda no conoce de edad, sexo, raza, religión, ni ideologia politica.
En la actualidad, con mi amado inmortal también hay una diferencia de edad importante, nada más que en esta oportunidad la cosa es inversamente proporcional, ósea él es mayor por algunos años, y juro que más allá de algunos comentarios maliciosos de los que él es destinatario (lo tildan de “asaltacunas”, para colmo y no es por mandarme la parte, yo parezco como 5 años menor de lo que soy…) y de los cuales nos reímos mucho, eso no nos trae mayores inconvenientes.
Lo que si es evidente, es que hay toda una concepción diferente cuando la mujer es mayor. Es lo mismo que pasa cuando una mujer le da vida a su cuerpo embarcándose en relaciones sexuales circunstanciales o cuando le pone las guampas a su pareja: siempre está mal visto y no hay ninguna contemplación a la hora de tildar redondamente de “casquivana” a la mina que tiene estas costumbres sentimentales y/o amatorias.
Y contrario a lo que se piensa, está clase de pre-concepto no es exclusivamente masculino, es más las mujeres somos más duras a la hora de prejuzgar a las compañeras de género con las que no compartimos la metodología de vida.
Porque nos guste o no, las mujeres somos más machistas que los hombres.
Se ha escrito y hablado bastante sobre este tema, por lo tanto ponerme a reflexionar filosóficamente no redundaría en nada esclarecedor, sino más bien en algo trillado.
Así que solo voy a decir que si dos personas se aman y son felices juntas, ¡qué más da la edad que tengan! ¿Cuándo será el día que se den cuenta que todos seríamos más felices y la pasaríamos muchísimo mejor, si en vez de fijarnos en lo que hacen otros, nos dedicáramos a tener una vida propia y tratar de vivirla lo más placenteramente posible?

jueves, 11 de diciembre de 2008

Que seas feliz


Hace unos días tuve una charla más que jugosa con una gran amiga, recientemente abandonada por su bien amado. Como dignas representantes del género femenino, no hicimos otra cosa más que despellejar al señor en cuestión. No mencionaré los epítetos de los que fue destinatario este “buen hombre”, sino más bien quiero reflexionar sobre un punto en particular en el que nos centramos y por consiguiente, desmitificarlo.
Es una burda falacia cuando el “abandonado” (que todavía está enganchado hasta la cornea) hace destinatario al “abandonador” de cualquier buen deseo.
Cuantas veces hemos escuchado o pronunciado la frasecita:
“Ojala que encuentres alguien a quien amar y seas feliz, porque te amo y solo quiero tu felicidad”
¡Ja! Cuanta falsedad cabe en una sola oración…
Saquémonos las caretas, uno solo desea la felicidad del amado, cuando es uno el proveedor o causante de la misma.
Confesemos de una buena vez que uno, cuando pronuncia esa infame frase, en realidad lo hace como último recurso, porque ya ha utilizado todas las estrategias para evitar que el desagradecido del “amorcito amor” no lo abandone. Ya probamos de todo, desde arrastrarnos suplicantes hasta extorsionarlos con nuestra desaparición física o la de él, y como el muy infeliz no se dejó influenciar, le tejemos esta telaraña para que se conmueva y se arrepienta de su gran error, porque no va a encontrar alguien que lo ama más ni mejor que uno. ¡Sinceremonos caramba! la pronunciación de esta frase es un manotazo de ahogado, que en realidad solo esconde esta gran verdad:
“Ojala que te enamores, que te hagan sufrir mucho, que te arrepientas de haberme dejado, y vuelvas arrastrándote a pedirme que vuelva con vos”
No conozco una sola persona que tenga un corazón tan generoso como para desearle al “amor de su vida” que sea feliz con otra persona.
Los seres humanos, por definición, somos vanidosos, posesivos y egoístas, jamás desearíamos sinceramente que otro ocupe nuestro lugar y que encima desempeñe mucho mejor el rol.
En la única oportunidad en que el deseo de la felicidad del ex con otro, es realmente sincero cuando ya no lo amamos más. Como ya no nos interesa ni su bienestar ni su malestar, a modo de agradecimiento por los buenos momentos compartidos, le deseamos la felicidad, sea solo o acompañado. Y como seres humanos que somos, solo lo hacemos para que no nos joda con reproches ni suplicas, y nos deje vivir nuestra propia felicidad.

jueves, 4 de diciembre de 2008

El amor salva


Si ustedes son lectores asiduos de esta bitácora, se habrán dado cuenta que a la señorita que suscribe le ha picado el bichito del amor.
Seria una obviedad decirles que estoy muy contenta, porque estoy segurísima que se nota que ese resentimiento, que se leía explícitamente en cada uno de mis post, hacia todo el genero masculino ha mermado de una manera casi escandalosa.
Esta reciente felicidad está haciendo estragos en mi vida y en la de todo aquel que me rodee, si yo hiciera un esfuerzo sobrehumano para ocultar la cara de boluda que me aflora cada vez que me llega un mensajito de texto del susodicho o porque todos mis temas de conversación no terminen con alguna mención sobre él, igual se me notaría…he cambiado hasta algunos de mis hábitos más arraigados y mañosos.
He aquí algunos ejemplos:

1- Cocino (Aunque me tengan poca fe)

2- Plancho camisas (Hasta ahora una sola vez, pero lo volvería a hacer)

3- Paso larguisimas horas sacándome los pelos encarnados (No siempre con exito)

4- Casi no me plancho el pelo (Mitad por fiaca, mitad a pedido)

5- No me despego de mi celular, y jamás lo apago

6- Tengo dulce de leche y agua tónica en la heladera (No comment´s)

7- No lloro cuando me indispongo

8- Me levanto apenas suena el despertador, y de buen humor

Y aunque muchos digan que estoy hecha una boluda alegre, no podemos negar que estar enamorados es uno de los mejores estados, y si no coinciden conmigo, se los concedo solo porque hoy estoy de buen humor.

jueves, 27 de noviembre de 2008

No sabe lo que se pierde, hasta que lo tiene otro

Y después dicen que las complicadas somos nosotras. Nos acusan de gatas floras, de no saber lo que queremos…
¿Y por casa como andamos?
Los hombres son peores que nosotras, si no fijensé que es lo que pasa cuando una, que a pasado una larga temporada en agónica soltería, consigue un “amorcito amor” que se ocupa de tenerla bien atendida, ahí mismo parece que se avivan de que una existe y de que encima ¡esta buena!
Vos que dedicaste largas horas y una grandiosa cantidad de dinero en productos de belleza para tener el pelo y la piel brillante y suave, renovaste tu guardarropas y asististe a cuanto evento socio-cultural te invitaron, con el solo objetivo de pasear ese cuerpito que Dios te dio, y de paso cañazo repartir tu curriculum entre los señores asistentes a la velada, por si encontrabas algún interesado en solicitar tus servicios de novia furiosa. Solo te faltaba colgarte un letrero luminoso con la leyenda: “Busco marido, novio, amante o lo que venga”
Y nada che, los tipos parecían no registrarte, como si fueras invisible.
Pero de repente un día, los planetas se alinean en la orbita de Venus, Cupido y su señora madre Afrodita te bendicen, y los diez meses que tuviste patas para arriba a San Antonio, finalmente redundan en que un señor muy gauchito, buen mozo y que te hace reír, se da cuenta que existís, y que quiere disfrutar de tu grata compañía.
Entonces parece que el solo hecho de que él te haya visto, te volvió visible para el resto del genero masculino, que sin que vos hayas cambiado absolutamente nada de nada (porque no engordaste ni adelgazaste, no te cambiaste el peinado, ni volviste a renovar el guardarropas) se da cuenta que estas buena, que sos divertida, y hasta quien te dice inteligente.
Y todos aquellos que archivaron tu curriculum en una caja llena de papeles viejos e inservibles, lo rescatan, le sacuden el polvo, y pretenden presentar su pliego a licitación.
¿Qué corno les pasa?
¿Será cierto nomás que el amor y el buen sexo, te dan una hermosura que no la logra ninguna crema ni tratamiento de belleza?
¿O será que una cuando esta enamorada segrega alguna hormona que despide algún olor especial, que atrae a los hombres?
¿O será que los tipos son como esos niños que no quieren jugar con un juguete, pero que cuando lo agarra otro nene, ahí si quieren jugar con ese camioncito?

jueves, 20 de noviembre de 2008

Pólvora en chimangos


La mente femenina es uno de los grandes misterios de la humanidad, y como últimamente me está dando por solidarizarme con el genero masculino (Y no es que antes haya sido feminista y ahora devine en machista) he aquí un ejemplo muy común de lo que piensan las mujeres mientras van caminando por la calle:

“Hoy va a hacer un calorón insoportable
Al mediodía ¿qué hago con el saquito?
¿Estará todavía en mi oficina la bolsa en la que llevé la carpeta de la rendición del Ministerio?
¡Cómo me duele la muela! Me cepillé para el cul…los dientes.
Tengo que acordarme de llamar a la dentista
¡Ah! Y llamar por los papeles para renovar el contrato de alquiler
¿Cuánto me quedará de crédito en el celu? Debo tener re poco
Eso me pasa por gastarmelo en llamarlo a aquél otro infeliz.
No lo llamo nunca más
Qué me llame él si quiere hablar conmigo
¿Y qué le digo si me llama?
¡Ah! Ya sé: “Sos un caradura, porqué…”
No no no. Mejor no. Va a pensarse que estoy enojada, y que por ende me importa.
Porqué estoy enojada, pero no me importa
¿No me importa?
Mmmmm….
Tienen razón las chicas. ¡Quien me manda a mi a meterme con tipos tan complicados! La boluda soy yo.
¡Qué hija de pu…! Mirá el culo que tiene esa mina. Yo con ese culo no me pongo ese pantalón.
Mmmmm…Pero mirá que lindo el nene ese
Y la mina horrible, por más que tenga ese culo!
Viste? Porque ella si ¿Y yo no puedo engancharme uno como la gente?
¡Qué lindas sandalias!
Si, pero no tengo nada que me combine.
Me puedo comprar una remera de ese color.
No no, mejor dejo de gastar plata en boludeces.
Tengo que hacer arreglar el termotanque, larga mucho olor a gas.
Un día de estos voy a llegar, a prender la luz y va a explotar todo.
No conozco ningún gasista.
¿A quién le puedo preguntar?
No voy a meter a cualquier tipo en mi casa.
Mmmmm….pero ¿mirá si es como el técnico de internet?
Estaba bueno el tipo, lastima el peinado”

Y podríamos seguir así incansablemente. Ya sé, está línea de pensamiento no tiene una secuencia lógica, pero acá no se trata de entender la lógica femenina, la idea acá es ejemplificarles el funcionamiento, porque intentar comprenderla sería gastar pólvora en chimangos.

viernes, 14 de noviembre de 2008

¿Te quiero a pesar de lo que sos?


