miércoles, 30 de enero de 2008

¡Qué autazo!

Un señor anda buscando un auto para comprar. Esta indeciso. Mira precios, consulta, prueba. Pero no se decide. De pronto se cruza con una señorita bien predispuesta a venderle el suyo.
Esto fue lo que paso:

Ella: Yo le puedo ofrecer un taunus modelo 79, de colección. No se si está interesado…

El: Mire, estoy indeciso, también tengo ganas de comprar un Ford Focus full modelo 2008, pero cuénteme que tiene este auto para ofrecerme….

Ella (un poco enojada): Siempre pasa lo mismo, cada vez que lo ven dicen: ¡Qué autazo! Que bien conservado, es un fierrazo. Y cosas así... pero a la hora de la verdad, se compran el Ford Focus full

El: Pero este tiene lindo tapizado... de motor anda bien, pero el baúl no se lo he visto... ¡Pero sí tiene flor de neumáticos! Además tengo entendido que anda muchos Km. con sólo una botella de fernet.

Ella (cada vez más indignada): Si, así es, pero ahí esta usted...intentando llevarse el Ford Focus.

El: Vio como es esto, uno pasa por la vidriera y mira. Después llega a la esquina y se olvida.

Ella: Usted no esta parado mirando desde afuera, usted entro a preguntar el precio y en cuantas cuotas se lo dan.

El: Hay algo que se llama ¡LIBERTAD DE MERCADO! Hay personas que tienen dos autos.

Ella (absolutamente enojada): Muy bien, entonces cómprese el Ford Focus y cerrado el asunto.... Porque este auto es de colección... ¡Hay que dedicarle tiempo!

El: Y yo le dedico tiempo, si hasta le regalé un vinilo para el parabrisas

Ella: No se. ¿Sabe que? Tengo un par de interesados... anduvieron preguntando precio y todo

El: Y bueno, si usted anda necesitando pronto el efectivo...

Ella: Y diga que les tome los datos, porque veo que usted se va a comprar el Focus nomás

El: La verdad es que yo estaba interesado, pero el auto es suyo…Y baje un cambio, que se va a recalentar... piense en sus aros

Ella: ¿Y ahora le importan mis aros?

El (cachondo): Sus aros, sus juntas, sus retenes. Estoy seguro que esto a Michael Knight seguro nunca le pasó

Ella: sabe lo que pasa, yo soy como el auto fantástico.... y usted me quiere cambiar por un Ford Focus.
Le cuento que los Focus se hacen bosta al primer choque. Yo no...yo tengo la carrocería bien dura. La plata es suya. Usted sabrá que compra. Si a este auto fantástico, o a ese Focus de plástico.
Que además no sabe las ventajas de tomar por colectora. Porque a los Focus les gusta pasearse por la avenida principal, para que todos lo vean. En cambio este Taunus lo va a llevar seguro a donde quiere llegar usted, es que este Taunus sabe muy bien como llevarlo

El: Me convencí, quiero el Taunus. ¿Se puede dar una vueltita? ¿Puedo montarlo?

Ella: Monte tranquilo hombre...

El (acercándose al auto): Quiero ver si corcovea cuando hay pozo

Ella: Suba nomás, va a ver que autazo

El (concentrado): Qué tapizado suave... y de chapa está lindo, me gusta el color, dan ganas de lavarlo todos los días, jabonarlo bien, darle lustre.
También quiero trabajarle bien los neumáticos, para que queden brillantes...
Alineación y balanceo seguido. Además controlar bien las gomas.

Ella: Muy bien... hay que tocarlo mucho... estos autos son una reliquia... Y no va a encontrar otro en tan buen estado y mire que todo es de fábrica, nada de repuestos...

El: ¿Qué capacidad tiene el baúl?

Ella: Mucha, mucha capacidad... Es aguantador....

El: Así que puedo guardar cualquier cosa ahí… interesante... Me gusta usar el baúl

Ella: Si, lo que guste... y si es de gran tamaño mejor

El (interesado): ¿Y chupa mucho combustible?

Ella: chupa lindo…si... Pero vale la pena...

El: Por supuesto... Chupan, chupan, pero uno termina contento

Ella: Nadie lo chupara como este auto, se lo aseguro. Y por supuesto...chupan hasta terminar... ¡Nada a medias!

El: ¿Y tiene pérdidas o aprovecha todo? Porque no me gusta ensuciar el piso del porche

Ella: Depende... Las primeras veces capaz que le pierda...pero después no desperdicia nada de nada.

El: Pocos autos no dejan pérdida... ¿Y ese implemento vino de fábrica, o con el tiempo se fue acomodando?

Ella: No...Con el tiempo se fue implementando... Hay muy pocos autos que tienen este sistema... Y ya tienen dueño y no lo quieren largar, no es muy común.
Lo que pasa es que el dueño anterior era mecánico, y lo tenia muy bien conservado. Al principio lo usaba mucho... después se volvió medio vagoneta... y como no lo pudo mantener, lo tuvo que vender...

El: Una ultima cosa a la hora de andar fuerte en ruta ¿Es ruidoso o serenito? Si lo piso... ¿Grita?

Ella: A la hora de andar fuerte capaz que le haga algún ruidito... Pero es más bien como un gemido, no se le van a quejar los vecinos. Pero eso depende del dueño mucho. Si usted quiere puede hacerlo bramar

El (ya seguro): Me ha dejado sin palabras... ¡Qué autazo!

Ella: Si señor... ¡Pero a usted le interesa el Focus!

El (desconcertado): ¿Qué focus? ¿Qué es un focus? ¿Eso para alumbrar?

