lunes, 26 de mayo de 2008

Espejito, espejito


Mi amiga la Noe, muchacha coqueta si las hay, sostiene concienzudamente que los hombres son más lindos que las mujeres, ya que ellos necesitan de menos arreglo que nosotras para estar presentables. Para ella, al género masculino solo le basta pegarse un baño, ponerse ropa limpia, sana, que convine y que sea acorde al lugar y acontecimiento al que asistirá y punto.
En cambio nosotras necesitamos muchísimo dinero, tiempo y ganas para estar a la altura de las circunstancias y todo ¿Para que? Para que tanto hombres como mujeres nos miren y piensen: “Pero mirá que bien que está”
A todos nos gusta mirarnos en el espejo y gustarnos, pero más nos agrada gustarle a los demás. Que los hombres te claven una mirada lasciva y que las mujeres te miren casi casi con un dejo de envidia, cada vez que hacemos nuestra entrada triunfal a algún lugar. Es al pedo, todos somos un poquitín vanidosos, y no creo que esté mal. El problema es cuando la vanidad se convierte en extrema superficialidad y comenzamos a vivir solo para embellecernos, más y más, cada día.
Pero el tema no es tan simple, pareciera que todo el cosmos complotara a favor del narcisismo. Más de una vez he participado de charlas con amigas, donde hablábamos de haber encontrado a una ex compañera de estudio o trabajo, ¿y cuál es la primer pregunta que surge?: “¿Está más gorda o más flaca?” y después, indefectiblemente surge un: “¿Está en pareja?”. Y ni hablar cuando le querés presentar una mina a un amigo, si te ponés a decirle: “Es inteligente, super divertida, y muy buena mina” el tipo automáticamente piensa: “Es un bagayo, seguro”.
¡Por Dios! ¿Se puede ser tan chato de cabeza que no se puede pensar que la estructura física pasa a segundo plano cuando se es inteligente, divertido y bueno?
Encima desde los medios te bombardean todo el tiempo con la importancia de tener un pelo brillante, largo y sedoso, piel sin manchas, granos, barros, celulitis ni estrías, ropa de ultimísima moda, dientes blancos y parejos, y ni un gramo de más.
Creo que con un poquito de confianza y seguridad en si misma, una puede hacer oídos sordos a dicha imposición social, porque es consabido que con el correr de los años la belleza se va, y lo único que nos queda es lo que hayamos podido cultivar a nivel intelectual y que es justamente lo que nos hace llenarnos de cosas maravillosas para compartir con el ser amado. Además convengamos que vos conocés a alguien que te gusta mucho, conseguís hablarle y después de media hora dejás de estar idiotizado por lo bueno que está y empezás a escuchar lo que dice. Y si es muy lindo pero muy hueco tenés dos caminos: o disfrutás de una excelente noche de placer y a la mañana siguiente si te he visto no me acuerdo. O con tu mejor sonrisa rajás en busca de alguien que quizás no esté tan bueno, pero por lo menos no viva adentro de un tupperware y te entienda los chistes. Porque al fin y al cabo lo único que buscamos es alguien a quién amar y nos ame tal cual somos, pero principalmente a pesar de lo que somos.
Miren les voy a contar una historia bien gráfica:
La ninfa Eco se enamoró perdidamente de Narciso, ese que estaba más bueno que comer el pollo con la mano pero que despreciaba el amor de todos. Y la pobre ninfa no fue la excepción. Así que cuando el señorito la despreció, la tontona no fue capaz de responderle más que sus propias palabras. Así que desolada y ofendida se encerró en un lugar solitario, dejó de comer y de cuidarse, hasta que el dolor la desintegró en el aire, dejando sólo su voz que repetía las últimas palabras de cualquiera.
Y como no hay nada peor que una mujer despechada, todas las minas a las que había rechazado Narciso oraron a los dioses clamando justicia. Némesis, la diosa de la venganza, las escuchó e hizo que el niño en cuestión se contemplara en las aguas de un río y se enamorara de su propia belleza y ya no le importara nada más que su imagen. Así que se quedó contemplándose en el estanque y se dejó morir, totalmente indiferente al resto del mundo.
¿Se entendió lo que quise significar?

