domingo, 29 de junio de 2008

¿Infielmente enamorada?


Como todos ya saben, la práctica del amor es nula en mi vida, y como estoy en mal llevada se me dio la gana de desmitificar cosas varias.
En esta oportunidad, me voy a dedicar a la infidelidad.
He aquí algunos mitos que andan dando vueltas:

La gente es infiel porque son infelices en sus casas: Esto es cierto en el caso de las mujeres, ya todos sabemos que aunque nos hagamos las liberales, en el fondo todas albergamos una Susanita en potencia. No así sucede con los señores. Resulta que hay un estudio que dice que el 56 por ciento de hombres infieles encuestados dijeron que eran muy felices en sus matrimonios. Pero sólo el 34 por ciento de mujeres desleales coincidieron con ellos.

Los hombres son infieles más que las mujeres: Eso es una total mentira que la debe haber inventado alguna mina muy viva. Sepanló muchachos, las mujeres no damos puntada sin hilo, y como somos mejores al mentir, solemos salir impunes de nuestras mentiras, además ustedes se creen cualquier cosa que les digamos que no amenace su imagen de macho copulador por lo tanto son más felices pensando que seríamos incapaces de ponerle las guampas, porque nadie nos hara gozar más que ustedes.

Si tiene antecedentes de haber sido infiel, seguramente te va a engañar a vos también: Esto no se si será verdad o no, pero díganme si no les carcome la cabeza pensar que si a su ex pareja la engañaba a troche y moche, a vos ¿Por qué no te haría lo mismo?

Hay que confesar las infidelidades: Esto solamente hay que hacerlo si se destapa la olla, y querés que tu pareja te perdone, obviamente que hay que utilizar la culpa que “ellos” tienen, porque si nos hubieran hecho felices no los habríamos engañado. Pero recuerden que esto solo hay que hacerlo si salta la liebre, si no, hay que negarlo a muerte. Además si no hay material audiovisual que pruebe tu infidelidad, siempre será tu palabra contra la del otro.

Si no hay sexo de por medio, no es infidelidad: Si bien esto podría decirse que es cierto, para mi es lo más preocupante. Yo prefiero que mi amorcito se enrede con alguna por ahí, a la que no volverá a ver nunca más, a que se enamore platónicamente de otra persona. Uno cuando se enamora platónicamente idealiza, en cambio a las personas con las que compartimos la cotidianeidad le conocemos todas las miserias, y como somos bichos de andar comparando, en la comparación siempre sale ganando el idealizado. No, no. En mi caso si se enamora de otra que se vaya con ella, y que compruebe con sus propios ojos que es como cualquier hija de vecina ¡Qué tanto! Eso si, que después ni se le ocurra aparecer con el rabo entre las patas, el que se fue a Sevilla perdió su silla.

Las aventuras pueden “salvar” relaciones: Este es un mito perpetrado por personas infieles como justificación para lo que han hecho. Pero por Dios! A mi el tipo me gorrea y le parto el palo de amasar en la cabeza y después no me ve nunca más la cabellera. ¡Qué salvar ni salvar! Para eso está la terapia de pareja caramba

A mi me parece que tenemos que tener en cuenta que el amor, además de implicar el buen sexo, se compone y sostiene con confianza, respeto e ideales y principios en común. Sin eso no hay manera de crear un proyecto de vida en común. Pero cuando uno le es infiel a la persona de la que está enamorado, le está faltando el respeto y rompiendo el voto de confianza que hay en la relación.
Demás está decirles que pienso que si le somos infiel a nuestra pareja, no existe ese amor que decimos tenerle. He dicho

martes, 24 de junio de 2008

Nuevas mañas de mujer soltera

1. Me compro suéteres en vez de ropa interior de encaje

2. No compro manteca ni dulce de leche. En mi heladera ahora hay queso untable light y postrecitos ser de chocolate.

3. Podría hacerme la permanente en el bello corporal si quisiera. Eso si, mi cabellera está lacia y brillante las 24 horas del día.