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Este texto no podria haber sido posible, sin el talento y la hilaridad de mi amigo Marbot.

domingo, 27 de enero de 2008

El T.E.G. del Gauchismo

El gauchismo es una de las prácticas fundamentales para el normal desarrollo de la vida sentimental, tanto del hombre como de la mujer. Es así que esta doctrina, a pesar de ser motivo de risa o de horror para las mentes más empequeñecidas, a despertado adeptos en todo el mundo.
Para entender la importancia de esta práctica en la vida moderna, conversamos, en entrevista exclusiva, con su fundadora doña María Gabriela, quien nos revela cuales son los principios fundamentales en los que se basa esta doctrina.

¿Cuando nace la doctrina gauchesca?
Bueno, como todos saben. El gauchismo nace el 1 de abril del 81, el día de mi nacimiento. Pero esta doctrina nace después de andar con varios gauchos que me han despotricado. Ósea que el gauchismo, como doctrina, nace a partir de mis recopilaciones sentimentales básicamente

¿En que radica el gauchismo?
Bueno…todo el mundo sabe el significado de la palabra “gauchita”, y hay ciertas cosas por las que uno se da cuanta cuando alguien es gauchita, como por ejemplo: “Chupe, chupe…vaya tragando… no escupa… no haga arcadas… ¡trago!” Esa es gauchita, la que traga.
También hay que saber cinchar el potro, hay que saber llevarlo, porque hay caminos de rispio, caminos de tierra donde el caballo resbala, o ven otra yegua y se van. Entonces el gauchismo nace también de saber domar el potro. Es un trabajo sacrificado, porque hay varios tipos de monta, varios tipos de doma, varios tipos de caballo.
Además esta cara la alfalfa, imagínese lo que cuesta alimentar los caballos. A veces tengo dos o tres potros, y no hay cuerpo que aguante domando dos o tres al mismo tiempo, y uno de tanto montar a veces se paspa, y los aperos pican… Que quiere que le diga… Por eso a mi me gusta más el a crina limpia, porque uno esta limpio arriba del caballo.

¿Cuáles son las características para ser una buena gauchita?
Lo principal es que una se considere gauchita.
Pero lo primero es que una tiene que conocer con el animal con el que sale. Porque por ahí una usa un caballo prestado, que no le conoce las mañas, entonces una no defiende su gauchismo ahí. Porque piensa: “Este en cualquier momento me pisa, me tira, me hecha o se vuelve a su casa” porque los caballos son volvedores. Más de una sabe que los caballos tienen memoria, que pasaran una tarde, pasearan por los álamos, pero como es un potro prestado, vuelve a su casa.
Además pa ser gauchita hay que ir a todos los festivales, a usted la llaman y le dicen: “Che hay una monta en tal lado…” Y va…Nada de que me duele la cabeza, me siento un poco mal…No, no, hay que ir a todos los festivales.
Además mantener el cuerpo de una gauchita no es fácil, hay que hacerse depilación definitiva y otras cosas más. Por ejemplo hicimos un Congreso Internacional de Gauchitas y nos surgió una duda con el tema del blanqueamiento de ano. Dijimos: “Nos blanqueemos el ano. Y bueno…nos lo blanqueemos”. Nos pongamos en regla dijimos. Pero surgió la duda, porque había varias técnicas, como chorro a manguera de bombero, que era muy violenta. Pero al final descubrimos que era con una pomada…
Pero que quiere que le diga… el potro no distingue entre un hueco morocho y uno rubio. Sobretodo los retobados, el retobado va y pone, no discrimina. Y el amansado no pide esas cosas, salvo que la gauchita le diga: “¿No querés que entremos por el corral?”
Pero principalmente, hay que aprenderse todas las técnicas de doma, la urupa surera, a crina limpia y las otras. Hay que estudiar bien el tema. Una no puede ser gauchita y que las técnicas se le pierdan. Porque uno habla de caballos, pero hay otras técnicas, como la vaquita mirando la vía, la cochinita, y así…todo animal de corral entra dentro del gauchismo.

Explíqueme como son estas técnicas
Bueno…la vaca mirando la vía: Visualícese una vaca, mirando la vía del tren, con cara de nada, entonces viene un torito por detrás, y cuando la monta, la vaca pone cara de ¡Viva Fray Mamerto Esquiú!, ósea cara de asombrada y se queda piola. Y que el toro haga lo que quiera, mientras ella pone cara de ¡Viva Fray Mamerto Esquiú!
El de la chanchita o cochinita sería la de comerse cualquier cosa. Yo le voy a decir una cosa…tuve mis épocas en que dije…”Y bue…yo me como este”
Hice la chanchita un par de veces, porque vió que los chanchos no discriminan, yo me he comido cada cosa... Chanchita es la que come cualquier cosa, y eso es ser gauchita porque hay que tener panza pa comerse cualquier cosa. Porque es fácil ser gauchita en verano que hay festivales y todo eso, pero en invierno, ja! Ahí te quiero ver... Porque los caballos no te salen en el invierno, se mantienen en el corral. Además una tiene que ser chanchita, porque cualquier piernita viene bien pa hacer cuchara.

¿Cómo se determina, entonces, quién es gauchita y quien no?
Y…Hay que andar a crina limpia, o a lo que la Municipalidad llama: “Desmalezamiento forzoso”, ósea no a los bosques tropicales. La gauchita siempre tiene que estar depilada, tiene que tener siempre el mensaje: “Estoy depilada, de las piernas para arriba, haceme lo que quieras”.
Hay que conocerle las mañas a la pareja y saber cumplírselas.
Pero una verdadera gauchita es la que domo varios potros feroces, pero se caso con el amansado. Porque la gauchita tiene esa cosa de andar queriendo domar a todos los potros, piensa: “A este me lo domo”, pero termina casándose con el acostumbrado, con el cinchado.

Pero la gauchita ¿Se enamora del domado o del retobado?
La gauchita, obviamente, se enamora del retobado, pero se casa con el domado.
Porque el retobado es volvedor, y festivalero, tiene varias cunas vió, hasta puede ser un amor veraniego. Un potro retobado no es que se va a permanecer haciendo una siestita, el retobado levanta polvareda y se va a su casa.
En cambio el acostumbrado se queda, te lava los platos de vez en cuando, entonces una dice: “Es este” y se casa.