miércoles, 21 de mayo de 2008

No nos dejen afuera

A ver si nos vamos poniendo de acuerdo. ¿Quién les dijo a los productores, directores y guionistas (¿?) de las películas triple X que las mujeres no consumimos pornografía?
Tanto mis amigas, como mis compañeras de trabajo y la que suscribe hemos consumido alguna vez películas condicionadas. Demás está aclarar que lo hemos hecho con un sentido académico, osea una mira, aprende técnicas y luego las pone en práctica con el amante de turno. Igual eso no quita que una las pueda disfrutar.
Por lo tanto me pregunto: ¿Porqué esas películas están hechas solo para hombres?
Ya se, muchos me dirán que los mayores consumidores de pornografía son los hombres, a lo que les puedo responder que no es así, el tema es que las mujeres somos más reservadas, y no lo andamos gritando a los cuatro vientos ni organizando juntadas para mirar (en un tele de 32 pulgadas con home theater incorporado) este género del séptimo arte. Es que como vivimos en una sociedad tan machista, una tiene una imagen que cuidar, no vaya a ser que te tilden de chica de acceso fácil.
Luego de mirar varias películas (con fin académico, reitero) estoy en condiciones de hacer algunas observaciones al respecto.
Aunque está más que claro que sobre gustos no hay nada escrito, es necesario que sepan que nos gusta mirar hombres en actitud activa y colaboradora. ¿Cómo es eso que mientras la mina pone todo su empeño en besarle el cuerpo al señor, el tipo está parado con los brazos en jarro sobre la cintura, como si estuviera mirando a lo lejos, si llega el colectivo que esta esperando? ¡Por Dios cristiano, haga algo con esas manos que el Supremo le dio! En la vida real, son los hombres los que nos tocan las zonas erógenas.
Otro asunto es el tema del grito alocado mirando a cámara en medio del acto amatorio. No conozco mujer que grite de la manera que lo hacen estas señoritas, y miren que yo soy una chica expresiva y sé de muchas que también lo son, pero estas ya se van de mambo y se nota muchísimo que ese grito es fingido. Gracias a la divina providencia, los señores que me han tocado en suerte han sido aquellos de los que disfrutan si su mujer disfruta, así que siendo así…¿No es más placentero ver una mina retorciéndose, que una desquiciada que grita como chancho que lo llevan al matadero? Y después se quejan de que las mujeres fingimos orgasmos.
Otra cosa de la que me pude dar cuenta es de la escasa o casi nula práctica del famoso cunnilingus a las pobrecitas mi alma de las actrices que trabajan en estas películas. Con lo lindo que es que a una la besen. Ustedes señores saben muy bien, que somos capaces de hacer cualquier cosa que nos pidan si son tan considerados con nosotras, como nosotras somos con ustedes.
Por ultimo, así como a los hombres heterosexuales no les excita ver a dos varones amándose, a las nenas (también hetero) no nos causa ninguna clase de excitación ver a dos señoritas copulando entre si, y luego “atacando” al primer señor que se les cruce. En la vida real, las lesbianas jamás harían tal cosa. En todo caso, si eso sucediera, se trataría de chicas bisexuales, entonces no entiendo porque en los avances te dicen que dos lesbianas se tiran a un tipo. Les mienten, no son lesbianas caramba.
Igualmente tengo una observación al respecto de la evolución de este género cinematográfico, que esta volcándose a que estas "obras de arte" se vean más reales. Los actores y actrices no se ven como modelos de pasarelas, sino que pueden ser cualquier hijo de vecino con un poco de actitud escénica.
Lo único que pretendo es que exista igualdad de género y que se entienda que, aunque no lo comentemos, nosotras también disfrutamos de la pornografía. Lo que me extraña realmente, es que teniendo en cuenta que las mujeres somos más consumistas que los hombres por naturaleza, no se hayan avivado de tener en cuenta esto pequeños tips para inducirnos e introducirnos al mundo triple X, ya que cuando algo nos gusta somos capaces de reventar la billetera o la tarjeta de crédito sin una pizca de remordimiento. ¿Esta gente no tendrá idea del negociazo que se están perdiendo al dejarnos afuera?