Según la convención social, el rito del noviazgo viene siendo más o menos así:
Una conoce una persona, le gusta, hay química o piel (cómo más les guste) empezás a salir, te divertís y encima te llevás bien.
Este conjunto de sensaciones empiezan a hacerse más fuertes y un día, así sin más, te das cuenta que te estás enamorando.
Los planetas se alinean a tu favor ya que al otro le pasa lo mismo, y finalmente te ponés de novio (por así decirlo, porque pasando los 30 “ponerse de novio” suena infantil ¿no?)
Hasta acá vamos bien, todo marcha viento en popa, y el amor in crescendo.
Pero de repente todas aquellas cosillas maravillosas que tenía nuestro amado y que lo hacían sencillamente único, además del ser más tierno que jamás habitó el plantea tierra (Si, generalmente a las mujeres, al principio de la relación, los defectos de nuestro hombre nos parecen tiernos, después son peor que una gastritis) comienzan a molestarte. Cosa que no es exclusivamente femenina, pero si se da en mayor proporción entre las feminas.
Pero como estás metidísima, y bajo ningún concepto pensás dejarlo, se te ocurre la brillante idea de moldearlo a tu imagen y semejanza.
Y cómo quien no quiere la cosa, empezás a regalarle ropa, pero ropa que te gusta a vos y que no es para nada el estilo de tu bien amado.
Pero como bien sabemos que cambiar estéticamente no necesariamente implica un cambio interno profundo, vamos por más.
Así que ¿Qué hacemos? Le regalamos discos y libros que (de vuelta) nos gustan a nosotras, y que son maravillosos regalos, pero como se trata de representaciones artísticas que conllevan cierta ideología de base, es evidente que lo que intentamos es incidir en su cosmovisión del mundo.
Sin embargo, si se trata de artistas y autores que él no conocía y que descubre gracias a vos, y encima le gustan es un golazo. Pero si ya los conocía y no le gustaban estamos ante un problemón.
Pero no contentas con esto, lo invitamos al cine a ver películas o documentales de autor, a conciertos, a obras de teatro, a las cuales él jamás hubiera ido por motus propio, pero se las banca solo para darte el gusto.
A todo esto, él ya se empezó a dar cuenta que vos estás intentando –ilusamente- incidir en ciertos rasgos de su personalidad. Entonces empieza a hacer lo propio. ¿Y que hace una si está enamorada hasta la médula y sabe que para que las relaciones de pareja funcionen hay que compartir y hacer ciertas concesiones? Se la tiene que mamar.
Y si vos lo llevás a un concierto de Pedro Guerra, te tenés que bancar que él te llevé a un recital de Hermética.
Yo me pregunto… Si lo que querías era un tipo que pensara y actuara como trabajador social, ¿por qué te enganchaste con uno que es ingeniero químico?
Cómo bien dice una amiga mía: “Lo conocés verde, te lo comés verde y lo cagás verde. No pretendás conocerlo verde y que de golpe se convierta en violeta, porque no va a pasar”
Además, estoy convencida que cuando pretendemos cambiar a la persona que amamos, si tenemos éxito, se va a convertir en otra totalmente distinta, y por consiguiente va a dejar de ser esa persona de la cual nos enamoramos.
Entonces: ¿no será mejor, antes de proyectar una pareja con alguien, saber que es lo que nosotros queremos y esperamos de esa relación?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Me enseñaste de todo, excepto a olvidarte

Es innegable que mi casa es un matriarcado, y que cuando la Reina Madre no está, la organización familiar toma ribetes extraños, nadie sabe a ciencia cierta que rol ocupa, ni como hacer para seguir a pie juntillas las instrucciones que mi vieja ha diseñado estratégicamente para el normal funcionamiento de la casa.
Hace 15 días mi señora madre se fue a visitar a su hermano que vive en España, y mi hogar materno se convirtió en un desconche total, literal y metafóricamente hablando.
Mis hermanas han etiquetado la comida que está en la heladera con leyendas donde se expone claramente quien es la propietaria de la misma, y cuanto vale si nos queremos comer una rodaja de queso, un tomate o una mandarina, pongámosle. Es así que aquel que pretenda comer en la casa de mi madre, ahora que no está, debe llevarse su propia comida.
Mi sobrino de tres años y el perro se niegan a comer.
Mi viejo, pobre mi alma, además de haber extremado su hipocondría natural, ha cambiado totalmente su rutina. Por la mañana se levanta, hace las compras, cocina, al mediodía va a buscar a mi sobrinito a la guardería, le da de comer y la espera a mi hermana mayor (su tía, porque la madre del pequeño retoño vuelve de laburar a las tres) que lo acuesta a dormir la siesta. A la tarde se va cumplir con sus obligaciones laborales, y a la nochecita, luego de comer lo primero que encuentra en la heladera (porque mis hermanas, a él y a mis sobrinos, no le niegan la comida) riega las plantas y se plancha la camisa para el día siguiente.
Sin embargo cuando mi mamucha llama, nadie expresa ni una sola queja, le decimos que la extrañamos, que se tome los remedios de la tensión, que saqué fotos y que más vale que vaya a Francia. Mandamos besos para el resto de la familia ampliada que reside en las Europas, cortamos y el desconche sigue latente, a punto de explotar si alguno se corre dos centímetros de su puesto de vigilancia del Castillo, hasta que la Reina Madre regrese, y el caos organizado vuelva a reinar en el hogar donde crecí.

domingo, 2 de noviembre de 2008

El silencio es salud


En ciertas ocasiones las mujeres no queremos verdades. Y no se vengan a hacer las superadas, saquémonos las caretas chicas.
Figúrense esta situación:
Vos tenés fuertes sospechas (infundadas) que tu amado inmortal te está cuerneando con alguna mujer de su circulo laboral. Después de hacerte la boluda (cosa que nos encanta a las minas y para las que somos mandadas a hacer) un largo tiempo, porque sabemos a la perfección que los celos injustificados son malísimos para la pareja, pero viendo que ya no podemos seguir negando el derrumbe de nuestro “hogar dulce hogar” (derrumbe que solo existe en nuestra cabeza), lo increpamos durante la cena (otra de las cosas que nos encanta a las mujeres: los escándalos durante las comidas, para que al otro le quede atravesada la pata de pollo en la gola. Y si existe la justicia divina, le salga una ulcera en el estomago). Y con un grito ahogado le escupimos: “Dale! Decime la verdad, te estás acostando con Menganita? Eh? No me mientas a mi! Te creés que no me di cuenta? Decime la verdad!” Y él te dice con el bocado sin masticar y atravesado en la traquea: “Si!. Querías la verdad?? Si! Y no solo me coj…a ella, también a Fulanita y Sultanita”
¡¡¡¡NO!!!! No queríamos la verdad, queríamos ponerlo en una situación extrema y que él, con su mejor cara de pollito mojado nos dijera: “No bichi, nada que ver. Si vos sos la mujer de mi vida. Sería incapaz de mirar a otra”. Así comprobamos que la base de nuestro “Ingals ´s Home” sigue sólida.
Pero no, lo ponemos entre la espada y la pared, y tanto pinchamos que él termina desembuchando solo para no escucharte más, porque los hombres saben que si quieren dejar de discutir tienen que darnos la razón, hacer mutis por el foro hasta que nos calmemos para después poder hablar civilizadamente.
Obviamente que este es un caso extremo de paranoia, pero lo mismo sirve para ejemplificar lo que quiero decir.
Sin embargo, señores, hay ocasiones en que es mejor no darnos la razón. Es como cuando una hace comentarios del estilo:
- “Estoy gorda”
- “Esta ropa me hace petisa”
- “Tengo el pelo pajoso”
- “Me salió muy picante la comida”
- Etc., etc., etc.
No queremos la verdad, ni siquiera queremos un: “Vos sos divina igual” “Tengo un hambre bárbaro, para mi está riquísimo” Porque eso implica que tenemos razón, y que por consiguiente estamos gordas, con el pelo destruido y que encima cocinamos mal.
Hombres del mundo, hay ciertas situaciones en donde lo más sano es el silencio, corten el canal de comunicación, sintonicen otra frecuencia, pero mírennos con cara inmutable (ni un gesto de aprobación, o de desconcierto, nada de nada), para que nosotras pensemos que nos están escuchando y que están procesando la información para darnos una respuesta cuando la tengan. Porque nosotras somos las más felices del mundo pensando que ustedes no se fijan en esas cosas y que si no nos dicen nada, es porque realmente no se han dado cuenta que estamos hechas perchas, ya que a ustedes solo les importa nuestra mente y alma.
¡No nos rompan las ilusiones caramba! Y nosotras, de una buena vez por todas, dejemos de reclamar verdades que no queremos escuchar. Porque bien se sabe que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

lunes, 27 de octubre de 2008

Yocasta, Edipo y la Otra (Qué venís siendo vos)


Lo que voy a decir no es ningún secreto, las mujeres no son fáciles, pero cuando son madres la cosa se agrava aún más. Es por eso que, como feminas realistas que somos, no podemos dejar de reconocer la importancia del primer encuentro que una tiene con su señora suegra, ya que es determinante para que ella deje de verte como una AMENAZA (Recordemos que, además de insatisfechas, somos paranoicas y posesivas)
El ritual social dice que la primera cita con nuestra querida suegrita debe ser una comilona, así que he aquí algunos tips (pensados por mi, mujer sin suegra y sin hijos, pero realista, posesiva e insatisfecha) para que tengas en cuenta el día que tu bienamado decida que ha llegado el momento de conocer a mamá, y con el solo objetivo de que esta señora te vea como una "posible" aliada para el cuidado de SU BEBE:

1. Lavá los platos o barré, nunca se te ocurra secar los platos o poner la mesa, porque eso implica que tengas que buscar en las alacenas y muebles de la casa, y lo puede tomar como una intromisión de tu parte hacia su privacidad. Ni hablar que vaya a saber a que conclusiones llega sobre tu personalidad de acuerdo a donde pretendés guardar o buscar determinado utensilio o alimento.

2. Nunca pero nunca, hablés de manera crítica sobre algún hábito de tu amado. Ya que si lo adquirió viviendo con ella lo puede interpretar como una crítica hacia la crianza que le dio. Y en el caso de que ella no haya sido responsable de ese mal hábito, le estas criticando que no haya hecho nada para cambiarlo.

3. Antes de atenderlo, esperá a ver si ella lo atiende primero. Tampoco se te ocurra acariciarlo o besarlo en sus propias narices, se cariñosa pero cuidá la ubicación de tus manos y las palabras con las que te dirigís a él.

4. Cada vez que nombre una ex nuera, vos sonreí y asentí con la cabeza, diga lo que diga. Si la critica, le vas a dar a entender que jamás harías semejante cosa, y si habla bien de ella, le estás diciendo que sos una mujer segura de si misma y por lo tanto carente de celos injustificados.

5. Ni se te ocurra hablar de tu vieja. Si hacés algún comentario "negativo" sobre la mujer que te dió a luz, alimentó, aseó, vistió, educó, cuidó y como broche de oro te dejó un par de traumas, es inveitable que piense que si hablás así de esa sacrificada mujer y justamente con "ella" que recien la conocés, de ella vas a decir cosas peores y vaya a saber a quien se las decís (lo qué es mucho peor). Y si te dedicás a elogiarla, en ella encontrará una rival, que le quitará el fruto de su vientre en cuanta fiesta familiar se suscite, además de disputarle el cuidado de los nietos, sangre de la sangre de SU sangre.