¿Cuál es la ventaja de ser gauchita?
Y la ventaja es que un hombre, obviamente, ¿con quien se va a quedar?…Con la gauchita. No se va a quedar con una hadita del bosque…
Aparte con el carnet podés entrar a todos los festivales, se tiene acceso a potros lindos, bien comidos, con lindo pelaje, y después usted hará lo que quiera, a crina limpia, a urupa surera, como quiera. Pero primero tiene que pasar el examen de cinchamiento, morral y un par de cosas más.

Y usted que puede decirme de la técnica de entrar por el corral?
No, no…yo entro golpeando al frente en todas las casas. Yo por el corral no, porque uno no puede saber que hay, puede salir alguien enojado. Así que yo jamás entro por atrás, ni dejo que entren a mi casa por atrás. Yo en ese punto puedo decirles que hay gauchitas más gauchitas que yo…Qué quiere que le diga…

¿Y gauchita se nace o se hace?
Y…hay gauchitas que ya nacemos así, pero hay otras que se hacen a fuerza de hombres increpantes. Que dicen: “dale, dale, dale, dale” y una dice: “Y bueno…dale” Y ahí obtiene, sin que ella sepa a veces, el carnet de gauchita, porque hace cosas que la hacen ser gauchita. Por ahí hay miles de gauchitas escondidas en este país que ni saben que son gauchitas, se están enterando ahora que lo son.

¿Los hombres son gauchitos? ¿Cuándo un hombre es gauchito?
El hombre siempre es gauchito, el hombre por sexo hace cualquier cosa, que quiere que le diga.
Le da lo mismo una yegua rubia, una morocha, cualquier corral le viene bien. Ahora yo considero que el gauchito es el que se toca pensando en la mujer amada, porque es un acto de amor. Eso es ser gauchito, me entiende, porque no va con la primera que se le cruza y la pone. No. Se queda con el pensamiento de su gauchita amada y se clava dos pajas, ¿me entiende?
Pero los hombres son gauchitos por naturaleza, hacen cualquier cosa, chupan, muerden, lamen, cualquier cosa les viene bien. En cambio las mujeres no.

Hablando de otra cosa ¿Que me puede contar de su Coordinadora General?
Mire que he visto gauchas, pero esta es una gaucha en serio. Yo hay cosas que no hago por pudor, porque ya estoy mayor para algunas cosas, necesito ratisalil a veces.
Pero esta gauchita no, es pechadora, es llevadora, es traedora. Es corralera, es huertera. Ella le entra por todas las domas, por todos los flancos

Y usted, ¿en que anda por ahora?
Y yo ando a pie, que quiere que le diga, ando en alpargatas.
Tuve un problema y me he quedao sin bichos. En el momento en que tuve hasta tres potros… vino De La Rua, y el corralito no me dejo los potros adentro, me los sacó.
Pero ando queriendo comprarme un obero morocho divino, con un pelaje que brilla, tiene un lomo…Pero tengo que juntar la plata
Así que por ahora mi lucha radica en eso. Mujeres domemos al potro retobado, con perseverancia y técnica, se puede.

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* Quienes deseen obtener el audio original de la entrevista, solicitenlo por medio de comentario y les será enviado a la brevedad y sin costo alguno, pudiendo disfrutar de la tonada de dos cordobesas un tanto desequilibradas. A su salud
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Ingreso a la S.A.G.

La Sociedad Argentina Gauchística tiene abierta sus inscripciones para todo aquel argentino, nativo o por opción, que tenga cualidades de gauchito.
Se reciben por e mail a la dirección: tanlocacomotumadre@gmail.com la descripción de las prácticas que considera gauchísticas, para que la socia fundadora doña María Gabriela y su Coordinadora General Laura, evalúen su ingreso a la Federación Regional de su zona de residencia. Luego del proceso de evaluación, se le enviara el carnet que acredita a su poseedor como “Gauchito/a”

jueves, 24 de enero de 2008

Cambio de hábitos

No pensaba escribir sobre esto...he leído mucho al respecto, pero pasan los meses y todavía no me puedo acostumbrar al cambio de horario que se produjo por el atraso en los relojes, porque según el gobierno nacional es la forma de ahorrar energía.


Ando totalmente desubicada por la vida.

- Duermo la misma cantidad de horas, pero siempre tengo sueño. Mi cuerpo me dice que he dormido dos horas menos como mínimo, y miren que para mi es vital el buen dormir, no saben de la manera que influye en mi estado de ánimo, no dormir las 10 horas que mi cuerpo necesita.

- Son las 21 horas y tengo un hambre feroz, pero no puedo cenar de día, que quieren que les diga. Por lo tanto ceno como a las 22,30 con un apetito atroz, que me hace comer casi el doble de lo que comía normalmente. El carnicero del frente chocho, y mi culo “in crescendo”.


- Me he despellejado como tres veces en lo que va de enero, por culpa del sol. Es que no me puedo poner a tomar sol a las 18 hs…¡A esa hora no hay sol! ¡Nunca lo hubo! Yo me tiro cual lagarto a eso de las 15 hs, y así estoy también, más arrugada que la señora Mirta Legrand de Tinayre sin photoshop.

- Cuando todavía los de fiber no me habian arreglado el condenado modem, siempre le quedaba debiendo $1, 20 al chico del ciber, porque como el reloj de las compus no están actualizadas, me quedaba más tiempo del que tenía planeado en base a lo que tenía para pagar. Como será que cuando el tipo me vía llegar era a la única a la que le preguntaba: “cuanto te vas a quedar, así te corto la máquina” ¡Un papelón!.

Así que así ando por la vida.