viernes, 16 de mayo de 2008

Tipología de la soltería

Esta es la primera etapa de mi proyecto de investigación acerca de la soltería, sus pros y sus contras, diseñada con el solo objetivo de hacer más fácil la vida de aquellos que conviven en lo cotidiano con personas solteras. El objetivo no es brindar una receta para saber como tratarlos, sino que puedan entenderlos, para que no los molesten y los dejen ejercer su libre albedrío de manera feliz.
He aquí la tipología de los solteros:

• Los convencidos: Dicen que este grupo vendría siendo el más feliz, ya que está decidido a estar soltero. Son muy activos socialmente y dedican mucha energía a su trabajo. Son esos que la gente maliciosa y prejuiciosa, dice que son unos inmaduros, y que lo único que hacen es llenarse de ocupaciones porque no quieren asumir responsabilidades ni tener compromisos.

• Los perfeccionistas exigentes: Dicen que son los que no pueden encontrar una persona que esté a su altura o que comprenda el grado de realización personal y libertad al que aspiran. Yo pienso que siempre hay un roto para un descosido. No se si existirá o no, el alma gemela, la media naranja, etc., etc., etc., pero siempre podemos encontrar a alguien que nos pueda comprender y acompañar, solo hay que saber mirar alrededor y no estar preocupado en nuestro propio pupo. ¿No?

• Los que temen al compromiso: Supuestamente estos vienen siendo los que valoran más su libertad y la aventura, aquellos que tienen una libertad sexual que no están dispuestos a dejar por una pareja estable. La verdad es que yo no he copulado de manera suelta, ósea con gente que ni sabía su nombre, es que no le encuentro la parte satisfactoria, ya que considero que lo mejor del sexo viene cuando uno logra cierta conexión que te la dá la confianza con tu pareja. Pero como las bujas no existen pero que las hay, las hay, por las dudas, nunca digo de esta agua no he de beber.

• Los autosuficientes: Aparentemente esta clase disfruta de una soledad ordenada y marcada por sus propias pautas. Y por lo tanto huyen de cualquier persona que estorbe su orden preestablecido. Yo considero que en el fondo en estos solteros se esconde un poquitín de inseguridad, a ver si me explico: nadie es irreemplazable, ni imprescindible, pero siempre está bueno poder compartir la vida y sus pequeñas cosas con alguien que amamos, y si uno sabe muy bien lo que quiere no tiene porque sentirse amenazado por lo que esa compañía pueda representar.

• Los egocéntricos: Según dicen, estos son los que piensan que la vida en pareja supone responsabilidades muy altas que no están dispuestos a asumir. Para mi son un cachito egoístas y hasta con una pequeña cuota de inseguridad. Sigo insistiendo, si uno tiene muy en claro quien es, y lo que quiere ¿Por qué temer que una persona venga a cambiarnos nuestros planes? ¿Por qué no buscar una persona que quiera compartir nuestro proyecto de vida? Entonces siendo así: ¿Cuáles son esas responsabilidades tan altas que hay que cumplir? ¿Acaso no son las mismas que tenemos si estamos solos?

• Los tímidos: Supuestamente son aquellos a los que les cuesta mucho relacionarse con el sexo opuesto y prefieren la seguridad de la soledad para no exponerse al ridículo de no ser aceptados tal como son. Estos son los inseguros propiamente dichos. Porque la timidez, siempre esconde una gran cuota de inseguridad. Si uno está seguro de quien es, ¿por qué tener miedo de hacer el ridículo al relacionarse con alguien? Sea con quien sea: amigo, pareja, compañero de trabajo o estudio

• Los resignados: Aparentemente son aquellos que han elegido la soledad luego de repetidos fracasos amorosos. El típico que luego de quemarse con leche, ve un mamífero rumiante y llora. Pero creo que esto es parte de un proceso, uno no se pasa toda la vida en este estadio, en algún momento las heridas se cierran por completo y cicatrizan, y ahí te dan ganas de volver a enamorarte, quizás ya no seas tan ingenuo, ni esperes a alguien perfecto con quien tener una familia símil los Ingals, pero te dan ganitas de estar enamorado. Porque reconozcamos que es uno de los mejores estados, ¿o no?