Pero sobretodo recordá que nunca está todo dicho, al fin y al cabo, tu suegra, también es MUJER.

martes, 21 de octubre de 2008

Autogestión


Cuando la madre naturaleza no nos da, parece ser que uno debe proveérselo nomás. Y en que caso es más acertada esta premisa que en lo que hace a la satisfacción de las necesidades básicas.
En mi caso particular, una de ellas es la practica del sexo.
Que no solo sirve para la proliferación de la raza humana, sino también para aportar a la tranquilidad de los seres que conviven en lo cotidiano con uno.
Porque aunque muchos se hagan los chanchos rengos, bien sabemos todos que cuando uno no practica el amor, se vuelve más ácido y amargado que caramelo media hora.
No nos hagamos los superados, recatados y decorosos, confesemos que nos pone de buen humor el sexo, y esto no es exclusivamente femenino. Es totalmente cierto que las mujeres somos más hormonales y más viscerales en lo que a demostración de estados anímicos se trata, pero el tipo que tiene mala cama o carece de la misma, también se vuelve insufrible.
Por eso yo recomiendo que si la divina providencia no nos está facilitando un compañero con quien disfrutar de la copula, pues bien, nos procuremos esa satisfacción nosotros solitos.
Si señores, estoy diciendo que hay que tocarse más.
¡La masturbación es un acto de amor caramba!
Veámoslo así.
Si uno está noviando con alguien a quien no puede disfrutar corpóreamente tanto como quisiera, y por consiguiente anda caliente como negra en baile, que mayor prueba de amor que en vez de andar ingresándole carnalmente a cuanto ser viviente tiene a mano, se queda con el recuerdo de su bien amado y se propina una buena acariciada en su honor.
Y si uno está solito su alma, también es un acto de amor, porque uno se esta amando a si mismo y quien mejor que uno va a saber proveerse de satisfacción, que se conoce a la perfección y sabe qué, cómo, cuando y donde hacerse para amarse como corresponde.
Se que muchos, que se las tiran de amantes furiosos, tildan de "pajeros" a todos aquellos que se dedican a disfrutar de su propia sexualidad, pero según mi humilde punto de vista, este es un concepto absolutamente prejuicioso. No hay nada de malo en hacerse felíz a si mismo.
El problema de la masturbación se plantea cuando nos encerramos en ella y ya no nos interesa "interactuar" con ningún otro ser vivo. Igualmente me parece que en esto hay otras cosas en juego, que tienen que ver con distintos miedos que surgen cuando uno ha tenido relaciones sentimentales conflictivas, y prefiere encerrarse en si mismo a arriesgarse a que otra persona nos haga sufrir, y como cada uno se salva como puede, algunos se encaman con cuanto ser vivo se le cruza y otros prefieren huir de cualquiera que se les acerque.
Lo único que puedo decir al respecto es que si uno no se quiere (no se valora ni se respeta), no puede querer a nadie ni inspirar cariño tampoco, así que a sacudirse las inhibiciones y prejuicios, y a tocarse más que no hay mal que por bien no venga.

miércoles, 15 de octubre de 2008

El que busca, ¿encuentra?


Las mujeres solteras cuando estamos pisando los treinta empezamos a desesperarnos por tener un hombre a nuestro lado, a quien amar, cuidar, acompañar, incentivar a crecer, y con quien planificar una vida en conjunto. No solo el relojito biológico nos enloquece, sino que además la familia y todas nuestras amigas en pareja (y mucho peor aún si ya son madres) te rompen las pelotas con que te pongas de novia.
Y tanto va el cántaro a la fuente, que finalmente empezamos la búsqueda de nuestra media naranja.
Al principio escudriñamos en nuestro círculo social a todos los hombres solteros que se cruzan, para descubrir si en ellos encontramos las características, que debe reunir el futuro padre de nuestros hijos. Cada cual tiene sus propias expectativas, en las que no solamente se cuentan los rasgos de personalidad, profesión, principios e ideales, sino también entra en juego (en esta primera etapa) lo físico. Ósea pretendemos cruzarnos la mezcla perfecta de Brad Pitt y Charles Ingalls en un solo señor. Empresas imposibles si las hay.
Pero la vida cruel se encarga de demostrarte que ese sueño americano no existe, que hay algunos parecidos, pero ya están acollarados con una mucho más viva que una.
Así que ahí mismo bajás tus expectativas, y lo primero que decidís relegar es el atractivo físico, ya no lo buscás perfecto, con que te agrade basta y sobra.
Así que de vuelta en las pistas, andás a la caza de un tipo con personalidad atrayente (esto también es bastante subjetivo, cada una sabe que es lo que le atrae de la personalidad de un hombre). Pero generalmente esta clase de señores, también fueron “cazados” por una más viva que nosotras.
Entonces te agarra la desesperación. Porque si estás buscando al futuro padre de tus hijos, no te podés enganchar con el primer gil que se te cruce.
Y el tiempo impiadoso pasa y a vos se te está cayendo todo, y te estás volviendo una vieja chota: aburrida y resentida. Te mirás al espejo y pensás: “¡Por dios! Mirá como se me está aflojando todo, y cuando me río no me entra una arruga más. Es un espanto. Tengo que apurarme”
Ahí nomás se te ocurre que a lo mejor, podés ponerte a buscar algún viejo noviecito de la adolescencia, que capaz que no se haya casado y que seguro ya debe haber madurado, además vos le conocés la familia y la crianza, entonces, haciendo tripa corazón, podés intentar tener algo. Buscás los diarios íntimos de la época, los lees analíticamente, para descubrir si entre los cientos de corazones que proclaman “Vos S.U.A. Él” “Vos S.U.A. Otro”, podés descubrir cuál fue la causal del rompimiento. Hacés un listado con aquellos con los que solo tuviste peleas tontas, y te ponés a rastrearlos por sus hogares paternos. Pero los dos o tres (Porque una no ha tenido tantos novios, y porque los niños suelen ser bastante crueles, y hay cosas que no se perdonan, aunque ya hayan pasado 15 años) ya están casados.
Y ahí si, la desesperación es total. “¿Qué mierda hago? Están todos casados ¡La pu…madre que me re mil parió!”.
Entonces, se te ocurre recurrir a donde muchos ya han incursionado (algunos con más suerte que otros), concurrís a un bar de citas para solos y solas, donde tenés apenas unos cuantos minutitos para "entrevistarte" con un tipo y ver si te interesa tanto como para que los dueños del local, te concerten una cita con el señor en cuestión. Pero resulta que justo esa noche en la que finalmente te decidiste a ir, la platea masculina que te toco en suerte, era escasa y poco interesante.
De vuelta la desesperación.
De vuelta a buscar alguna receta milagrosa, donde alguien te de una manito en la busqueda de tu alma gemela. Ahí mismo te calzás las pantuflas, te atás los ruleros, preparás unos amargos, y te metés a una sala de chat para solos y solas. Conocés incontables parejas que se han conocido gracias a la web, y eso no ha sido causal de fracaso de las mismas, así que no te cuesta nada probar. Pero los especímenes masculinos con los que te cruzás, solo desean aparearse virtualmente y una que es una mujer bastante carnal, necesita que la toquen en vivo y en directo, y te dás cuenta que eso tampoco es para vos, porque la "chateada" es interesante pero llegado un punto hay que conocerse personalmente, ya sea para hacerse carne con el señor en cuestión, o para desmitificar la relación platónica-virtual que estás mantemiendo con tu posible media naranja.
Como la concreción del asunto se ve cada vez más lejana, a esta altura la desesperación se vuelve insostenible, y luego de romper con la promesa que te hiciste a los 20 años, haciéndoles jurar a tus amigas que antes de hacer semejante cosa te internen en el neuro, te decidís y te anotás en una agencia matrimonial, el colmo ya de la desesperación.
Peor no podés estar, no tenés nada que perder, si a la dignidad ya la perdiste cuando andabas de cacería entre todos tus conocidos.
Para colmo de males tu hermanita menor se esta por casar en unos meses y vos no tenés ni un amigo gay que te haga la onda de acompañarte al casamiento, para que las yeguas de tus tías no te critiquen porque pintás para vestir santos.
Y te sentás a esperar que los discípulos de Cupido te encuentren a tu media naranja. Vos sabés bien que aunque en el formulario que llenaste con las características de tu “alma gemela”, hayas sido bien clara y tajante, no vas a tener la suerte de dar con el tipo que cumpla tus expectativas, pero si vamos a pedir, pidamos a lo grande.
Al tiempito te llega un listado de posibles candidatos. Te calzás los lentes (Porque los años no vienen solos) y leés analíticamente cada perfil y te decidís por uno. Generalmente en la primera de cambio la suerte no está de tu lado, y las citas terminan en fracaso.
Pero igual no bajás los brazos, y seguís esperando.
Hasta que finalmente te consiguen uno que más o menos, entra dentro del perfil buscado. Salís con él con bastante desconfianza, porque una siempre duda de la divina providencia, pero el señor te sorprende, y resulta ser bastante simpático e interesante. Obvio que perfecto no es, por algo se anotó en una agencia matrimonial, pero vos también estás muy lejos de la perfección, así que a mamarla querida, confórmese con lo que le tocó.
Y ahí si terminaste tu búsqueda, y te dedicas a exhibir a tu nuevo amor cual trofeo de caza
¿Y todo para que? Para que una de tus mejores amigas te diga: “Mmmmm…ese tipo no es para vos. No no no”
¡Déjense de joder caramba. O me presentan un tipo que sea para mí o me dejan de romper las pelotas con que estoy soltera. He dicho!