Mal dormida, con el culo en proceso de expansión, achicharrada por el sol y pasando vergüenza con los vecinos…

Todo sea por el bendito ahorro energético…

martes, 22 de enero de 2008

Vacaciones en baires

El jueves pasado partimos a chuncanear con la Flaca a Buenos Aires. Tenemos una amiga de toda la vida, la Vale, una rubia con mucho glamour (pero más gauchita que cualquiera) que nos seca la cabeza todo el año para que vayamos a visitarla en las vacaciones. Aunque la muy turra se saca las suyas en diciembre y se va a Brasil con “Marto” (el señor con quien, en breve, vivirá en concubinato). Igual y como es amiga de toda la vida, y nosotras la queremos mucho, nos instalamos en su casa, de viernes a lunes, a que nos atienda como buenas visitas que somos, y que encima están de vacaciones.
Llegamos el viernes por la mañana y como la rubia estaba trabajando, nos desparramamos en un taxi y le dijimos al tipo: “A Laprida al 1900, barrio Norte” (ya les dije que tiene glamour) imitando la tonada porteña de una manera más que vergonzosa, pretendiendo con esto que el señor taximetrista no se avive que somos cordobesas y nos pasee por toda la capital, y nos arranque la cabeza con el costo del viaje (Digan que la rubia nos dio la clave para imitar la tonada y nos dijo las calles por las que le tenemos que decir que nos lleve. Por ejemplo si tenemos que ir por Las Heras, tenemos que pronunciar laseras y así unir todas las palabras, complicado para una que habla cantando y se come todas las “eses”).
Al llegar a su casa nos volvimos a desparramar en el lecho y dormimos como descosidas hasta que los de fibertell me llamaron para decirme: “En el transcurso de la próxima hora se acercara un técnico a arreglarle el modem” ¡Pueden creer! Les hice un escándalo para que fueran antes del jueves, a lo que prometieron ir de manera inmediata y nada, pero bue…
A la siesta agarramos la guía “T” de Capital Federal y partimos de compras con rumbo desconocido. ¿Existe algún porteño que la entienda? ¿Era porteño el que la hizo? Porque a mi no me mienten, es casi jeroglífica la bendita guía, no hubo vez que no saliéramos con la guía que no nos hayamos perdidos, digan que somos gauchitas y bien predispuestas a que cualquier señor nos indique el camino correcto para llegar a destino. Encima con la Flaca, los 18 de cada mes entramos en época de celo, así que salimos esperanzadas en encontrarnos con algunos muchachos bien predispuestos a servirnos, pero nada, igual era viernes, todavía conservábamos la fe.
Después de dar vueltas toda la tarde, y de haber comprado huevadas varias, como por ejemplo: un mate listo, un mate, una yerbera, un estuche para el celular, brillo labial, rimmel y media docena de bombachas, volvimos a la casa de la Vale, y ella ya estaba con todo su glamour listo para sacarnos de paseo. Después de tomarnos un litro y medio de fernet, nos fuimos a una fiesta de los 90 en un boliche de Palermo Hollywood, donde la Flaca se besuquió con uno de los niñitos que se nos acercaban, es que a la Flaca siempre le gustaron las criaturitas.
Al día siguiente nos fuimos a pasear por Palermo, caminamos como unas yeguas, fuimos desde el depto de la Val en Barrio Norte, hasta su nuevo hogar en Belgrano, son como 70 cuadras. Pasamos por los bosques de Palermo, el Hipódromo, la Mezquita y muchos bares y restaurantes de la Avenida Libertador ¿alguien puede imaginarse a tres cordobesas criadas en San Vicente, paseando su osamenta por esos lares, imitando la tonada porteña y conteniéndose para no saltarle al cuello a Facundo Arana cuando lo cruzamos en un restaurante? Ni hablar que llevaba la máquina de fotos y no saqué una puta foto. Ya sé, que boluda, no?
A la noche, después de tomarnos otro litro más de fernet, nos alistamos para salir a comer a Palermo de nuevo (queda cerquita y tiene glam) Al salir, mitad por la semi borrachera y mitad porque el piso estaba resbaloso, me resbalé y me doblé el tobillo, la Vale fue a buscar una venda, y la Flaca me compró 3 Actrom y partimos a cenar los ravioles más caros que comí en mi vida.
Al día siguiente, con el pie repuesto, nos fuimos a pasear por San Telmo. Horrible, no me gustó. Me dirán que soy una ordinaria, pero hay mucho olor a pis, está todo sucio, todo es muy caro y encima la gente te empuja y te choca todo el tiempo. A la tardecita nos fuimos a blockbuster, nos alquilamos “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” (peli que vimos muchas veces, pero nos encanta). Nos tomamos una botella de vino y medio litrito más de fernet y nos acostamos a dormir, es que la Vale trabajaba al día siguiente, así que a la cucha temprano.
El lunes al mediodía nos fuimos a Flores con la Flaca a comprar ropa, nos vinimos con 3 remeras cada una, y regalitos para los sobrinos y la rubia. A la tarde nos encontramos con la Val, tomamos el último vasito de fernet, nos probamos lo comprado, nos bañamos, armamos el bolso, y esperamos a Martín que venía a las 22 para llevarnos a Retiro.
Fueron unas lindas vacaciones…Aumentamos 2 kilos cada una con todo el fernet que nos tomamos, descubrí que en Buenos Aires hay muchas farmacias, y pocos ciber, que hay muchos Mc Donald´s, Burger King y Paty Delivery, pocos perros callejeros y muchas veterinarias. Que los porteños están buenos, que la tonada cordobesa les parece sexi, que mi blog en los ciber no se puede ver porque tiene contenido pornográfico (¿?), que el Paseo de las Artes de Córdoba es más lindo que San Telmo, y que mis amigas son lo más maravilloso que me paso en la vida.

miércoles, 16 de enero de 2008

Remake


Esta remake viene a colación de una charla que tuve con mi amiga la Gaby (alias "la hadita del bosque") en los comentarios del nuevo post que subio en su blog.
Este relato es uno de los primeros que subi a este espacio, por lo tanto muchos de ustedes, nuevos amigos, no lo han leido...
Ahí va...