• Los amargados: los que viven la soledad como una enfermedad que los acosa y no los deja ser felices. Estas personas generalmente tienen baja autoestima, lo que los lleva a pensar que la soltería es un mal injusto para sus vidas. Vendrían siendo los típicos ciegos negadores, los que no pueden hacer una autocrítica e intentar reconocer cual es su error, prefieren echarle la culpa a sus ex parejas, y meter a todo el mundo en la misma bolsa, por ende, son cobardes, ya que es más fácil putear por su mala suerte que poner las barbas en remojo, asumir su parte de responsabilidad y jugarse por lo que quieren.

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Fuente consultada: Femenino
Entrevistas en profundidad y encuestas de opinión realizadas a: Valle, Gloria, Cecilia, Noe, Flaca y Gaby (por ética profesional no será develado a cuál tipología pertenece cada una de ellas)

domingo, 11 de mayo de 2008

Amigos íntimos

Una vez leí que el amor es más profundo que la amistad, porque es lo único que puede reemplazarla, pero que la amistad es más elevada porque es lo único que nos puede consolar cuando el amor ha desaparecido.
Y si bien coincido bastante con esta máxima, por experiencia propia, me parece que se me atan los cables cuando ambas relaciones y sus sentimientos pertinentes se mezclan.
La gran mayoría y hasta me arriesgaría a un “todos”, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido algún “amigo”, que se ha copado y de muy buena onda te ha hecho el service completo.
El tema es lo complicado que se suelen tornar estas relaciones con el correr del tiempo. Porque al comienzo están bien claritas las reglas: los dos saben cual es el lugar que ocupan, no hay reproches, ni invasiones, ni celos.
Hasta acá todo muy lindo, pero uno empieza a compartir tanta “intimidad” con el amigo, y encima como lo quiere y lo respeta muchísimo (porque históricamente eran amigos) empieza a dejar que el otro se tome y a tomarse ciertas atribuciones.
Y cuando te querés dar cuenta, cuando tu "amigo" te pasa a buscar para ir a un cumpleaños, apelando a la familiaridad que hay con los habitantes de tu hogar, se sienta en la cocina a ovillar la madeja de lana del tejido de tu mamá, mientras se pone de acuerdo con ella para arreglarle el desagote del lavarropas. O lleva a tu sobrina a comprar helado, y hasta se compromete con tu cuñado para convencer entre los dos a tu papá para que cambie el auto, porque está tan hecho mierda que es un peligro para la familia (el auto, claro está).
Y aunque el atropello sea evidente, esto todavía puede pertenecer al terreno de la amistad. Así que una lo agarra de la manga del saco y lo retira de manera urgente de su morada, prometiendose que no le permitirá, nunca más, el acceso al hogar paterno.
Sin embargo la suerte está echada y es cuestión de tiempo para que se tome algunas atribuciones que no le corresponden.
Una de las primeras es que si bien ninguno de los dos se debe fidelidad, no podés estar con otra persona frente a sus narices. Más que nada por respeto y lealtad hacía la “amistad” que los une.
La segunda es que como ya son amigos y tienen un círculo social en común, realizan muchas actividades conjuntas. Entonces empiezan a preguntarse si van a tal lado o tal otro, si se pasan a buscar, si vuelven juntos, etc., etc., etc.
Y ni hablar que nunca falta otro amigo/a que se pone en celestino/a, y que pretende transformarlos en la pareja del año. Empieza con comentarios sutiles del tipo: “Ay hace tanto que no los veía tan contentos a ninguno de los dos”, y termina con un: “Siempre supe que ustedes iban a terminar juntos, son tal para cual”
¿Y como uno no va a empezar a sentirse comprometido a estar con el otro, y a deberle fidelidad? Ambas cosas que uno tiene con su pareja. Pero ¿cuál es el tema acá? que uno no está en pareja.
Yo he tenido un par de amistades, que con el correr de los desengaños amorosos, y en pos de un consuelo en el primer caso o de un aporte para dar celos a un ex en el segundo, se han convertido en “amigos con derecho”.
Con ambos, cuando se acabo el derecho, se acabo la amistad. Es más uno de ellos me retiró el saludo hasta el día de la fecha. Está bien, reconozco que me excedí, no tendría que haberme puesto a besarme apasionadamente con un muchacho frente a él y nuestras amistades en común, cuando hacía media hora que habíamos vuelto de compartir un “grato momento de intimidad”. Yo creo que más que partirle su corazoncito enamorado, le golpeé el orgullo masculino, lo hice quedar como un boludo, impotente, mal amante, o eyaculador precoz frente a sus amigos.
Además ¿Cómo es eso de “amigos con derecho”? ¿Con derecho a que? ¿A reproches, a pedido de explicaciones, a escenas de celos? Y encima no se puede patalear, porque la amistad bien concebida generalmente implica: historia en común, lealtad, respeto, complicidad, confianza e incondicionalidad.
¿Qué quieren que les diga? Yo ya estoy mayor y medio mañosa, a mi que no me vengan con medias tintas. Si somos amigos, seámoslo. Si estamos en pareja pues bien, blanqueémoslo. Porque al final uno no sabe donde está parado, ni cuales son los derechos y obligaciones que ha adquirido al comprar acciones en esta nueva empresa.