jueves, 9 de octubre de 2008

El amor después del amor


¿Vieron como le cuesta a uno volver a enamorarse? Es que es tan difícil eliminar los recuerdos dolorosos que nos quedaron de nuestras ex parejas, y empezar con la mente y el alma totalmente limpia de fantasmas y demonios con alguien nuevo. Ojala pudiéramos resetear nuestra cabeza cual si fuera una compu.
Y aunque no sea para nada fácil, tampoco es imposible.
El tema es que si uno todavía tiene las heridas a flor de piel, se vuelve bastante susceptible, y lo que empezó como una maravillosa comedia romántica hollywoodense, puede terminar en tragedia griega.
Es que cuesta tanto volver a confiar. Entonces cual Sherlock Holmes uno anda buscando pistas que nos hagan abrir los ojos antes de que terminemos más enganchados, y la consiguiente depresión sea inevitable.
Una que ha estado de novia con un tipo que te decía que vivía con unos tíos lejanos, casi de prestado y que los fines de semana le cuidaba el departamento a una pareja amiga que se iba a pasar el fin de semana a su ciudad natal, y que podían instalarse ahí. Hasta que un día descubriste que él era miembro de esa pareja, y que la otra parte integrante (ósea su legitima mujer) era la que se iba a sus pagos a visitar a la familia. ¿Cómo no vas a pensar que si tu nuevo amor no te contesta un mensaje de texto es porque seguro que es casado y que la mujer esta pariendo el 5º hijo, y que como él está presenciando el parto no te puede contestar?
Nunca, pero nunca se nos ocurre pensar que se le puede haber quedado sin batería, que se lo olvidó en algún lado, que lo tiene en vibrar y no lo sintió, que le llego tarde y que te lo contestó pero que a vos todavía no te llego, etc., etc., etc. Cosas que si las pensamos cuando el destinatario de ese mensaje de texto es un amigo, un familiar o un compañero de laburo.
Pero está en uno no autoboicotearse, recordemos que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, démosle un poco de resto y esperemos a ver que pasa. Obvio que después de semejante experiencia, ya no somos tan ingenuos y hay buzones que no nos compramos, por lo tanto hay que tener los ojitos bien abiertos, pero tampoco tenemos que andar armando un escándalo porque llegó 15 minutos tarde a buscarte, cuando justo es la hora pico y el transito está colapsado, y todo porque nos pensamos que seguro que estaba de almuerzo romántico con la otra. A no ser que el tipo te caiga con un chupón y la espalda arañada, no veamos fantasmas donde no los hay.
Porque sincerémonos ¿si tu amado te hace semejante escandalete, vos no te vas a buscar uno que sea más relajado y que te deje respirar un poco más?
Por eso mismo este es un tema que da para largo, porque no solamente desconfiamos del otro, sino que encima uno no sabe como manejarse cuando las cosas salen bien, tenemos miedo de hacer algo que pueda alejar al nuevo amor.
Tememos llamarlo y que él piense que estamos paranoicas, que somos desconfiadas e inseguras. Entonces se come los codos antes de hacerlo, y cada vez que suena el teléfono mira embelezada la pantallita y ve que dice: Mamá y le dan ganas de revolearlo contra la pared “Pero no, mejor no, mira si justo se me rompe y me llama” así que atiende a su señora madre y habla de los mocos de su sobrino y del regalo de cumpleaños de la hermana mayor. Cortás y te quedás mirando el teléfono pensando: “Por favor, llamame, mandáme un mensajito aunque sea” Pero nada che, no suena el muy infeliz, entonces se nos ocurre apagarlo para no ceder a la tentación, pero al toque te arrepentís porqué: “Mirá si justo me llama, no no no…Mejor me la aguanto” Pero a los 15 minutos cuando ya no das más, lo llamás, y le das miles de excusas estúpidas, frente a las que él solo puede reírse y ahí en el medio del alivio que sentís porque notás que él está contento de que lo llames, te das cuenta que con un: “Te extrañaba”, hubiera alcanzado y sobrado. Mientras tanto ya quedaste como una ridícula y no podés dejar de pensar: “Este me va a dejar por boluda”.
Es que es tan complicado, y más cuando todos los tipos con los que una ha tenido una relación, medianamente seria, la han cagado. Y de repente te topás con uno que es un dulce de leche, con el que realmente tenés ganas de tener algo que valga la pena, pero estás esperando que en cualquier momento muestre la hilacha o te cuidás como de mearte en la cama de no cometer errores que lo hagan arrepentirse de estar con vos.
Y no hacés más que repetirte: “Esto no me puede estar pasando a mí”, como si no nos mereciéramos estar con alguien que nos quiera bien, que nos respete y en quien podamos creer.
Y es que el que se quema con leche ve una vaca y llora, es así nomás. Y aunque sea un justificativo tonto, es muy real. Sin embargo tampoco es imposible volver a confiar, a sentirnos merecedores de un buen amor.

viernes, 3 de octubre de 2008

Si fingís, perdés


¿Porqué hay mujeres que fingen orgasmos? ¿Cuál es la ventaja de fingirlo?
Eso se hacía antes, cuando la mujer no tenía mayor ocupación ni aspiración en la vida, que servir a su marido. Por lo tanto y para procurarse una cómoda subsistencia, debía hacerlo sentir el mejor de todos los hombres del mundo.
Pero hoy en día las mujeres somos independientes y no necesitamos de los hombres para satisfacer nuestras necesidades básicas de hábitat y alimento.
Queremos y tenemos hombres a nuestro lado porque son compañeros de vida.
Entonces ¿Para qué hacerles creer que la estamos pasando bomba con ellos, cuando lejos estamos de que nos hagan tocar el cielo con las manos?
No es sano.
El sexo es un aditamento que hace placentera la vida en pareja, no da para andar haciéndoles creer que son unos sementales bárbaros, y que nos estamos descosiendo de placer, cuando en realidad, entre gemido y clavada de uña mediante, estamos pensando que nos parece que no hemos comprado papel higiénico.
No estoy diciendo que una le tiene que decir: “Mira mi vida, sos una bestia peluda, no me hacés ni cosquillas” Pero podés hacerle notar que no la estás pasando tan bien, y porque no, hasta decirle en pleno acto amatorio que tiene que hacerte, como hacértelo y si todavía te falta un poco para dar por finalizada la copula. Hay confianza caramba. Si él se enoja por eso, es medio troglodita (y digo medio porque una le tiene cariño) y mejor que ni sigas perdiendo tiempo, porque con el correr de los años, la cosa se va a ir poniendo peor.
Además, no me canso de repetirlo: no hay peor amante que el egoísta.
Pero sé de muchos casos en que los tipos se vuelven egoístas porque sus mujeres les fingen los orgasmos.
La idea del sexo, además de asegurarse la continuidad de la raza humana, es disfrutar, sentir placer, pero si nosotras nos hacemos las mosquitas muertas y les hacemos creer que son maravillosos, las únicas que salimos perdiendo somos nosotras, porque si él la está pasando bien, no se va a preocupar por mejorar la practica.
Porque en lo que a sexo se refiere, cuando uno se plantea una pareja estable con alguien, debe darle un poco de resto, ya que primero hay que descubrirse y sacarse las inhibiciones para poder disfrutar plenamente de uno mismo y del otro. Y para que eso pase es fundamental una sincera y fluida comunicación y respeto mutuo, para mi, ambas bases fundamentales de una buena relación de pareja.
En el caso de mujeres que no tienen una pareja estable, sino que andan a la caza de marido y por lo tanto todo bicho que camina va a parar al asador (o a la catrera), tampoco es conveniente si lo que buscamos es enganchar al tipo. Demás está decir que la primera vez que estamos con alguien nuevo, nunca es una cosa de locos el asunto, pero vos ya nomás ahí te das cuenta si el tipo viene bien encarrilado o no. Y si va por buen camino, no hay que fingir, porque el se va a quedar con eso, y no se va a preocupar por satisfacerte del todo. Según mi humilde opinión, lo mejor es expresarle tu satisfacción, pero hacerle notar que es lo que te gusta y como te gusta. Si el susodicho no se da por aludido eso es otro cantar y yo recomiendo un sano: “A otra cosa, mariposa”
En este sentido los hombres son mucho más simples, cuando no la pasan bien, se dedican a otra cosa, o mejor dicho a otra mina.
Así que mujeres, ha dejar de autoboicotearse y cortarla con el grito orgásmico alocado de pelicula porno, que eso ya es historia antigua

domingo, 28 de septiembre de 2008

La que nos faltaba

Pelotudez que anda dando vuelta sobre el amor, pelotudez que leo, antes me contentaba con poemas o novelitas de Corín Tellado, a medida que fui creciendo se me dio por las grandes novelas de amor, onda: “Cumbres Borrascosas” o “El amor en los tiempos de cólera”. Actualmente, mitad vicio de profesión, mitad que los años no vienen solos, se me ha dado por leer informes periodísticos sobre investigaciones científicas. Pero lo último que leí, me enajenó de la indignación, que quieren que les diga.
Escúchense esta, ahora parece ser que la culpa de la infidelidad de los hombres la va a tener un gen, el alelo 334 (Y que otro nombre le iban a poner), que gestiona la vasopresina, una hormona que se reproduce naturalmente con los orgasmos, según un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo (Esto si que es el colmo) Discúlpenme, pero es inevitable hacer esta clase de chistes estúpidos, al leer semejantes barrabasadas.
De ahí que los hombres dotados de esta variante del gen sean peligrosos para una relación estable.
El análisis se llevó a cabo durante al menos cinco años con parejas heterosexuales -más de 1.000, de las cuales 550 eran gemelos- que confesaron en test psicológicos si se sentían felices, cómo era su convivencia, si se reían o besaban mucho y sobre el futuro de su relación.
Imaginate esta situación: llegás a tu casa, cansadísima después de haber laburado todo el día como una mula de carga, pensando en que tenés que ir a cocinar, limpiar la casa, poner el lavarropas, bañarte y producirte cual gatúbela para que tu bienamado no busque fuera de casa lo que no encuentra dentro de ella. Y te lo encontrás a él, revolcándose lujuriosamente con un “gatopardo” en TU lecho nupcial. Mitad paralizada por la sorpresa, mitad porque estas tan cansada que no tenés fuerza para agarrar el perchero y partirselo en el lomo, y él muy suelto de cuerpo te escupe un: “No lo pude evitar mi amor, es que tengo el alelo 334. No es que no te quiera o no sea feliz con vos”. Yo ahí mismo saco fuerzas de donde no tengo, y después de cagarlos a percherazos a los dos, los echo a la cochina calle, en pelotas, y les revoleo la ropa por el balcón (Siempre quise hacer eso, necesito casa o depto de dos pisos con balcón a la calle), gritándole: “Hijo de una manada de p…, que alelo ni que ocho cuartos. Explica eso en el Juzgado la recon…. de tu santa madre, esa vieja arpía que en esto no tiene nada que ver, pero siempre te lo quise decir. Y más vale que ni se te ocurra caer con un estudio genético, porque te juro que te cocino en puchero. Así que raja inmediatamente porque no quiero que las viejas chusmas de las vecinas hablen una semana seguida de mi, en la verdulería” Y luego de semejante monologo reparador, cierro el balcón triunfante.
Obvio que después me revuelco en el piso (porque en la cama ni en pedo) a llorar cual magdalena por la traición de este sátrapa, luego me agarrará la angustia oral consecuente y así, pero bueno esa es otra historia.
Lo bueno fue que en el resultado de la investigación, las esposas de los hombres con el alelo 334, reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante genética. Ósea que son más mujeriegos, pero menos cumplidores. Así que no sé hasta que punto los señores con un ego colosal se van a animar a esgrimir como defensa a su infidelidad la existencia del alelo 334 en su organismo, ya que eso implicaría reconocer que son malos amantes.
¿Vieron? Dios aprieta pero no ahorca.


