lunes, 27 de octubre de 2008

Yocasta, Edipo y la Otra (Qué venís siendo vos)


Lo que voy a decir no es ningún secreto, las mujeres no son fáciles, pero cuando son madres la cosa se agrava aún más. Es por eso que, como feminas realistas que somos, no podemos dejar de reconocer la importancia del primer encuentro que una tiene con su señora suegra, ya que es determinante para que ella deje de verte como una AMENAZA (Recordemos que, además de insatisfechas, somos paranoicas y posesivas)
El ritual social dice que la primera cita con nuestra querida suegrita debe ser una comilona, así que he aquí algunos tips (pensados por mi, mujer sin suegra y sin hijos, pero realista, posesiva e insatisfecha) para que tengas en cuenta el día que tu bienamado decida que ha llegado el momento de conocer a mamá, y con el solo objetivo de que esta señora te vea como una "posible" aliada para el cuidado de SU BEBE:

1. Lavá los platos o barré, nunca se te ocurra secar los platos o poner la mesa, porque eso implica que tengas que buscar en las alacenas y muebles de la casa, y lo puede tomar como una intromisión de tu parte hacia su privacidad. Ni hablar que vaya a saber a que conclusiones llega sobre tu personalidad de acuerdo a donde pretendés guardar o buscar determinado utensilio o alimento.

2. Nunca pero nunca, hablés de manera crítica sobre algún hábito de tu amado. Ya que si lo adquirió viviendo con ella lo puede interpretar como una crítica hacia la crianza que le dio. Y en el caso de que ella no haya sido responsable de ese mal hábito, le estas criticando que no haya hecho nada para cambiarlo.

3. Antes de atenderlo, esperá a ver si ella lo atiende primero. Tampoco se te ocurra acariciarlo o besarlo en sus propias narices, se cariñosa pero cuidá la ubicación de tus manos y las palabras con las que te dirigís a él.

4. Cada vez que nombre una ex nuera, vos sonreí y asentí con la cabeza, diga lo que diga. Si la critica, le vas a dar a entender que jamás harías semejante cosa, y si habla bien de ella, le estás diciendo que sos una mujer segura de si misma y por lo tanto carente de celos injustificados.

5. Ni se te ocurra hablar de tu vieja. Si hacés algún comentario "negativo" sobre la mujer que te dió a luz, alimentó, aseó, vistió, educó, cuidó y como broche de oro te dejó un par de traumas, es inveitable que piense que si hablás así de esa sacrificada mujer y justamente con "ella" que recien la conocés, de ella vas a decir cosas peores y vaya a saber a quien se las decís (lo qué es mucho peor). Y si te dedicás a elogiarla, en ella encontrará una rival, que le quitará el fruto de su vientre en cuanta fiesta familiar se suscite, además de disputarle el cuidado de los nietos, sangre de la sangre de SU sangre.

Pero sobretodo recordá que nunca está todo dicho, al fin y al cabo, tu suegra, también es MUJER.