Como chico con juguete nuevo


El otro día estaba en mi casa muy campante, mirando la tele. Antes de continuar es necesario aclarar que no tengo cable, así que estoy sujeta a la escasa programación de los canales de aire locales. Eran las 8 de la noche y una blonda señora, sesentona ella, estaba en un impoluto living blanco, con 3 “amigas” y una señorita que le enseñaba juguetes sexuales. Estaban maravilladas las chicas….
Todavía recuerdo la primera vez que fui a un sex shop como si fuera ayer.
Cuando algo me da vergüenza me pongo colorada al instante, y con la cara redonda que tengo, imagínense en el cachazo de tomate en el que se convierte mi rostro. Mutada en un tomate inmenso con cara de circunstancia, haciéndome la superada, hice mi entrada triunfal al local. Como si el supremo me hiciera un guiño, no había nadie, solo el vendedor, un simpático señor cincuentón que me contaba que su hija acababa de recibirse de abogada, mientras me ponía en la mano un vibrador para que yo testeara la intensidad del mismo. Obviamente que hice uso del archiconocido argumento del regalo para una despedida de soltera. Calculo que el cincuentón no me creyó nada, pero tuvo el buen tino de seguirme la corriente. Es que el hombre, como todo comerciante, quería asegurarse la venta. Me mostró todos los modelos, las texturas, los sabores y olores de cada falo de plástico que adornaban las paredes del comercio. Al fin me decidí por uno, y partí a mi casa, feliz, con mi flamante consolador en la cartera.
No se cuanto tiempo habré estado en el local, solo recuerdo que esa visita marcó el fin de una etapa y el comienzo de una nueva era que se abría ante mis ojos, como si la caja de Pandora se abriera, y el universo se pusiera patas para arriba, introduciéndome en un mágico mundo.
Me sentía Alicia en el país de las maravillas.
Otra cosa que siempre me intereso es la literatura erótica. Mi ex tenía grandes cantidades de bibliografía al respecto. Luego del coito, él se dormía a mi lado, roncando cual búfalo y yo me dedicaba a instruirme sexualmente. Por ejemplo descubrí que era la bendita “lluvia dorada”, la cuál, para mi gusto, es demasiado escatológica para ser sensual. También me enteré de algunos métodos masoquistas bastante interesantes. Ya que estamos en tren de confesiones acepto que, siempre y cuando no esté en juego la perdida de alguna extremidad, órgano, hueso o músculo, no me desagrada para nada algunos juegos de esa práctica sexual.
Ya se sabe que los largos años de noviazgo requieren que la pareja se reinvente de manera constante para que la rutina no apague la pasión. Y yo estaba muy enamorada como para arriesgarme a que mi bien amado me cambié por un modelo más nuevo.
Nuestra vida sexual era bastante intensa. Al comienzo éramos tan fogosos y ardientes, que todos los días, estábamos déle que déle.
Después que llegamos a conocernos profundamente, logrando la tan ansiada coordinación del ritmo, intensidad y tiempo de duración del acto amatorio, se nos ocurrió probar con posiciones exóticas, aggiornando el kamasutra a nuestra destreza física. Más de una vez tuvimos que parar porque los calambres tiraban al tacho la lujuria.
Luego pasamos a probar en lugares extraños, llenos de gente por lo general. Se nos dio por el exhibicionismo. Llegó una época en el que no nos permitían la entrada en ningún pub de la ciudad y más de una vez, la luz de un patrullero nos cegó en varias plazas tranquilas de barrio. En esta etapa descubrí que es un mito eso que dicen por ahí del fiat 600, es un auto cómodo para practicar el arte del sexo, el secreto está en saber acomodar los asientos y encontrar la posición adecuada para evitar los calambres.
Superada esta época, probamos con los disfraces y la lencería erótica. Al comienzo el vestuario era casero, el guardapolvo de maestra jardinera de mi hermana, el delantal de cocina de mi abuela, la capa y el antifaz del disfraz de batman de su hermano, la pollera escocesa de mi viejo uniforme de la Escuela. Nos disfrazábamos con lo que teníamos a mano.
Luego empezamos a comprar algunos accesorios, coronitas, alas de ángel, narices de payaso, varitas mágicas y bonetes. Al último ya invertíamos grandes dinerales en ropas que nos pondríamos a lo sumo 3 veces.
Cuando la imaginación empezó a escasear, se me ocurrió la feliz idea de comprar juguetes sexuales. Así fue que llegué hasta el edénico local. Descubrí accesorios maravillosos, que despertaron sensaciones interesantes e inquietantes. Y si bien esto avivó bastante la pasión, él comenzó a sentir que tenía competencia.
Mira si serán pelotudos los hombres, que llegan a sentir celos de un vibrador!.
Pero la pasión irremediablemente desapareció y entonces mi noviazgo se fue al diablo y entre llantos, gritos y promesas de homicidio, decidimos separarnos.
En un principio temí que ya no podría prescindir de mis juguetes, preocupada pensé: “No puedo pelar el consolador la primera vez que esté con alguien que recién me conoce. Se va a asustar”. Pero la divina providencia estuvo de mi parte y no necesite hacer uso de mis accesorios amatorios. Hasta ahora me han tocado muchachos bastante gauchitos, que se las rebuscan bastante bien sin necesidad de complementos.
Así que todavía descansa (bien a mano por las dudas) mi primer consolador, en el cajón de la ropa, perdido entre las medias y los corpiños.
Uno nunca sabe cuando va a tener que echar mano a la autogestión…