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Fuente

lunes, 22 de septiembre de 2008

Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires

Vaya a saber porqué, pero todas las parejas que conozco entre oriundos de Buenos Aires y de Córdoba, están formadas así: ella cordobesa, él porteño.
¿Será que a las mujeres porteñas no le gustan los hombres cordobeses, o a estos últimos las porteñas?
¿Será que las cordobesas nos cansamos de nuestros compatriotas y los porteños de las suyas?
Pero siendo así:
¿Porqué no con hombres oriundos de otras provincias, como San Luis, Santa Fe o Salta "la linda"? pongamoslé
Nadie desconoce que somos una sociedad machista en donde la mujer sigue siendo el sexo débil (le guste o no a las feministas), y esto se repite tanto en las relaciones de pareja como en cualquier orden de la vida, aunque bien se sabe que: “El hombre propone y la mujer dispone” aunque todos prefiramos pensar que es él el que tiene el poder y el control de la relación.
Ellos por puro ego machista, nosotras para engancharlos.
Y si relacionamos esto último con nuestra realidad socio-histórica-económica como argentinos, me surgió otra inquietud, aunque no pienso ponerme a criticar a los porteños, e incurrir en ese concepto (prejuicioso en la mayoría de los casos) de que los porteños se creen el ombligo del mundo argentino.
Entonces:
¿Será que nos gustan los porteños, porque somos las más seducidas por el brillo de la big city y en el fondo solo buscamos que alguien nos lleve a triunfar allá?
O ¿Será que les gustamos a ellos porque somos las menos chuncanas, pero todavía nos embobamos por las luces de la gran ciudad?

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Cada uno en su casa, y Dios en la de todos….?


Hace días me ronda una duda casi existencial me arriesgaría a decir:
¿Funcionan los amores a la distancia?
Confieso que conozco casos en los que si, como también confieso que sostuve dos, pero ninguno prosperó más allá de un par de meses.
El primero de ellos fue con un lindo muchachito mendocino que conocí en unas “vacaciones” allá por el año 1997. Fueron los mejores 10 días que pasé en mi vida, y una de las relaciones más sanas que había sostenido hasta ese momento. Y como era una cursi y novelera muchachita, me enamoré hasta la médula y creo que él también.
El tema es que luego cada uno debió volver a su lugar de origen, y a pesar que nos escribimos cartas cargadas de amor meloso y nos llamamos varias veces (yo más que él, para serles sincera), nuestro encuentro en las vacaciones de invierno finalmente no se pudo dar, lo que irremediablemente hizo que la relación se enfriara, al punto de que decantara en un desinterés de ambas partes.
Debo confesar que a pesar que sufrí muchísimo la distancia física con mi amado de turno, la finalización del romance no fue para nada dolorosa.
Luego llegaron otros hombres, y me fui olvidando de él lentamente, como todas las cosas tristes de mi vida.
Allá por el 2001, luego de la primera separación con el innombrable, conocí a un chico muy simpático, dulce y también con el corazón hecho añicos, que había venido desde Rafaela (pueblo santafesino para aquellos que no saben) para olvidar a su eterna novia que le había colgado la galleta pocos meses antes de casarse.
Al principio y como él era amigo de un noviecito de mi hermana menor, nos hicimos “compinches”. Nos contentaba poder regodearnos de nuestras desgracias, pero consuelo, consuelo viene, no pudimos evitar sentir una extraña atracción que desencadenó en unas tremendas noches de lujuria (eran maravillosas las cosas que me hacía este muchacho, una pena sin duda cuando se cortó el chorro)
Pasado varios meses y luego de gastarse todos sus ahorros, recurrir a un crédito paterno, y vivir de los amigos algunas semanas más, como no encontraba trabajo se tuvo que marchar a su Rafaela natal. Nos llamamos, escribimos y prometimos visitarnos muy seguido hasta que él pudiera volver. Pero las conversaciones telefónicas se hicieron más esporádicas, las cartas menos pasionales y un buen día, yo reincidí con el innombrable, y él con su ex, y no volví a saber nada del que considero fue el único novio como la gente que tuve.
Ambas experiencias me dejaron la convicción de que los noviazgos a la distancia no prosperan, pero últimamente estoy observando las experiencias sentimentales de algunas de las mujeres de mi entorno, una colega, una de mis mejores amigas y mis hermanas.
Mi colega, que debe hacer larguísimos viajes ya que su novio reside en Bariloche, ha encontrado un método más que conveniente. Viajan fin de semana de por medio, una vez cada uno.
En el caso de mi amiga, que tienen muchas menos horas de viaje ya que su amorcito habita en Santa Fe, se trasladan todos los fines de semana, una vez cada uno.
Además mis dos hermanas, casadas ellas, tienen maridos que trabajan viajando y a los que solo ven los fines de semana. Llegan los viernes a la noche y se van los lunes tempranísimo, y dentro de todo tienen un matrimonio bastante normal.
Muchos objetaran que al verse solos los fines de semana, es más facil llevar la relación de manera armoniosa. Pero no se crean, ya que cuando se ven se pasan las 24 horas del día juntos. Comen, se bañan, duermen, y hasta cagan juntos, y no es nada facil cuando uno está acostumbrado a estar solo y tiene sus rituales y mañas.
Es así que esto me llevó a pensar que capaz que en el momento en que se dieron las mías, como yo era chica y vivía con mi padres, dependía totalmente de ellos para cualquier actividad, y ellos no es que fueran castradores, pero no me iban a dar permiso ni plata para viajar, ni con 18 la primera vez, ni con 22 años la segunda, a otras provincias para ver a mis noviecitos y hospedarme en sus hogares, ni hablar de recibirlos a ellos en mi casa materna.
Supongo que si ahora me tocara sería distinto. No vamos a decir que gano un platal en mi trabajo, pero si podría darme el lujo de hacer un par de viajecitos y como vivo solita mi alma, ya no les tengo que pedir permiso ni dar demasiadas explicaciones de mis actos a mis señores padres.
Además no solo lo digo, sino que lo recontra afirmo: el amor es una de esas pocas cosas por las que vale la pena, el esfuerzo y el sacrificio, luchar.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Cuestión de piel


¿Qué una mujer vaya caminando por la calle y todos los obreros de la construcción que se cruce en su camino, la piropeen, es señal suficiente de que la mina esta realmente buena?
Lo pregunto porque hace unos días me paso eso, es más hasta uno de ellos me siguió como 3 metros, explayándose sobre cada parte del cuerpo que tenía planeando lamerme si es que yo aceptaba su propuesta.
Obviamente, como soy una dama, ni gesticule, mirada al frente, sorteé estoicamente los escombros que descansaban en la vereda camino a mi lugar de trabajo. Estando ya unos metros más lejos de mis “admiradores” me sonreí, y no pude evitar sentirme la mismísima Afrodita, y en un terrible acto de egolatría me dije: “¡Estás buena Laura!”
Confieso que esa situación me mantuvo la sonrisa buena parte de la mañana, pero con el correr de la tarde, mi reciente vanidad fue decantando en la pregunta que formule al comienzo de este post.
Yo sé que la belleza es algo totalmente subjetivo, y que no alcanza solo con el atractivo físico, sino que los gestos, los ademanes corporales, la ropa, el peinado, y la elegancia y sensualidad con que una mujer se maneja, también hacen su aporte para que la mina en cuestión sea considerada bonita. Ósea que para algunos, una puede ser una verdadera belleza, y para otros ser una más del montón. Y con los caballeros pasa algo más o menos parecido.
Pero si nos ponemos a filosofar sobre la atracción que existe entre dos personas, no podemos olvidarnos de la famosa y nunca bien ponderada “piel”, esa si que no entiende de belleza, ni subjetiva ni objetivamente hablando.
Hay personas que te ponen los pelitos de la nuca de punta con solo olerlas o rozarles la piel o escucharles la voz, y más de una vez te suele pasar eso con personas que no coinciden para nada con el estilo de "belleza" que te gusta, capaz que jamás en tu vida se te ocurrió mirar a alguien con determinadas características físicas, pero de repente te topas con alguien que cuenta con ellas, que no solo te atrae sino que además hasta te conmueve.
Hay algunos más científicos que dicen que somos animales con capacidad intelectual, por ende la piel es una cuestión hormonal.
Existen otros más místicos que se contentan con pensar que es una cuestión de almas predestinadas a estar juntas.
La verdad es que es mucho más romántica la ultima explicación, y como yo soy bastante soñadora (culpa de todas las Corín Tellado que leí en mi tierna adolescencia) me gusta inclinarme por esta teoría. Sin embargo como buena periodista que soy (o por lo menos eso intento) y en mi afán por investigar y llegar a la conclusión más acertada y objetiva posible, no puedo negar que la explicación científica es más realista.
Yo por las dudas, no digo de esta agua no has de beber, todavía y por hacerme la exquisita me pierdo al amor de mi vida, ese único que puede llegar a hacerme enloquecer hormonalmente al punto de convencerme objetivamente de que las almas gemelas existen.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Siembra rayos, y cosecharas tempestades

Evidentemente en mi vida pasada debo haber sido un hombre muy mentiroso, y mujeriego, y en esta estoy arrastrando este Karma y ahora, como toda una lady que soy me la tengo que bancar estoicamente.
El asunto acá es que tengo una especial tendencia a engancharme con tipos mujeriegos, mentirosos y cobardes, o con las tres características en simultáneo.
Y no es que a mi me gusten o busque tipos así para mi, simplemente son los que se me acercan. Porque a mi me gustan los tipos buenos, y han existido casos en que he conocido hombres maravillosos que se han sentido atraídos por mi, pero luego, sin ninguna explicación, no me dan más bola. Simplemente les dejo de interesar.
Pero los embaucadores sentimentales tienen un especial interés en sostener largas relaciones amorosas conmigo.
Es verdad que no soy una mujer fácil de tratar y aguantar, más bien me arriesgaría a decir que soy una jodida bárbara. Soy impulsiva, impaciente, empecinada y me aburro con facilidad de las cosas que antes me encantaban.
Pero tampoco soy una mala mina, tengo muchos buenos sentimientos, no tolero la mentira, soy solidaria, leal, respetuosa, trato de estar de buen humor, y cuando no lo estoy me recluyo en mi casita para no contagiarle mi mufa a nadie.
Encima una conoce cada tipazo, enamorado hasta la médula de una mina superficial, egoísta, caprichosa y paranoica, que no lo puede creer. Y piensa, “Acá hay tongo. Dejenme de joder. No puede ser, como ella si y yo no. Esta lo engualicho al tipo, sino no hay forma.” Pero resulta que la mina no lo engualicho, el tipo se enamoró de ella así tal cual es la señorita.
Entonces te queda ponerte a revisar tu conducta para ver que estas haciendo mal. Yo lo he hecho ¿Y saben qué? Les juro que no encuentro una explicación psicológica-científica que me ayude a entender porque esta clase de señores no se ponen de novios conmigo. Y como se ve que yo ya lo tengo asumidísimo, me resigno a mi realidad de mujer engañada, aportando así mi granito de arena para contribuir a este circulo vicioso que me tiene encerrada en relaciones que no me hacen feliz.
Así que ya no le busco más explicaciones científicas, lo mío es karmático que quieren que les diga. Me tendré que resignar (Porque si uno se queja del Karma, se pone más duro el asunto), y empezar a sumar puntos para el Darma (Que es como el Karma, pero al revés. Ósea son las buenas acciones que hacemos y que contrarrestan los efectos negativos del Karma).
Así que me seguiré enamorando de hombres excepcionalmente maravillosos que ni me miran, pero me seguiré enganchando con aquellos que ansíen formar un harem o aquellos inseguros de si mismos que les guste perseguir con celos injustificados a sus parejas, pero como tengo que sumar puntos para que en mi próxima reencarnación pueda tener una historia de amor digna de ser televisada en horario central, contaré hasta 250, cortaré el canal de comunicación y me haré la boluda hasta que aparezca el menos peor y con ese pueda ver, si a lo mejor, con un poquitín de buena suerte, la cosa toma un poco de color.

lunes, 1 de septiembre de 2008

¡Y después se quejan del excremento de perro!