4. Duermo la siesta con el celular apagado, aunque a mi jefe le esté por dar un infarto.

5. No condimento la comida con ajo y pimienta. Es más, ni siquiera cocino.

6. Me baño con la puerta abierta, escuchando Ale Sanz a todo volumen y cantando a viva voz "Te lo agradezco, pero no".

7. No anoto en la agenda la fecha de mi último periodo menstrual, por lo tanto siempre que me viene, no tengo toallitas.

8. No tengo idea de cómo está la tabla de posiciones del Clausura ni del Apertura.

En fin, he vuelto a ser yo

viernes, 20 de junio de 2008

De vieja, artista


Acabo de conocer al hombre de mi vida. ¡Si señores! Pero no alcen las banderas, ni saquen las gomas de las rutas, porque aún no levanté el piquete de protesta.
Paso a contarles:
Resulta ser que cuando empecé con el asuntito de que dejaban afuera de la pornografía a las mujeres, un gran amigo al que no delataré, me pasó por mail unos links de unos videítos publicados en la web. El asunto del correo electrónico decía: “Mirálos y después me contás”
Y ahí lo vi.
No saben la espalda, el pecho, los brazos y el cuello que tiene este señor. Yo le calculo unos 40 años no más. Es un tipo tan sexy y tan gauchito que una no puede dejar de sentirse atraída y no fantasear lo maravilloso que debe ser practicar el amor con este señor.
Pero no es solo un cuerpo musculoso y una cara de libidinoso bárbaro, además sabe exactamente para que el creador le ha dado dos manos con 5 dedos cada una, una boca y dos pies con sus cinco correspondientes dedos. Si chicas, estan leyendo bien: ¡¡¡¡Los pies!!!!
Este señor, acaricia las partes pudorosas de las señoritas mientras ellas se dedican a besarle el cuerpo en general, y una zona en particular. Las besa como si hubiera amor en esa boca, como si el camarógrafo no estuviera ahí, pidiéndole que corra la cabeza porque le tapa el primerísimo primer plano. Les sostiene las piernas cuando les hace ponerse en posiciones kamasutrenses que el mismísimo autor del libro jamás hubiera podido realizar, por más Pilates que hubiera hecho en su vida.
Se nota que se ha dado cuenta que los senos de las mujeres están pegados al pecho, y que para disfrutar de los mismos, no es necesario que pretenda arrancártelos de su sitio.
Todo lo que hace es con dulzura, pero a la vez con esmero desmedido. Tanto es así, que a las muchachitas que “actúan” con él en los videítos, se les nota que disfrutan realmente. Primero que nada: no miran a cámara sino que lo miran a él. No gritan, sino que se retuercen abajo, al costado o arriba de él. Y se humedecen cuando el tipo las besa en la boca, o en el cuello o en los hombros o en la espalda.
Este tipo si que sabe dejar contentas a las mujeres. Ojo, no hace nada que mi ultimo ex no me haya hecho (bueno lo de los pies si), pero es el único actor porno que vi en mi vida, que “actúa” tan natural, como si realmente le interesara que la señorita que está con él se retuerza de placer. Cosa que si hacen algunos hombres que no ejercen este trabajo, pero que conocen cuanto placer genera el hacer disfrutar a sus parejas. Porque todos sabemos bien, que no hay peor amante que el egoísta, y las películas porno están plagadas de esta clase de señores.
Yo que nunca fui fan de ningún cantante como Luismi, o Ricky Martin, o Cristian Castro, acá estoy, tratando de descubrir el nombre de este actor para crearle un Club de Fan´s, y quién te dice lograr conocerlo en persona, y si el altísimo existe, quién te dice y hasta pruebo en carne propia los dotes que ostenta semejante semental.

domingo, 15 de junio de 2008

Aunque me vista de seda...