lunes, 14 de enero de 2008

Popurrí


Eran las 22 hs, la estaba esperando a mi amiga personal La Flaca para castigarnos con un fernet y cuerear a nuestros “ex”, previo ataque de extrañitis acompañado con llanto y boleros de fondo (a si!, si nos vamos a dar maza, nos damos con todo). Como estaba muy al pedo, me puse a jugar al solitario y a escuchar música.
Realmente soy una especie extraña de caja de Pandora, de colección digamos, así que me gustan cosas insospechadas, como lo que estaba escuchando en ese momento, un popurrí de Pimpinela, Valeria Lynch y el Paz Martínez.
Díganme una cosa…Si a uno lo gorrean con el mejor amigo, lo último que se le ocurre decirle es: “Qué par de pájaros los dos” Déjenme de joder, yo les parto un florerazo en la cabeza a ambos…que par de pájaros ni que ocho cuartos…Si el tipo llega a la casa y encuentra al amigo trabajándose a su señora y lo único que se le ocurre decirles es “Que par de pájaros los dos” como no lo van a gorrear. Por Dios! Yo mínimo te armo un escándalo que tiene que intervenir la policía federal para que se detenga la masacre.
Y tampoco me jodan con las canciones de Pimpinela, la Lucía esta se hace la chancha renga, no puede ser que el tipo siempre la tenga de amante, porque que una, una vez, cometa ese error esta bien, pero que cada tipo que se enganche le haga lo mismo. Y si el tipo es siempre el mismo, peor todavía. Encima la boluda esta lo increpa pero no lo larga. Déjenme de joder, a esta le gusta. A mi no venden el papel de pobrecita, yo no se lo compro. Encina la versión que escucho es de un recital en vivo y las mujeres la ovacionan, ¿esta tan lleno de mujeres casadas que son amantes de otros señores casados? Insisto con lo de la gran orgía cósmica que la Iglesia nos está ocultando. Bueno, y él…se hace el novio de América, parece que dijera: “Chicas organícense porque hay Joaquín para todas” ¡Pero por favor! Habráse visto con este hombre…
En cambio la Valeria, a diferencia de la Pimpinela, la pasa un poco mejor. Por lo menos, aunque el tipo sea un garca, atiende ese cuerpito, religiosamente, como es debido. Por eso esta mujer tiene la idea fija. Está peor que yo, y miren que he consultado a un profesional de la salud para averiguar si tengo alguna de esas patologías como “fiebre uterina” o algo parecido, pero no, el tipo me mandó al psicólogo derechito. ¡Un papelonazo!
Igual todo esto no quita que las ponga al palo y las cante a viva voz, como estas canciones lo ameritan. Me siento identificada con algunas de las letras, aunque yo tampoco soy tan boluda como estas señoras. A mi agarra una sola vez el mismo tipo, después no le vuelvo a comprar el buzón, cuando me toca el timbre se lo tiro por la cabeza desde el balcón, porque soy gauchita, pero de tonta no tengo un pelo, ahora que me haga la boluda para pasarla bien es otro cantar y otra historia para contar…

jueves, 10 de enero de 2008

El desafío de la blancura


Últimamente me están rondando varias preguntas trilladas, con argumentos discutidos hasta el cansancio, y que ya me he hecho hasta el hartazgo, pero no he tenido éxito en encontrar una respuesta que me convenza. A ver si ustedes me dan una manito con esta: ¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer?
Ya se que las mentes más evolucionadas me dirán horrorizadas: “Si chiquita. Si tus amigos han pretendido cojerte o vos te has querido cojer a alguno, entonces no era amistad” Con lo cual coincido totalmente, eso no está en tela de juicio.
Yo he tenido muchos amigos hombres. Mis cuñados, los novios y maridos de mis amigas y el mejor amigo de mi ex. Por lo demás, todos los hombres que no han entrado en estas categorías y que podían denominarse “amigos” o han estado muy apetecibles ante lo cual la amistad era la mejor excusa que encontré para acercarme y ver que onda o ver si había onda, o ellos me han tirado los perros lisa y llanamente.
Con algunos terminé enredada en sábanas de hotel o de sus casas, por lo tanto la amistad duró, lo que duró la relación mientras ninguno de los dos se enganchó, pero cuando uno de los dos quiso un poco más de compromiso, a la mierda la amistad.
Con los otros la amistad se terminó cuando indignada les dije que para mi, éramos solo amigos y que no había ninguna otra intención en mis mimos, masajes, abrazos y besos de borrachera (si, capaz que se me fue la mano, por suerte nunca llegué al extremo de invitarlos a dormir, cosa que si hago con mis amigas)
Todo esto que digo es muy común, nos ha pasado a todos los seres humanos, sin distinción de género.
Pero mi pregunta apunta un poco más allá.
¿Cuándo dejamos de mirar a los amigos con ojos fraternales?
Cuando uno siente cariño por alguien lo ve lindo, inteligente y divertido.
Pero que pasa cuando uno se despierta sobresaltado por las noches porque ha tenido una horrible pesadilla. Se veía con su amigo del alma, en un gran parque, sentados en sendas reposeras, bajo un frondoso árbol, leyendo el diario, mientras dos niños vestidos de blanco correteaban con un perro raza labrador, también blanco (porque así son las propagandas de jabón de polvo)
Ahí uno se da cuenta que siente algo más que tierna amistad. O no, y la culpa la tiene Gianolla y sus propagandas del desafío de la blancura.
Pero entonces…
¿Cómo se distinguen los mimos fraternales de la calentura propiamente dicha?
¿Cuando te pasan bronceador, te hacen masajes en la espalda, te recuestan sobre sus piernas y te acarician el pelo para que te duermas o te ponen una mano en la pierna cuando están en una reunión y alguien dice una estupidez?
Yo no quiero ser paranoica, pero si no me tildan de boluda o lo que es peor de histérica, y la mayoría de mis amigos tienen esa clase de actitudes y yo no detecto calentura, sino gentileza, halagos y cariño. Pero es que mi ingenuidad a veces llega a lugares insospechados, y recién me doy cuenta de las cosas cuando el tipo directamente me encaja un beso y me invita a un telo. El problema es que una no es de madera, y a mi si me busca me encuentran.
Así que insisto: ¿Cómo detectar esas señales que te dicen que tu amigo te tiene ganas?
¿Una señal será cuando un día el tipo te llama y te dice: “Organicé una cena en casa, venite a las diez” y una que sabe a donde va y con quien se va a encontrar se enchufa el primer trapo limpio y menos arrugado que encuentra y sale a cenar con su amigo. Pero cuando llegas a la casa el tipo esta bajo la luz de las velas, escuchando jazz y con dos copas de vino en la mano (si, viene onda dandy la mano), y te escupe un: “Hola chiquita, que linda estas esta noche”. Y obviamente no hay más invitados que vos y él?
Ahí si, a la mierda la amistad, la fraternidad, la hermandad, etc., etc.
Y soy una convencida de que “donde se come no se caga” Y si uno se encama con un amigo, la cagó, no conozco amistad que haya superado un trance de estas características.
Por eso creo que distinguir esas señales es el punto en cuestión. Si uno las identifica quizás se pueda hacer algo para salvar la amistad o no, y entonces pensar en comprar dos reposeras y un labrador (todo blanco, obvio) es el próximo paso para consolidar una linda y fraternal amistad. Total mi vieja dice que después de 10 años de matrimonio uno se vuelve como hermano con el marido.