Yo me pregunto: ¿existe algo más desagradable que un hombre caminando de la mano de su mujer por la calle y escupiendo en la vereda?
Digo yo, porque esa necesidad de expulsar esa secreción chirlemente espesa y verdosa, no solo en la vereda por la que TODOS caminamos, sino que además de la mano de su bien amada, a la que supuestamente debería conquistar a cada momento.
Porque le aviso al señor que tiene esta clase de mañas, que su accionar no es caballerezco ni galante, y que así como nosotras debemos ser toda una geisha, ellos también deben conquistarnos día a día, sino nos rajamos con todo nuestro "geishismo" a otra parte.
Y encima he visto algunos casos en los que pretenden estamparle un tremendo beso en la boca a la pobre dama que los acompaña. A mi un tipo me llega a querer dar un beso luego de haber escupido en mis narices, vomito ahí mismo.
Reconozco que sobre gustos no hay nada escrito, y que si a la amada del señor escupidor no le molesta, esta todo más que bien. Por algo existen como prácticas sexuales “la lluvia dorada” y “la lluvia negra”, ambas demasiado escatológicas como para ser sensuales, según mi punto de vista, claro está.
Y miren que soy partidaria de que las secreciones corporales deben ser expulsadas, porque hay que eliminar las toxinas que nuestro organismo desecha, pero hay que hacerlo en el baño o a lo sumo en el medio del campo, bien lejos del grupo de pertenencia, sin ningún humano a la vista y detrás de un árbol.
Entonces interrogo:
¿Qué se esconde detrás de esa muestra de exhibicionismo escatológico?
¿Por qué esa necesidad de contaminar nuestras calles con desechos tóxicos humanos?

miércoles, 27 de agosto de 2008

Tropecé de nuevo con el mismo adoquín


La verdad es que tendría que haber leído esta nota, allá por el año 2001 cuando corté por 1º vez con el innombrable, pero bueno nunca está demás ya que yo soy una señorita de conductas recurrentes, y no vienen nada mal algunillos consejos científicos (aunque algunos un tanto obvios).
Les transcribo las claves del éxito si es que tienen pensado volver con un ex:

- Evita esconder la cabeza como el avestruz: Es necesario reflexionar sobre la primera etapa, para analizar que fue lo que condujo a la ruptura. Si no se han descubierto, asumido y solucionado los problemas que condujeron a la primera ruptura, es inevitable que la crisis vuelva a surgir. No le pase facturas por aquel grabador que desarmó hace 4 años porque no andaba el lector de cd´s y nunca volvió a armar, si ya se compró un aparato nuevo, ¿para que jode con eso todavía?

- Sin cambios no hay futuro: Para retomar una relación con posibilidades reales de éxito, ambos deben estar bien dispuestos a realizar cambios de conducta y de actitud. Haga el esfuerzo de cocinarle un lemon pie de vez en cuando, pero pidalé que cuando usted esté ocupada, él saque la ropa del lavarropas y la cuelgue.

- Es conveniente hablar claro: En lugar de leer la mente al otro, es preferible realizar peticiones directas, sencillas y concretas. Si la cebolla en la comida le da gases, no se reprima, digaló. Peor es tener que correr al baño justo en lo mejor del juego previo porque el estallido va a tirar al tacho la lujuria o porque si se los reprime le termina dando un calambre desde el esternón hasta la punta del dedo gordo del pie y de vuelta la pasión al tacho.

- Con paciencia y plazos realistas: la reconciliación es un proceso de cambio prolongado, que requiere esfuerzo y paciencia. Es conveniente marcarse un plazo de seis a nueve meses, para ver si la pareja sale a flote o naufraga definitivamente. A la primera tabla del inodoro meada, no raje a lo de su mamá. Haga como con los perros, le da con la plancha en la cabeza y le dice que eso no se hace. Si con eso no aprende, capaz que la contusión la deje viuda.

La verdad es que no soy quien para venir a decir que, bajo ningún concepto hay que volver con el ex. Yo lo hice 6 veces, y en dos oportunidades las rupturas fueron prolongadas y ambos seguimos con nuestra vida, pero volvimos (es que soy una chica fácil de encontrar y de si accesible, por decirlo de alguna manera). Pero lo que si les puedo decir, es que es un error grande con el Parque Sarmiento, volver con un ex por miedo a quedarse solo, por presión familiar o por una situación económica delicada.
No me canso de repetirlo, para mi el amor es para los valientes y la vida nos rodea a cada instante de cosas mediocres que no podemos cambiar, como para resignarnos a que nuestro amor sea también vulgar.
Y si uno todavía está absoluta y completamente enamorado, y con todo su corazón y su cuerpo siente que esa es “la persona” con la que quiere compartir la vida, es necesario aprender a perdonar y a confiar, y ahí si, vuelva y que se hagan agua los helados.

sábado, 23 de agosto de 2008

Hablemos claro

Comentarios y apreciaciones sobre la final Argentina – Nigeria:

- Que bueno que esta Gago!!!!!

- Odio a los periodistas deportivos con sus comentarios de color y efemérides!!!!!!

- El Cuna Agüero con cual “famosa” está de novio????

- Está muy bien que los chinos hinchen por Argentina, no es cuestión que solamente vengan a poner supermercados en nuestro país, no??????

- Porque se quejan del calor???? Si habrán jugado acá con 32º, resulta que ahora que juegan en Europa se hacen los friolentos estos guachos!!!!!!

- Un horror la música oficial de las Olimpiadas!!!!

- Porque los canales ponen publicidades para los hombres????? No tienen en cuenta dos cosas fundamentales: Los hombres hacen zapping, y las mujeres también vemos fútbol. Tendrían que poner publicidades de productos para hombres pero hechas para mujeres, así nosotras cuando las vemos (porque no hacemos zapping) pensamos: “Ay! Esto le hace falta al gordito!”

- Las publicidades de gatorade son buenisimas!!!!!!

- Buenisimo que ganamos!!!! (Con lo que cobran estos guachos por jugar en Europa, más vale que ganaran)

miércoles, 20 de agosto de 2008

Pido gancho, el que me toca es un chancho

Ya está, lo tengo completamente decidido: Me jubilo de los hombres.
Me tienen harta, cansada, colmada hasta la coronilla con su histeria.
A ver si alguien me puede explicar que carajo les pasa.
Si una se hace rogar un poco, más que nada para incrementar el deseo y dilatar la entrega para que el placer de la concreción del acto carnal se sienta más intenso, ellos te tildan redondamente de histérica. Por ende huyen. Hay algunos que dicen que en realidad todos los hombres quieren ser los cazadores, y las mujeres queremos tener un cazador en casa.
En cambio si una acepta y responde gustosa sus indirectas, ahí nomás te tildan de apabullante. Por lo tanto, también, se escapan. Y eso que todos los tipos de mi edad, o por lo menos de la franja etaria en la que me fijo se llenan la boca diciendo que las mujeres decididas y seguras de si mismas son las más sensuales.
Asimismo no importa lo que hagamos, siempre rajan.
Dejenme de joder, son unos inconformistas, no hay nada que les venga bien.
Al principio pensaba que era yo, que como había estado tanto tiempo fuera de las pistas, se me habían desactualizado los nuevos códigos de conquista, porque una cosa es buscar novio a los 21 (que era la edad que tenía cuando me puse de novia por ultima vez) que a los 29. Pero charlando con mis amigas solteras crónicas (de mi misma camada) a la caza de un príncipe azul o un Charles Ingalls, me di cuenta que son todos iguales. Que no se trata de códigos, si no de cagazo.
Si señores, y corriendo el riesgo de que me lancen improperios irreproducibles, así se los digo: “Son unos cagones”
¿Y saben que es lo peor? Que si una se harta de tenerles la vela y un buen día los manda a las mismísimas entrañas de su santa madre y no le da más bola. ¡Te vuelven a tratar de histérica y encima mentirosa! Porque en el fondo lo único que queríamos era engancharlos. ¡SI! Obvio que era lo único que queríamos, o acaso ¿ellos no?
¡Por Dios! ¿A que estamos jugando? Porque lo que es yo, así no juego más.

viernes, 15 de agosto de 2008

¡Qué centro de estética ni que ocho cuartos!


Siguiendo con la investigación que me tiene ocupada en estos días de abstinencia, y con el solo objetivo de adquirir nuevas técnicas amatorias, les cuento que husmeando por ahí me di con artículo que hablaba sobre las ventajas de tener relaciones sexuales.
Parece ser que existen estudios que dicen que para que tengamos una buena salud, como mínimo, hay que copular dos veces por semana, y ahí mismo entendí porque ando tan achacada, yo que soy una mujer joven y los análisis de sangre y orina me dan perfectos. Ósea que en los inicios de una relación amorosa, como uno esta abotonado, Superman le tiene envidia. Pero cuando ya lleva 10 años en pareja, al primer viento sur que sopla lo internan por neumonía.

He aquí los beneficios del buen sexo:
- Mejora la circulación (Las manos y los pies fríos te delatan entonces)
- Tonifica los músculos (por eso las actrices porno tiene el culo que tienen)
- Fortalece los huesos debido al aumento del nivel de estrógenos (entonces mi vida sexual no era tan plena como yo creía. Me quebré el tobillo una vez, y me lo esguince dos veces, y para no ser menos, me disloqué la rodilla)
- Deja la piel brillante (Los granos y los puntos negros también te mandan en cana entonces)
- Regula el sueño (ah no sé, siempre fui de buen dormir, copule o no)
- Relaja, por ende alivia el estrés (mmmm...en mis mejores momentos sexuales, igualmente he tenido episodios de stress)
- Fortalece el sistema inmunodefensivo, por lo que el organismo se hace más resistente a las infecciones. (Ajá, mirá vos, esto si que no lo había escuchado en ningún lado)
- Las glándulas suprarrenales vierten adrenalina en la sangre, lo que aumenta la frecuencia cardiaca hasta 130 latidos por minuto, aportando los beneficios de un ejercicio de intensidad media. (¡Ojo! si sos cardiaco, te puede dar un bobazo)
- Si al hacer el amor la pareja es muy activa y creativa, pueden llegar a quemar hasta 300 calorías por hora, fortaleciendo los músculos de pecho, piernas y abdomen. (Y es mucho más divertido que ir al gimnasio)
- Eleva la autoestima, permitiendo que la mujer se sienta más bella, sexy y segura. Y que el hombre incremente su orgullo y ego masculino.