Como ya habrán leído, ando que me salgo de la vaina por teñirme el pelo de rubio. Pero quiero aclararles que no es un ataque de wandanarismo que me dio, sino que la razón por la cual he decidido firmemente cambiar por completo mi imagen es, quizás, más delirante, que pretender asemejarme a esta jovencita.
Como la gran mayoría sabe, cuando uno atraviesa un cambio interno profundo, necesita exteriorizarlo. No se si para estar más acorde a esta nueva etapa que se pretende afrontar, o para aportar a la seguridad del cambio buscado, pero el asunto es que uno cambia interna y externamente.
Es así que antes de tomar semejante decisión, sopesé varias posibilidades de cambio externo, a saber:
- Sacarme lolas
- Hacerme la nariz
- Ponerme lentes de contacto verdes
- Lipoaspirarme el traste.
- Teñirme de rubia
A las dos primeras las descarté porque considero que ambas partes de mi cuerpo son armoniosas, y hasta me arriesgaría por un “atractivas”. La tercera fue descartada más bien, por una imposibilidad concreta en el sentido de que mis ojos no toleran los lentes de contacto, es decir que me lagrimean tanto que si me los pongo andaría más perdida que ahora. Y la cuarta si bien era la más tentadora, era la más onerosa también, además a mi me da un poquitín de miedo que me lo dejen como a Panam en la foto de la revista.
Pero no solo esto fue tenido en cuenta a la hora de decidirme por la quinta opción. Desde muy pequeña soñé con ser rubia y tener el pelo lacio. A los 4 años cuando me disfrazaba para jugar, me ponía un repasador blanco en la cabeza, porque era una dama antigua rubia de pelo lacio, ¡obvio! (O ¿ustedes no vieron que en los cuentos todas las princesas son rubias, salva la Blancanieves? Y Las barbies ¡también!)
Con el correr de los años empecé a aceptar mi pelo negro y ruludo. Pero ¿qué puede haber pasado? La primera vez que entré en la primera gran crisis causada por el innombrable, me dije: “Laura tenés que cambiar radicalmente. Te tenés que teñir de rubia” Cosa que hice, pero la cabeza me quedó con un lindo color mandarina. Digan que en esa época se usaba el caoba y el cobrizo, sino, no hubiera podido salir a la calle. Después de 6 meses, tropecé con la misma piedra y tintura azabache en mano, volví a mi pelo renegrido.
Pero como ya todos ustedes saben sobre la historia de nunca acabar que fue mi vida sentimental, en otra gran crisis, me iluminé nuevamente y me dije: “Laura, teñite de rubia boluda, ya está, cambiá de vida totalmente, rompé con el pasado oscuro de tu vida, que se ve reflejado en el color de tu pelo” Así que me volví a teñir de rubia y me volvió a quedar coloradón, digan que esta vez me avivé y me hice reflejos también, que si me quedaron blondos. Este color me duró bastante, el problema era que cuando me crecía el pelo, tenía 3 colores bien diferenciados: raíces negras, base colorada y reflejos dorados. Ósea un arco iris. Así que cuando me harté de hacerme las raíces y los reflejos (cosa que tenía que hacer por separado). Retorné a mi antigua vida de morocha argentina, y a TODO lo que había dejado atrás con ella.
Sin embargo, como ya todos saben que soy una cabeza dura, cuando me vine a vivir sola me dije: “Ahora si es la nuestra. Nos teñimos de rubia y nos buscamos un tipo que, por lo menos, pueda usar palabras esdrújulas y conjugar bien los verbos en potencial”
Así que esta vez, y como ya sabía que los reflejos si me quedan rubios, me hice muchísimos reflejos sobre mi base de color negro. Pero ¿cuál fue el problema? Los de arriba me quedaron rubios, y los de la nuca colorados. ¡Horrendo! Así que al día siguiente, volví al azabache de mi pelo, y el resto fue cuestión de tiempo.
¿Me entienden ahora?
Yo estoy convencidísima que hay alguna extraña conexión entre este señor y mi cabello negro. Quizás sea una burla del destino, una brujería de la que soy victima o una loca teoría mía. Además la Noe tiene razón, si siempre quise ser blonda, no puedo irme de este mundo sin haber sido rubia por un tiempo. Aunque también reconozco que si mi cabeza (a nivel cerebral digo) no está totalmente convencida del cambio, la tintura no va a traspasar mi cuero cabelludo y dejarme solo los pedazos de la memoria que quiero conservar.