martes, 6 de mayo de 2008

¿Mente sana en cuerpo sano?


¿Existe algo más jodido que una mujer indispuesta? Aunque ustedes no lo crean, así es señores, no hay nada más peligroso que una fémina que se ha decidido a bajar esos kilitos demás que adornan su osamenta.
Ya todos sabemos que la producción hormonal puede hacer estragos en el carácter y el estado anímico de cualquier mujer, pero la falta de comida provoca pavorosos ataques temerarios perpetrados en contra de todo ser humano que ose cruzarse con ella y hablarle de comida, de calorias, de ejercicio, de gordura, de flacura, y hasta de precios de alimentos.
Todo, absolutamente todo lo relacionado con la nutrición puede provocar ataques de ira o de llanto desconsolado. Ni hablar del sentimiento de culpa y de debilidad de carácter que nos asalta cuando estamos a régimen.
Al comienzo estamos con todas las pilas puestas, sentimos que nos vamos a llevar el mundo por delante, que nadie nos va a parar hasta no tener un culo como el de la Cirio. No nos importa que empecemos con una dieta de 1000 calorías, acostumbradas como estábamos a ingerir unas 2.500.
A los dos o tres días nos queremos comer el mundo, pero literalmente hablando. Tenemos un hambre atroz. Daríamos nuestro reino si lo tuviéramos por un sándwich de milanesa o por un alfajor triple. Pero igual no decaemos en nuestra voluntad. La táctica que a mi más me ha dado resultado es mirar las revistas y los programas de TV donde aparece el escultural cuerpo desnudo de alguna vedette, ya sabemos que la “sana” envidia es capaz de incentivarnos a no deponer nuestras armas en cualquier lucha que se precie de tal.
Pero el tiempo pasa, y si bien hemos conseguido adelgazar algunos gramos, el culo no nos está quedando como el de la Cirio, es más está más caído y celulítico que antes, y ni hablar las estrías que se matan de risa del esfuerzo sobrehumano que una está haciendo para no caer en la tentación de engullirse una piza entera con 2 litros de Coca. Es así que nuestro ánimo y carácter comienzan a sufrir ciertas alteraciones ciclotímicas.
Nos sentimos los seres más débiles que han pisado el planeta tierra porque no puede ser que no comer un lomito nos haga llorar más que el final de los Puentes de Madison.
Y cuando finalmente sucumbimos ante el encanto de un plato de tallarines nos sentimos culpables. Tan enojadas estamos con nosotras mismas, que cualquier persona que ose recalcarnos que estamos rompiendo nuestra dieta es merecedora de cualquier castigo divino, y que por supuesto, nosotras nos encargaremos de llevarlo adelante, profiriéndole los improperios más hostiles y absurdos que se nos crucen por la cabeza. Pero luego, cuando nos hayamos quedado a solas con nuestra conciencia y la balanza con la aguja clavada en ese número que nos hace tan infelices, lloramos cual magdalenas por nuestra débil voluntad.
Y así estamos oscilando entre la culpa y la tentación durante todo el proceso que dure nuestra afamada dieta. Pero díganme si a pesar de toda esta tortura, cuando finalmente te probás ese pantalón que te cortaba al medio cual salamín de Colonia Caroya, y ves que te queda pintado ¿No te da una satisfacción orgásmica?