Así que señoras y señores, dejemos de gastar plata en médicos, gimnasios y esteticistas y organicemos una “GRAN ORGÍA CÓSMICA GRAN”, a ver si así vivimos un par de añitos más. ¿Alguno se prende?

domingo, 10 de agosto de 2008

Tarde píaste cariño

Resulta que desde que estoy intentando cerrar la accidentada y prolongada relación amorosa que sostuve con mi ex, estoy manteniendo largas conversaciones con él (que sigue empeñado que le encontremos una solución a nuestra incompatibilidad brutal de caracteres)
Sin embargo sus explicaciones y propuestas, ya no son las de siempre, esta haciendo uso de su escueta imaginación parece y más que llenarme el corazoncito de ilusión, solo me hacen recordar el porqué di fin a nuestra relación.
Paso a enumerarles algunos detalles de nuestros encuentros y charlas:

- Cuando acepto sus invitaciones, acude a las citas a cualquier hora y al lugar al que yo elija, aunque deje cosas pendientes, cuando antes era yo la que me tenía que acomodar a sus horarios libres, como será que cuando le tocaba trabajar en el turno nocturno, su horario de visita era a las 5 de la mañana
- Me propuso cumplirme esa fantasía sexual, que yo tenía con su ropa y herramientas de trabajo, a la que antes se negaba porque para él, era aburrido.
- Le interesa saber como me esta yendo en terapia, solo para que le diga que me dice la psicóloga de él.
- Dice que si decidera irme a vivir a otra provincia, el me seguiría, cuando en el pasado ni siquiera quería mudarse de barrio.
- Se preocupa por el estado de salud de mi perro.
- Me pide que le recomiende libros y películas de amor, pero nunca leyó el libro de Galeano que le regalé para su cumple número 24.
- Se acuerda de todas las fechas de los hitos de nuestra relación, y de cada uno de los hombres que pasaron por mi vida en nuestros impasses. Sin embargo sufre de una oportuna amnesia cuando hablamos de las mujeres que pasaron por la suya.

Evidentemente, en el caso de mi ex, es muy acertado ese dicho que brega: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.
No obstante, lo único que espero es que se de cuanta que las agujas imantadas de su brújula ya estan oxidadas, cuando de encontrarme a mi se trata.

martes, 5 de agosto de 2008

¿La venganza será terrible?


Resulta ser que una de mis amistades anda con unos fuertes deseos de tomar revancha contra su nuevo ex amor. El tipo le pintó un cuento de hadas con el típico final feliz, pretendió venderle un buzón o como más les guste a ustedes. El tema es que ella, que en un comienzo estaba muy ilusionada (la verdad es que no ganaba para disgustos con los tipos que le habían tocado en desgracia) supuso que esta vez se había topado con el príncipe azul que añoramos todas las mujeres en edad de merecer (y las que no también) pero este representante de la monarquía terminó convirtiéndose en un batracio, al que ni el beso más dulce de la princesa más bella (léase cualquier señorita con buenas intenciones) podrá volver a convertir en príncipe valiente.
No me voy a detener en los pormenores de los sinsabores de mi amiga en cuestión porque no vienen al caso, a mi lo que me interesa es reflexionar sobre la real existencia de la venganza amorosa.
El maestro Alejandro Dolina, en su libro Crónicas del Ángel Gris, sostiene que es imposible vengarse de un amado. Según él, en ciertas relaciones de parejas existe “el amado” que se encuentra en una posición ventajosa sobre el que “lo ama”. El primero haciendo uso del poder que le otorga ser amado y no amar, lastima a este último en cuestión. Mientras esta situación de poder se mantiene, él que está en su derecho de vengarse no lo hace porque como está tan enamorado no puede causarle daño al objeto de su amor. Pero (siempre hay un pero, y siempre que llovió, paró) cuando “el amador” se desenamora (porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista) abandona su posición desventajosa y cuando por fin, ya está en condiciones de tomar revancha, no lo hace porque simplemente no le interesa ni el bienestar ni el malestar de la persona que lo lastimaba.
La verdad es que coincido bastante con esta teoría, de hecho en todas mis relaciones de pareja he sido la que ha estado en desventaja amorosa, y jamás se me ocurrió tomar revancha contra ninguno de los sátrapas que se han cruzado en mi camino, hago borrón y cuenta nueva, y si te he visto no me acuerdo.
Sin embargo se de muchos casos de personas que han dejado de amar, pero que así y todo, no pierden la oportunidad de vengarse de aquellos que los han ninguneado, mentido, cuerneado o lo que sea que les hayan hecho.
La mayoría oscila entre argumentos que se basan en la defensa del honor, el orgullo o la dignidad. Algunos más osados pretenden “adoctrinar” a los engañadores para que no vuelvan a perpetrar sus delitos contra nuevos inocentes. Y los menos aducen que como ya no aman, así que no sufren con los desplantes, pero como hay tanta piel y la pasan bomba, de vez en cuando levantan un poco de polvareda y de paso cañazo aprovechan para darles un poco de su propia medicina.
Según mi modesto entender, todas son empresas un tanto arriesgadas.
Siempre son muy dolorosas las separaciones, aún cuando ha sido uno el que desea terminar la relación, entonces:
¿Para qué ponerse en la boca del lobo y correr el riesgo de salir más lastimados de lo que ya estamos? Si ya hemos estado ahí y sabemos a la perfección cuál es el dolor que nos han causado.
O ¿No será que en el fondo aquellos que dicen que se están vengando, albergan la ilusión de asumir una posición de poder sobre el otro y así continuar con la relación amorosa sin que nadie los trate de “inocentes palomitas” porque están con alguien que se ha cansado de cagarlos y lo seguirá haciendo?

jueves, 31 de julio de 2008

Tenés cara de...

Como es de publico conocimiento, ando atravesando una etapa en mi vida carente de sexo, y como ya han pasado larguísimos meses, como todo adicto, las serias crisis de abstinencia ya han sido superadas, y por lo tanto me encuentro en un periodo de meseta, en el cual me he abocado a investigar sobre los mitos, estudios, prácticas y demás yuyos que hacen al arte amatorio. Todo esto en pos de adquirir nuevos conocimientos para cuando me llegue la hora, y así sacarle lustre a la catrera con mi nuevo amor de turno.
Es así que consultando bibliografía al respecto, me di con un estudio más que interesante, que dice que los adultos jóvenes pueden percibir la actitud de otra persona hacia las relaciones sexuales con tan sólo mirarla a la cara (¡Que tul!).
Según la investigación los hombres prefieren generalmente a las mujeres que ellos consideran están abiertas a las relaciones sexuales de corto plazo (palo y a la bolsa digamos), mientras que las mujeres por lo general prefieren a los hombres que según su percepción son potencialmente aptos para una relación a largo plazo (todas nos hacemos las mafaldas, pero en el fondo somos unas susanitas en potencia).
El modus operandi del estudio fue más o menos así: los participantes observaron fotografías en las que aparecía la cara de los miembros del sexo opuesto y juzgaban su atractivo y actitudes sexuales. Luego sus juicios fueron comparados con las actitudes y comportamientos reales de las personas que aparecían en las fotos.
Las mujeres que estaban abiertas a las relaciones sexuales de corto plazo eran en general consideradas por otros como más atractivas. (¿Cómo es esto? ¿Ser fea es sinónimo de ser frígida? ¡Que prejuiciosos caramba!)
Los hombres que eran más abiertos al sexo casual eran percibidos generalmente como más masculinos, ya que tenían rasgos faciales como mandíbula cuadrada, nariz más grande y ojos más pequeños (¡Ajá! Salvo por los ojos, mi ex tiene esas facciones. ¡Y yo que no sabía como hacía para encontrar nueva novia a la semana de haber terminado conmigo!). Sin embargo, la mayoría de las mujeres encuentran que los hombres de apariencia promiscua son poco atractivos para relaciones cortas o largas( ¡Ahí está! Ahora si me va cerrando la historia, por eso no le duraban los nuevos amores y me perseguía sin cesar, hasta que me encontraba, claro está, y como el amor es ciego, yo estaba convencida que era un Charles Ingalls en potencia).
Como serán de complicadas las relaciones humanas, que no solo hay que acicalarse para estar presentable, culturizarse para tener tema de conversación, y aprenderse algunos chistes para parecer divertidos, sino que ahora hay que ser maestros en el arte del maquillaje para retocar nuestras facciones y dar la impresión adecuada. Así que damas y caballeros antes de salir de cacería, mirensé al espejo, ensayen algunos gestos, y a darle vida a esos cuerpos que se acaba el mundo.

Fuente consultada

sábado, 26 de julio de 2008

Porque te quiero, te aporreo


Gracias a Dios, Alá, Jehová y toda la divina providencia, nunca me crucé con un señor que osara levantarme la mano. No se si tiene algo que ver con la suerte, ya que sé de casos de mujeres excepcionales que se enamoran de un señor que esgrimiendo el argumento: “Yo te amo pero me sacás de las casillas”, le propinan una buena tunda para que se rescate. Pero todos sabemos que lo único que buscan es que ella les tenga miedo, para así poder controlarla y dominarla mejor. Ósea estos señores son unos inseguros e incapaces, nadie que tenga un poco de amor propio utiliza el miedo para que alguien se quede a su lado y no le discuta sus acciones y decisiones.
Sin embargo existen muchas formas de ejercer violencia para despertar el temor de otros. Una de ellas es la psicológica, ósea no llegan a dejarte un ojo morado, pero comienzan subestimándote hasta que llegan a humillarte tanto, que te hacen sentir una larva miserable que jamás podrá convertirse en mariposa, y por ende te terminás quedando con ellos porque tenés la fuerte convicción que no tenés otras chances en la vida más que quedarte con este troglodita que te tocó en desgracia.
En mi caso particular, mi ex tenía el don particular de hacerme sentir que le hablaba a la pared.
Más de una vez teníamos discusiones inverosímiles y ridículas donde él esgrimía como argumentos para sostener sus teorías, exactamente los mismos que yo le había dicho con anterioridad, nada más que usando palabras distintas. El muy infeliz ni siquiera tenía la delicadeza de escucharme cada vez que nos peleábamos. El señorito me discutía por el puro placer de verme enojada, aún cuando su salud corría serio peligro, ya que yo sabía la ubicación exacta de todos los cuchillos y tijeras de su casa (cosa que él, no)
Otras veces me discutía para aportar al sano esparcimiento de sus invitados. Esas realmente si, que eran ocasiones para alquilar balcones cuando los agasajados se retiraban de la morada del susodicho. Más de una vez los vecinos nos denunciaron por ruidos molestos, y la fiesta hacía horas que se había terminado y lejos estábamos de una reconciliación lujuriosa. El tema es que siempre me comporté como una lady, así que jamás le lancé ningún improperio frente a las visitas, es más solo lo miraba amenazante (reitero yo sabía la ubicación de los objetos punzantes, él no y lo sabía) cuando nadie nos estaba mirando.
Pero lo que realmente marcó un punto de inflexión, casi definitivo en nuestra relación, fue cuando en una de las ultimas discusiones me dijo muy burlonamente: “Bueno hagamos una cosa, vos le pedís a tu mamá un manual de instrucciones tuyo, así se como tratarte y decirte las cosas para que no te enojes” A lo que casi enajenada le respondí: “Hace 7 años que me conocés, ¿y todavía no sabés como tratarme?” Listo el pollo, y pelada la gallina, de ahí no hubo más retorno. Las discusiones se suscitaron una tras otra hasta que ya no existió forma de remontar la situación.
Ahora yo me pregunto, después de tres temporadas consecutivas de mujeres asesinas ¿Todavía hay hombres que nos siguen subestimando?

martes, 22 de julio de 2008

Acá hay gato encerrado

Quiero plasmar en estas líneas un par de preguntas que me rondan sin cesar, por mi cabeza psicoanalizada. ¿Será que con esto de la terapia estoy empezando a replantearme no solo mi vida entera, si no todo lo que brotaba a mi alrededor, y no veía por estar ensimismada en mi propio ombligo?
Vaya uno a saber.
A lo mejor ustedes me pueden ayudar con las respuestas

1- ¿Por qué Nicolás Cabré se pone de novio con todas las protagonistas femeninas que trabajan con él en las novelas?