martes, 10 de junio de 2008

Billetera mata galán


Cada uno tiene su arma de seducción. Conozco señores que seducen con el humor, otros con la bella osamenta que el creador les concedió, otros desarrollan muy bien el don de la palabra, y los hay de aquellos que pretenden seducirte haciendo uso de su poder adquisitivo.
Para serles sincera, y a pesar de ser una chica sociable, jamás me he cruzado con señores de billetera abultada. Todos los muchachos que han pasado por este cuerpo han sido, además de secos, miserables. Porque una cosa es carecer del vil metal y otra muy distinta es que no sean capaces, ni siquiera, de comprarte un peluchito que se cuelga con una sopapita en el vidrio del auto, cuando es tu cumpleaños.
Pero bueno, a mi nunca me importó que me hagan regalos, mientras me hicieran reír y me “amaran” como corresponde, si no me hacían regalos o no me invitaban a lugares caros, pasaba totalmente a segundo plano.
Sin embargo si me he cruzado con tipos que carentes de belleza, gracia o una abultada billetera, han intentado aparentar lo que no son. Evidentemente como el talento en cualquier arte o la belleza misma no se pueden aparentar, estos jóvenes han pretendido hacerme creer que ostentaban una pequeña fortuna y que aspiraban a despilfarrarla conmigo.
Recuerdo, quizás gratamente, a un señor que me pasaba a buscar en un auto importado, último modelo, y me llevaba a restaurantes con aire parisino y pedía el plato más caro. Después nos trasladábamos hasta el boliche más exclusivo de la zona más caté de la ciudad donde ingeríamos los tragos más exóticos, todo esto con el solo objetivo de terminar la noche en uno de esos telos que tienen yacuzzi, cama redonda giratoria y espejos hasta en el fondo del inodoro, cosa que yo iba a hacer lo mismo así me llevará a una cita mucho más humilde, si es que realmente hubiera tenido ganas de “amarme” con el señor en cuestión.
Demás está decirles que me gustan los hombres que me hacen reir, y este no tuvo chances, solo consiguió un cálido beso de despedida en la mejilla y hablar varias veces con el contestador de mi celular.
Igualmente no se dio por vencido tan fácilmente y se gastó lo que no tenía en ramos de flores exóticas, las cual tiraba apenas se marchitaban, sin siquiera guardar una sola como recuerdo en algún libro de mi biblioteca materna.
Pero como el mundo es un pañuelo, y cuando el joven en cuestión entendió la indirecta bien directa, yo conocí a la amiga de una prima de mi antiguo pretendiente, que charlando sobre el tema de los hombres que aparentan lo que no son para conquistar a una mujer, me contó “mi historia”, burlándose maliciosamente de mi galán.
De allí que descubrí que él no tenía el dinero que decía poseer, y por compasión no comenté que yo era una de los protagonistas de la historia, y no pude evitar sentir un cachito de culpa por todo el dinero que invirtió inútilmente para conseguir, aunque sea, un beso de esta boca.
Después pensé que quizás tendría que haberle dado una oportunidad, más que nada por el gesto que tuvo, pero al instante me lo saqué de la cabeza, me parecía demasiado patético lo que había hecho, si el hecho de que él tuviera o no plata, no iba a cambiar mi decisión final. Entonces me sentí insultada: “¿Pensó que podía comprarme como a alguno de esos gatos pardos que salen en la tele? A este cuerpo no lo compra ni todo el oro del mundo” pensé indignada.
Y sin pena y sin gloria, me olvide del asunto y del señor.
Es que mi amiga Noe tiene razón, la plata busca la plata. Nunca un tipo que realmente tengo dinero se va a fijar en minas secas como una, eso ya no pasa ni en las novelas Además convengamos que para conocer tipos que realmente sean adinerados hay que frecuentar ciertos lugares a los que jamás tendremos acceso por secas. Y si lo tenemos solo será por gatos, y de esa forma, como mucho, podemos aspirar a que nos ponga un departamentito y nos convierta en su amante, pero no mucho más. Y a lo que yo aspiro es a un hombre que me ame, valore y respete, lo suficiente como para tener una relación seria, y la vida se ha encargado de demostrarme que si una no se respeta a si misma, el señor menos lo hará.
Así que para que pretender tirarse un pedo más alto que el culo, si yo lo único que quiero es un señor laburador y que me haga reír. ¿Les parece mucho pedir?