jueves, 1 de mayo de 2008

No sos vos, ni soy yo

Como ya saben, estoy atravesando una etapa de “intelectual”, así que por ende, ando investigando las actitudes de cuanta mujer soltera mayor de 25 años me cruzo.
Es así que luego de charlar largo y tendido con estas “desgraciadas” sobre las aberraciones de las que son victimas por parte de los hombres que adornan su vida, me encontré escuchando las excusas que estos señores les dan a la hora de huir del compromiso.
Yo me pregunto: ¿Quién echó a correr el mito de que los músicos no se comprometen, porque no nacieron para eso? Solo tengo algo que traer a colación: todas las generaciones de Carabajal.
Si los primeros cantores de esta familia no se hubieran establecido en familias, este clan no se hubiera formado y hubiera privado a todos los seguidores del folclore de nuestro país, de la alegría que desatan en peñas y festivales.
Sin embargo este es un mito muy común, pero esto que les voy a contar si que no tiene desperdicio.
Resulta que una chica salía con un muchacho grande ya, 29 para ser más exactos (ósea que las bolas ya le llegaban al suelo) que le dio la excusa más disparatada que escuché en mi vida. Le dijo que él tenía el don de sentir lo que le pasaba a la gente, podía sentir el dolor, el amor, la felicidad, la tristeza, el odio, etc., etc., de todos los seres humanos con los que se cruzaba, entonces él sabía que el altísimo le había dado ese don, porque tenía una misión que cumplir, por eso no podía atarse a ninguna mujer, por más que la amara, porque tenía que desparramar su don al mundo. Pero lo mejor fue que la convenció de que él con ella estaba cumpliendo con su misión, ya que se la estaba “trabajando vuelta y vuelta” porque tenía que ayudarla a encontrar su verdadero yo, su lugar en el mundo. Y esta como buena pava que es, ¡le creyó! Y hasta está agradecida por lo que él a hecho en su vida…¿Pueden creer?
Yo ya les dije, soy crédula, pero tampoco para tanto.
¿Quién largó el rumor de que los “hombres santos” no sientan cabeza? Esto es culpa de la Iglesia, que escorcha a cada rato con el asuntito del celibato, entonces todos estos “manosantas” les prometen a cuanta mujer con el corazón roto anda dando vueltas, que les sacarán sus dolores, y como buen cura sanador, las mete en la catrera, las examina, y les cura el espíritu a través del cuerpo y después raja raudamente, porque deben seguir imponiendo las manos (entre otras cosas) por ahí. Y ojo con tratarlos de farsantes, ellos merecen la beatificación, porque es un servicio a la comunidad el que realizan.
¡Pero por favor!
A mi a ese buzón no me lo venden, que quieren que les diga, y eso que yo soy una mujer de fe.
Pero todo esto me hizo pensar en que ¿No será que estas mujeres que son destinatarias y creyentes de estas delirantes excusas, en el fondo también le huyen al compromiso, entonces les es más fácil creer estos disparates y lamentarse de su desgracia, que ponerse a reflexionar sobre cuál es la causa de la misma y cuán responsables son de ella?