lunes, 7 de enero de 2008

Breve aproximación a la teoría de los triángulos


Hace días que no me puedo sacar una pregunta de la cabeza. A ver si me ayudan... ¿Se puede amar a dos personas al mismo tiempo? Obviamente, y como se puede esperar de una agnóstica como yo, sostengo fervientemente que no. Es imposible.
Yo barajo un par de posibilidades, a saber:
- Que te gusten muy mucho 2 personas absolutamente distintas o que sientas por 2 personas cosas muy distintas pero igualmente intensas, como por ejemplo ternura por una y pasión por otra.
- También te puede pasar que estés absolutamente enamorado de alguien que no te de la bola que quisieras que te dé, entonces te ponés de novio con alguien que te gusta mucho y está rendidísimo a tus pies, por lo tanto proyectas ese amor no correspondido en este pobre infeliz (teoría que me quedo como una de las tantas secuelas que me dejaron los años de convivencia con mi madre psicóloga)
El tema es que la duda surgió luego de una charla muy interesante con una gran amiga, la cual no delataré porque no viene al caso. Pero resulta que esta joven tiene un amante, si señores, la muy turra tiene 2 y yo casi célibe… Unas tanto y otras tan poco…pero bue…No es el punto en cuestión.
A lo que voy es que ella me decía que los amaba a los 2 por igual, con la misma intensidad y con igual sentimiento, así que no podía decidirse. Y a pesar de discutir horas, no puede refutar sus teorías, porque se basaban en sus sentimientos, así que como me sucede pocas veces, me dejo muda (y no porque me las sepa a todas, sino porque hablo hasta por los codos y siempre tengo algo para acotar aunque sea la boludez más grande del mundo)
Mis experiencias en las relaciones triangulares nunca tuvieron en juego el amor (siempre he tenido en claro a quien amaba o si amaba o no)
- Le robé el novio a una amiga (ella no estaba de novia con él, se gustaban pero se hacía la desentendida, y se entero cuando ya nos habíamos puesto de novios)
- Mis novios han tenido otras (ni yo ni la otra en cuestión, sabíamos de la existencia del triangulo, ni lo aprobábamos, pero con el correr del tiempo nos acostumbramos)
- Y por último, compartí un amante con una amiga (en realidad era un quinteto, él tenía novia, yo tenía novio y mi amiga llego después, ósea era algo así como la segunda escolta. Pero yo no sabía nada de su relación con ella, aunque ella sí de la que él tenía conmigo. El escándalo que se armo se los contaré en otro momento).
Entonces todo esto me enseño que:
- Siempre hay alguien que no sabe nada (generalmente es el más enamorado, y no se da cuenta, más por negador que por confiar en su amado)
- Siempre hay uno que sostiene la relación triangular a base de mentiras (es el que dice amar a las 2 personas, para colmo se siente culpable, por lo tanto comete una serie de errores que para mi son a propósito para que se destapa la olla y la divina providencia haga lo suyo y decida por él)
- Y siempre hay uno que la pasa bomba (este no ama a nadie, y aprovecha la situación para sobornar subrepticiamente al engañador)
- Los roles no son estáticos, ni tienen que ver con el género. Ósea la/el novia/o gorreada/o no siempre es la/el que no sabe (conozco novios gorreados que han sabido de la situación y la han pasado bomba de una manera absolutamente extorsiva). Ni el amante es el disfrutador (Ha habido casos de amantes que son los que han amado y por ende negado la situación).
La experiencia de mi amiga, atada a la mía propia, me dejo más dudas que otra cosa. Por ejemplo: ¿Será que el sexo le ganó el lugar de privilegio que tenía el amor en las relaciones de pareja?
¿O será que se desconfía tanto de todo, que uno nunca se entrega totalmente a alguien para evitar ser lastimado?
¿O será que es más fácil provocar situaciones que sabemos que nos llevaran a un fracaso seguro, por miedo a tener que dar más de lo que nuestro egoísmo nos permite dar?
¿O no será que en realidad estamos en una gran orgía cósmica y la Iglesia lo ha mantenido oculto todo este tiempo?
Lo único que tengo claro es que sea lo que sea, uno sufre igual, ya sea por la culpa que te genera tener que sostener una relación basada en la mentira, o por el daño que le hacemos a una persona que nos quiere en serio, y porque nos guste o no, nos vamos a seguir sintiendo solos aunque tengamos un harem a nuestra disposición.

jueves, 3 de enero de 2008

¿El hombre ideal?