jueves, 5 de junio de 2008

No existen. Pero que las hay, las hay


No hay caso, definitivamente soy una mujer de personalidad adictiva e impulsiva, la palabras mesura y paciencia no figuran en mi diccionario.
Mi nuevo vicio son “las runas” que me regalaron la Flaca y la Vale para mi cumple.
En este asunto de aprender a interpretar los designios oraculares que pronostican, cualquier ocasión y/o decisión es digna de ser consultada con las piedritas.
Es tan así que si me quedé sin yerba, le consulto si la CBSE Naranja estará más barata en los coreanitos de la vuelta, o mejor que ni me haga semejante viaje y vaya al almacén de la esquina, porque sale igual en ambos lados.
Dicen los que saben, que no hay que consultarle estas boludeces, porque se enojan y te pronostican cualquier cosa, pero acá el fin es aprender a interpretar las figuras, nada más.
Yo creo y respeto mucho estas cosas como para andar tomándolas para la chacota. Confieso que al principio estaba un tanto escéptica, pero después de lo que me pasó con el i ching soy una devota creyente de estas artes.
Paso a contarles:
Al i ching lo adquirí en diciembre del año pasado. En un principio le consultaba cualquier pavada, para aprender a leerlo. Además convengamos que en mi vida no había grandes cambios como para ser consultados. Mi cotidianeidad era un páramo de tranquilidad: desesperante, agobiante, pero sin novedades trascendentales.
Pero a finales de enero hizo su entrada triunfal a mi vida un señor que me arrastraba el ala por así decirlo. El señor me hacía reír, era culto, inteligente y me decía cosas que jamás nadie me dijo en mi vida, y yo me enganche. No podía creer que un señor de esas características posara sus ojos en mi: catrasca, susceptible, y con una enorme facilidad para elaborar preguntas boludas cada dos minutos. Pero si él no se había dado cuenta, no iba a ser yo la que avivara el sonzaje. El asunto es que yo le consultaba al i ching sobre la concreción de nuestro amor, y mi oráculo siempre me respondía que aún no era el momento, que antes debíamos limpiar nuestro pasado y renovarnos, que no presionará ni apurara las cosas, que ya se iban a dar solas. Pero como siempre me caractericé por mi impulsividad, hice oídos sordos a la predicción, y lo apuré. Efectivamente el señor en cuestión, bajo la excusa de que existían muchos obstáculos y nuestro futuro era incierto, me colgó la galleta. Partiéndome el corazón y dejándome con la fuerte convicción que tipos tan maravillosos como esos no se fijan en mujeres como yo, generalmente prefieren aquellas con las que pueden tener relaciones seguras y tranquilas.
Superado este mal trance, me tranquilicé y me dispuse a esperar que la vida me pase por un costado, convirtiéndome en testigo presencial y opinador de las cosas buenas que le pasaban a mis amigas y conocidas.
Pero hace unos dos meses, la divina providencia hizo que me cruzará con otro señor, con un ácido sentido del humor, inteligente y apetecible. Solo teníamos una ingenua y desinteresada amistad, nos aconsejábamos y consolábamos. Pero de a poco empezó a surgir una tensión terrible entre nosotros, que evidenciaba que nos pasaba algo más allá de nuestra tierna amistad del comienzo. Sin embargo como el que se quema con leche, ve a semejante hombre y llora, me lo negué hasta que se me hizo insostenible ya que él (que también se había dado cuenta) me arrastraba a la confesión de manera constante. Así que después de varias discusiones sin sentido, terminamos blanqueando lo que nos pasaba a ambos. Yo me dije a mi misma: “Era hora. Me lo merecía caramba” y cual quinceañera me dispuse a consultar con el oráculo de las moneditas chinas para averiguar sobre nuestro porvenir, teniendo en cuenta que con mi ex futuro amor le había pegado de manera contundente. El i ching me pronosticó que se venían tiempos de conflictos y malos entendidos, que tratara de pasar desapercibida y que llegado el caso optara por conciliar. Yo me juré y perjuré hacerle caso al oráculo y tratar de no molestarlo con mis típicas pavadas. Pero hace unos días, mi caballero enmascarado estaba atravesando una situación personal delicada y yo que no puedo con mi alma de Yocasta empedernida, e intentando contenerlo, me puse pesada y recurrente, a lo que él optó por no dirigirme más la palabra, ante lo cual agaché la cabeza y me desaparecí.
Obviamente sospecho que ya debo dar por terminado nuestro romance platónico, y deberé sentarme nuevamente a esperar que un tipo: enroscado, egoísta y limitado se me acerque y empezar una nueva historieta tragicómica de amor.
Está visto que los señores que valen la pena, no son para mi.
Pero ahora si prometo que seguiré al pié de la letra los consejos de mis moneditas y piedritas oraculares. Después de ambas experiencias no puedo desoir los próximos designios, porque está visto que, por lo menos con el i ching, los vaticinios son más que certeros.