2- ¿Por qué Robi Rosa escribe canciones tan lindas para que cante Ricky Martín (Ejemplos: Fuego de noche, nieve de día, Volverás, Bella, etc.) y las que compone para cantarlas él son tan pedorras (Descontando Cruzando Puertas, claro está)?

3- ¿Por qué en las películas pornográficas las mujeres no se sacan los zapatos ni destienden la cama?

4- ¿Por qué Cormillot se opone a los postrecitos y alfajores Ser? ¿Será porque ese currito no se le ocurrió a él?

5- ¿Por qué el peor insulto a un hincha de fútbol es “pecho frio”?

6- ¿Por qué los arquitectos no encontraron la forma de construir un baño que no sea frío en invierno?

lunes, 14 de julio de 2008

No hay nada que les venga bien… (Por no decir otra cosa)

Atributos y reacciones que yo creía que me convertían en una excelente novia:

1. Jamás los extorsioné negándome a tener sexo
2. Nunca los acompañé con cara de culo a la cancha o a un recital de Hermética. No iba directamente
3. Nunca intenté reconciliarlos con un familiar.
4. Jamás hice una escena de celos en público, aún teniendo motivos claros
5. Jamás les lloré cuando me dejaron.
6. Nunca los obligué a acompañarme a fiestas de mis compromisos laborales
7. Siempre fui buena anfitriona de sus amistades, aún de aquellos que se me tiraban lances.
8. Cumplí todas sus fantasías sexuales.
9. Intenté cocinarles, con poco éxito, pero siempre con ganas

¿Y para que me sirvieron estos actos de amor? Si estoy sola porque los apabulla mi personalidad.
¿De qué me sirvió ser independiente y segura de mi misma? ¡DE NADA!
Los hombres se jactan de su simpleza, porque no sufren las alteraciones ciclotímicas que nosotras sufrimos a causa de los cambios hormonales, pero hay algunos que son peores que cualquier hija de vecina indispuesta.
Piden espacio y aire para no sentirse asfixiados, reclaman a gritos una mujer independiente, que trabaje o estudie y que tenga amistades, pero a la vez quieren que dependa totalmente de ellos y que esté pendiente las 24 horas del día de las necesidades de ellos, pero que, por supuesto, no opine ni se queje.
Los hombres son hijos del rigor. Les encantan las minas que los persiguen, que les lloran, que les consultan hasta el color de bombacha que se van a poner.
No hay caso, la Noe tiene razón, hay que tenerlos cortitos, respirarles en la nuca, marcarles el paso a cada instante. Por que les das mucha libertad y cuando te querés dar cuenta te gorrearon o te dejan por otra porqué: “A vos no te importo”
¡CARADURAS!
Y después dicen que las complicadas somos nosotras, y algunos hasta se aventuran a enrrostrarte la teoría de Freud sobre “la envidia del pene”. Sepanló muchachos: ¡no se los envidiamos! Tenemos planes mucho más divertidos para con él, que el famoso “complejo de castración” que el Padre del Psicoanálisis desarrollo en nuestro nombre y sin consultarnos.

miércoles, 9 de julio de 2008

A ver si nos vamos avivando

Resulta ser que hay una periodista llamada Lisa Daily que escribió un libro para mujeres, en donde te explica como encontrar y casarte con tu media naranaja en tres años o menos. Esta mina encuesto a cientos de solteros, según dicen lindos y exitosos, para poder caracterizar los rasgos que los hombres buscan a la hora de ponerse de novios.
Paso a detallar:

1. Ella tiene vida propia. Señoritas, esto significa que ustedes se cuidan solas, y se proporcionan su propios placeres cotidianos. "No esperas que tu novio sea el centro de tu existencia", dice Daily.

2. Ella nunca da el primer paso. Esta señora (aclaro que está casada, lo cuál da más veracidad a sus dichos) dice que ella cree fervientemente que las mujeres nunca deben perseguir a un hombre. (¡A que viva! Yo también pienso lo mismo y no tuve que encuestar a 300 tipos, con acostarme con 9 me alcanzó). Ella sugiere esperar que el hombre inicie y planifique las citas, porque si la mujer es la que siempre llama, ella nunca sabrá si él realmente está interesado en ella o si la relación es sólo conveniente para él.

3. Ella es sexy sin ser una mujerzuela. Al principio de la relación, la mujer debe refrenarse de hacer cualquier comentario que sea abiertamente sexual (Cagamos, no me caso más o me voy a tener que mudar a Europa, que ahí solo me leen en España. Dicen que Suecia es muy lindo). La mujer también coquetea usando contacto no sexual como colocar su mano en el antebrazo o incluso en la rodilla brevemente (¿?). Cuando la relación es más seria, y probablemente más íntima, el contacto sexual y las exhibiciones públicas de afecto son más apropiados, como acariciarle la pierna con el pie por debajo de la mesa.

4. Ella espera antes de entregarse. Esta señora dice que cuando las mujeres tienen relaciones sexuales, ellas liberan una hormona llamada oxitocina que según algunos investigadores científicos hace que las mujeres se sientan extraordinariamente cálidas e imprecisas para sus compañeros sexuales. Entonces si las mujeres se entregan demasiado pronto, puede que se precipiten a tener una relación que ni siquiera todavía existía fuera del dormitorio (Ah! Haberlo sabido antes). Cuando inflas el significado de la relación, el hombre a menudo se aleja. Daily aconseja esperar por lo menos un mes en la relación antes de tener sexo con tu nuevo hombre (Así que muchachos a esperar se ha dicho, la autogestión es muy buena, por lo menos los va a mantener relajados mientras tanto).

5. Ella hace pequeñas cosas para demostrar que su pareja le importa. No estamos diciendo que te debes convertir en una diosa doméstica. La idea es que debes desear hacer pequeñas cosas que le dejen saber que él te importa y estás prestando atención a sus necesidades individuales. Y él debe hacer lo mismo por vos (Obvio, si no ni me pongo en gastos. Buena si, boluda no)

6. Ella debe ser el más grande apoyo de su novio. Ayudarlo a lucir bien delante de su jefe, reírse de sus bromas y a sobresalir cuando es importante (Ósea dorarle la píldora). Por supuesto, otra vez, él debe hacer lo mismo por vos (eso descontado mi querida).

7. Ella nunca presiona. "Los hombres tienen una aversión notable a cualquier clase de presión", afirma Daily. Por lo tanto, las mujeres deben evitar llamarlo y/o enviarle correos electrónicos muchas veces al día o lanzar indirectas sobre el futuro. De hecho, debes mantener la temida palabra matrimonio fuera de tu vocabulario. (Coincido, si algo aprendí es que a los hombres les interesa disfrutar la relación, no plantearse a cada rato a donde va, cosa que si nos preocupa a nosotras por el asuntito del reloj biológico)

8. Ella no acepta ninguna majadería de nadie. Una mujer nunca acepta el mal comportamiento. Los hombres respetan a las mujeres a quienes no pueden salirles con cualquier cosa. Si saben que habrá un castigo debido a una seria violación como engañarte, él te respetará más, y probablemente lo pensará dos veces antes de hacerlo. (¡Totalmente mi querida señora! Me está cayendo bien usted)

9. Una buena mujer siempre elige a un buen hombre. Eso quiere decir que debes buscar a alguien honesto y confiable. Él tiene que tratarte bien. Si te dice que va a estar en un lugar, él está allí. También deben tener opiniones compatibles acerca del dinero (A mi me gustan los hombres buenos, el tema es que yo a ellos no. Solo se me acercan los mentirosos, despilfarradores, vagos, etc., etc.)

10. Ella sabe que el amor es la parte más importante de la ecuación de pareja. ¿Cómo sabe una mujer que ha encontrado esa relación excitante que la vuelve loca? Daily afirma que la sensación incluye un sentido único de comodidad y aceptación y la sensación de felicidad del otro es tan importante para ti como la tuya propia. (Decididamente esta señora me cae bien)

Bueno chicas, ya tenemos las claves, ahora a buscar y conquistar a nuestra media naranja. Eso si, cuenten como les fue

viernes, 4 de julio de 2008

En llamas…


¿Alguien sabe que le estaba pasando a Luismi cuando hizo su último disco?
¿Algunos de ustedes han escuchado, con detenimiento las letras de las nuevas canciones de este señor?
¿O no se han dado cuenta que tiene la idea fija?
Paso a detallar:

- “…Devasté su cuerpo, me bebí su boca… y ahora que prendí ya el fuego, me pierdo como las olas” - Se amaban

- “…Te voy a dar sin tregua, amor del bueno, amor a mares…” - Amor a mares

- “…Y por fin habitarte sobre la arena con luz de luna, mientras que el oleaje, tu cuerpo inunda…” - Amor a mares

- “…Quieren invadir tu cuerpo, como invade el sol, la tierra…” Te desean

- “…Pero saben que es un sueño, atracar en tu marea…” Te desean

- “…No te miran, te devoran. Leen tu cuerpo letra a letra…” Te desean

- “…Eres tu en el delirio, en la pasión, mi aliada en fantasías, erotismo sin medida que supera la razón…” - Cómplices

- “…Provocamos con palabras nuestro fuego abrasador…” - Cómplices

- “…Eres tu (…) la respuesta enloquecida, que supera siempre a mi imaginación…” Cómplices

- “…No falta una noche, en que mis besos galopen por valles y montes y siempre acabemos haciendo el amor…”Dicen

¿Donde quedó ese tierno muchachito que cantaba “Fria como el viento”, “Tengo todo excepto a ti”, “Entrégate” y tantos otros hit´s más del amor meloso, en donde la mina en cuestión no se dejaba y que redundaron en la histéria de mi adolescencia?
¿Se estará poniendo mayor y por consiguiente verde?
¿Será que cuando hizo el disco estaba en plena cuarentena, porque su mujer acababa de parir?
¿Se estará aggiormando al nuevo público adolescente, que ya no disfruta de las mieles de la histéria, sino que es "palo y a la bolsa"?
¿Lo hará para conservar a su público, que ya de tiernas adolescentes histéricas no tenemos nada?
¿Se terminará convirtiendo en un Sandro de América y nosotras en sus “chicas” de bombachas talle universal?
Vaya uno a saber que está pasando por esa cabecita loca
Eso si, si a mí, para accederme carnalmente, me escriben o me cantan algo así, yo me dejo ingresar, que quieren que les diga.