Quiero contarles una historia escalofriante que me tuvo como protagonista.
Una soleada tarde de febrero me paso algo increíble, conocí al hombre que había buscado toda mi mal acompañada vida. Si, lo había encontrado. Pero no rompan en un cerrado aplauso de congratulación, porque mi historia se repite incansablemente. Este maravilloso ser no estaba a mi alcance.
No amigos, no es casado. Debo confesarles que a esta altura del partido, esa papeleta que se firma ante un juez no me detiene, y para desengaño de muchas que aún creen en la institución matrimonial, tampoco los detiene a ellos
Este maravilloso adonis que se había cruzado en mi camino, y en pos de convertirse en más perfecto aún, comparte uno de mis sueños más preciado: encontrar a SU “hombre ideal”.
Si chicos, el hombre es gay.
Pero como a pesar de todo era un buen partido, y como buena cabeza dura que soy, debo confesarles que me propuse enamorarlo.
Pase por varios estadíos a la hora de pretender su amor: el primero de ellos fue intentar convertirlo en heterosexual. Consejo: Ni lo intenten. No pierdan tiempo embarcándose en esta travesía. Aunque una invierta lo que no tiene en push up, peluquería, depiladores, limpieza de cutis y demás tratamientos de belleza que nos hacemos para convertirnos en gatubelas (aunque todas sepamos que jamás nos veremos sensuales en ese ceñido traje de cuero) es en vano…. Este espécimen, de tanto estar con una, termina convirtiéndose en el mejor de los casos en una gran amiga, o en el peor de ellos nos envidia cual bicha.
Si el muchacho se encariña con una, ya no gastaremos dinerales en tratamientos de belleza ya que ellos nos depilarán, nos harán los baños de crema, nos sacarán los puntos negros y hasta se convertirán en nuestro asesor de vestuario recomendándonos la lencería erótica que le queda mejor a nuestro desbarrancado traste.
Sin embargo, como soy porfiada y aunque me digan no doy bola, lo intente hasta el cansancio.
Pero tarde o temprano la dura realidad me golpeó en la jeta, y decidí que el próximo paso a seguir era odiarlo. Claro, que se cree que puede andar por la vida despilfarrando belleza, talento y simpatía sin siquiera mirarla a una. ¡No! Así que decidí que debía ser el motor que impulse mis más oscuros sentimientos. Lo aborrecí por lindo, inteligente y bueno. Y también porque si yo era un hombre un poco inseguro de mi sexualidad y me cruzaba con los dos, seguro que lo elegía a él y no a mi. Era competencia!.
Debo confesarles que este sentimiento no se anido en mi almita de mártir, como buena boluda que soy, terminé encariñándome con este ejemplar masculino que sufría cual magdalena cuando Leo Di Caprio se moría congelado en Titanic, o que se estremecía hasta conseguir una dorada y tersa piel de gallina cuando Bradd Pitt aparecía luciendo minifalda en Troya.
Así que me relaje, acepté mi derrota y comencé a pedir su consejo para descubrir los secretos masculinos.
Algo que siempre quise saber y considero fundamental a la hora de manipular el corazón masculino es: ¿Cuáles son las ocasiones en las que usan la cabeza que tienen sobre el cuello y cuando se dejan llevar por la que tienen entre las piernas? Otro error amigas: ellos también intentan descubrirlo. Así que por tercera vez, mi estrategia fue en vano.
Como él tampoco encontraba consuelo para el desamor, mi nuevo amigo y yo, decidimos tirarnos a la cama a comer chocolate (Grandes placeres si los hay) para liberar las endorfinas que nos permitieran relajarnos y gozar considerando que no había un macho a la redonda que nos hiciera felices.
Si soy honesta debe aceptar que aunque se que no tengo ninguna ingerencia en su libido, mi pobre corazoncito sigue albergando la ilusión de que si algún día se decide y se cansa de buscar el amor dentro del género masculino, estoy en condiciones de convertirme en su señora esposa, o en su amante, me da igual. A esta altura se que las posibilidades de que esto suceda no solo son remotas, sino inexistentes. Pero igual me consuelo sabiendo que si él se vuelca hacía el amor de una femina, tengo grandes chances.
A riesgo de ser brutalmente sincera, debo confesar que en ocasiones me planteo: ¿Él será ideal porque se permite conectarse sin culpa con sus sentimientos y expresarlos sin inhibiciones, sin miedo al ridículo. Como hacemos las mujeres? Si es así, entonces: ¿No será que mi “hombre ideal”, es una mujer? Pero al instante esa loca idea se va de mi cabeza.
Que quieren que les diga, me encantan los hombres. Me puede el pelo en el pecho, la voz ronca, las manos grandes, el olor a bolas…Ojo, además se que hay hombres sensibles y respetuosos, así como no ignoro que está lleno de yeguas descorazonadas que disfrutan rompiendo corazones masculinos, para que una venga por atrás y los agarre llenos de miedo al compromiso, complejo de inferioridad y ánimos de venganza. Por lo tanto amigas, redoblo la apuesta, me levanto en armas y proclamo que seguiré buscando a mi media naranja. Transitare las calles escudriñando con la mirada a cada ejemplar masculino que se me cruza, dando batalla para encontrar a ese macho que tanto ansío.
Les dejo una última reflexión o quizás una pregunta: ¿Cuánto de Penélope hay en cada una de nosotras? ¿Cuántos kilómetros de estrategias, ardides y tácticas deberemos tejer de día y destejer de noche, esperando a que cuando nuestra media naranja aparezca sepamos conquistarla? Para que nosotras, como buenas boludas que somos, terminemos sin reconocerlas porque todavía esperamos algo mejor.