domingo, 1 de junio de 2008

Diferencia Entre Las Minas Y Las Mujeres

Miren que yo soy un bicho raro, pero como dicen que: “Dime con quién andas y te diré quien eres”, tengo amigas bastante particulares.
Hace unas semanas, una de ellas, concubinada hace una pila de años con su novio eterno, y habiendo parido hace apenas 6 meses el primer retoño de su amor, me mandó un mail que te enseñaba a diferenciar a una “mina” (en sentido despectivo, claro está) de una “mujer” con todas las letras y en mayúscula.
He aquí las reflexiones que me suscitó dicho mail:

Las minas quieren controlar al hombre en sus vidas.
Las mujeres, en cambio, saben que si el hombre es realmente suyo, no hay necesidad de control.

Esto me parece, que depende del tipo en cuestión. Porque si el tipo sale de laburar a las 6 de la tarde y llega a las 23 y medio curda, es para, por lo menos, preguntar a donde anduvo, no? Lo mismo si se va a la cancha un viernes a la tarde y vuelve el domingo a las 11 de la mañana (Les juro que tenía un amigo que hacía eso. Su mujer se fue con el novio de su cuñada, ósea la hermana de él)
Igual yo coincido con el maestro Dolina en que uno no tiene que preocuparse por lo que hace el amado con otros, tiene que preocuparse por lo que no hace con uno.

Las minas te gritan porque no las llamas.
Las mujeres están demasiado ocupadas para darse cuenta que no las has llamado.

Vamos chicas, no nos engañemos, todas, por más trabajadoras, ocupadas e independientes que seamos, nos damos cuenta si el tipo hace una semana que no te manda ni un miserable sms.

Las minas tienen miedo de estar solas.
Las mujeres lo utilizan como tiempo para su crecimiento personal.

En este punto, pienso que ninguna mujer quiere estar sola, pero el asunto acá es como lo vive cada una. Para algunas es una tragedia, pero hay otras que no se desesperan por engancharse con el primer poste de luz que les hace ojitos.

Las minas ignoran a los buenos hombres.
Las mujeres ignoran a los malos.

Yo quiero un hombre bueno, pero esa clase de señores ni me miran, seguro que se enganchan con alguna loca que los psicopatea. En cambio “los malos” pululan por mi vida, es como si me brotaran de debajo de las piedras, creo que si hiciera un casting no los encontraría peores. Entonces no me queda otra que darles bola, de más está decir que la carne es débil ¿Qué soy entonces: mina o mujer?

Las minas te hacen que vuelvas a casa.
Las mujeres hacen que quieras volver a casa.

¡Excelente! Coincido de manera total con esta premisa, pero ¿y si no querés que el tipo vuelva? De hecho con mi ex estoy atravesando por este dilema, el quiere volver, y yo no le quiero abrir

Las minas dejan su agenda abierta y esperan a que su hombre hable para hacer planes.
Las mujeres hacen sus planes y cariñosamente notifican a los hombres para que ellos se integren como mejor les convenga.

Aja! Y si él hace planes para ir juntos a ver las picadas, el rally o lo que sea que tenga que ver con autos, sin consultarte? Y encima te hace un flor de escandalete si “cariñosamente” le “notificas” que habías planeado ir al cine a ver la última de Brad Pitt con dos amigas?

Las minas monopolizan el tiempo de su hombre.
Las mujeres se dan cuenta de que un poco de espacio, hace del tiempo juntos algo más especial.

Es verdad, no hay nada más lindo que extrañar al bien amado, y de paso cañazo, que ellos se den cuenta de que no pueden hacer nada sin nosotras, y a nosotras no se nos quiebra ni una uña si ellos no están para destapar la mermelada.

Las minas creen que un hombre que llora es débil.
Las mujeres ofrecen su hombro y un pañuelo.

Ah! Yo puedo dar cátedra sobre el asunto del consuelo, tengo una maestría en “contención emocional” y es justamente ahí donde radica mi principal problema con los hombres, termino convirtiéndome en su acompañante terapéutico o en lo que es peor: ¡en su madre!

Las minas lastimadas por un hombre, hacen que todos los hombres paguen por eso.
Las mujeres saben que fue solo un hombre.

¿Y que pasa después de que un señor se cruza con una mina resentida por el desamor de otro? Conoce a una mujer y le complica la existencia con sus delirios persecutorios, y su miedo al compromiso ¡Si lo sabré yo!