martes, 21 de octubre de 2008

Autogestión


Cuando la madre naturaleza no nos da, parece ser que uno debe proveérselo nomás. Y en que caso es más acertada esta premisa que en lo que hace a la satisfacción de las necesidades básicas.
En mi caso particular, una de ellas es la practica del sexo.
Que no solo sirve para la proliferación de la raza humana, sino también para aportar a la tranquilidad de los seres que conviven en lo cotidiano con uno.
Porque aunque muchos se hagan los chanchos rengos, bien sabemos todos que cuando uno no practica el amor, se vuelve más ácido y amargado que caramelo media hora.
No nos hagamos los superados, recatados y decorosos, confesemos que nos pone de buen humor el sexo, y esto no es exclusivamente femenino. Es totalmente cierto que las mujeres somos más hormonales y más viscerales en lo que a demostración de estados anímicos se trata, pero el tipo que tiene mala cama o carece de la misma, también se vuelve insufrible.
Por eso yo recomiendo que si la divina providencia no nos está facilitando un compañero con quien disfrutar de la copula, pues bien, nos procuremos esa satisfacción nosotros solitos.
Si señores, estoy diciendo que hay que tocarse más.
¡La masturbación es un acto de amor caramba!
Veámoslo así.
Si uno está noviando con alguien a quien no puede disfrutar corpóreamente tanto como quisiera, y por consiguiente anda caliente como negra en baile, que mayor prueba de amor que en vez de andar ingresándole carnalmente a cuanto ser viviente tiene a mano, se queda con el recuerdo de su bien amado y se propina una buena acariciada en su honor.
Y si uno está solito su alma, también es un acto de amor, porque uno se esta amando a si mismo y quien mejor que uno va a saber proveerse de satisfacción, que se conoce a la perfección y sabe qué, cómo, cuando y donde hacerse para amarse como corresponde.
Se que muchos, que se las tiran de amantes furiosos, tildan de "pajeros" a todos aquellos que se dedican a disfrutar de su propia sexualidad, pero según mi humilde punto de vista, este es un concepto absolutamente prejuicioso. No hay nada de malo en hacerse felíz a si mismo.
El problema de la masturbación se plantea cuando nos encerramos en ella y ya no nos interesa "interactuar" con ningún otro ser vivo. Igualmente me parece que en esto hay otras cosas en juego, que tienen que ver con distintos miedos que surgen cuando uno ha tenido relaciones sentimentales conflictivas, y prefiere encerrarse en si mismo a arriesgarse a que otra persona nos haga sufrir, y como cada uno se salva como puede, algunos se encaman con cuanto ser vivo se le cruza y otros prefieren huir de cualquiera que se les acerque.
Lo único que puedo decir al respecto es que si uno no se quiere (no se valora ni se respeta), no puede querer a nadie ni inspirar cariño tampoco, así que a sacudirse las inhibiciones y prejuicios, y a tocarse más que no hay mal que por bien no venga.

miércoles, 15 de octubre de 2008

El que busca, ¿encuentra?


Las mujeres solteras cuando estamos pisando los treinta empezamos a desesperarnos por tener un hombre a nuestro lado, a quien amar, cuidar, acompañar, incentivar a crecer, y con quien planificar una vida en conjunto. No solo el relojito biológico nos enloquece, sino que además la familia y todas nuestras amigas en pareja (y mucho peor aún si ya son madres) te rompen las pelotas con que te pongas de novia.
Y tanto va el cántaro a la fuente, que finalmente empezamos la búsqueda de nuestra media naranja.
Al principio escudriñamos en nuestro círculo social a todos los hombres solteros que se cruzan, para descubrir si en ellos encontramos las características, que debe reunir el futuro padre de nuestros hijos. Cada cual tiene sus propias expectativas, en las que no solamente se cuentan los rasgos de personalidad, profesión, principios e ideales, sino también entra en juego (en esta primera etapa) lo físico. Ósea pretendemos cruzarnos la mezcla perfecta de Brad Pitt y Charles Ingalls en un solo señor. Empresas imposibles si las hay.
Pero la vida cruel se encarga de demostrarte que ese sueño americano no existe, que hay algunos parecidos, pero ya están acollarados con una mucho más viva que una.
Así que ahí mismo bajás tus expectativas, y lo primero que decidís relegar es el atractivo físico, ya no lo buscás perfecto, con que te agrade basta y sobra.
Así que de vuelta en las pistas, andás a la caza de un tipo con personalidad atrayente (esto también es bastante subjetivo, cada una sabe que es lo que le atrae de la personalidad de un hombre). Pero generalmente esta clase de señores, también fueron “cazados” por una más viva que nosotras.
Entonces te agarra la desesperación. Porque si estás buscando al futuro padre de tus hijos, no te podés enganchar con el primer gil que se te cruce.
Y el tiempo impiadoso pasa y a vos se te está cayendo todo, y te estás volviendo una vieja chota: aburrida y resentida. Te mirás al espejo y pensás: “¡Por dios! Mirá como se me está aflojando todo, y cuando me río no me entra una arruga más. Es un espanto. Tengo que apurarme”
Ahí nomás se te ocurre que a lo mejor, podés ponerte a buscar algún viejo noviecito de la adolescencia, que capaz que no se haya casado y que seguro ya debe haber madurado, además vos le conocés la familia y la crianza, entonces, haciendo tripa corazón, podés intentar tener algo. Buscás los diarios íntimos de la época, los lees analíticamente, para descubrir si entre los cientos de corazones que proclaman “Vos S.U.A. Él” “Vos S.U.A. Otro”, podés descubrir cuál fue la causal del rompimiento. Hacés un listado con aquellos con los que solo tuviste peleas tontas, y te ponés a rastrearlos por sus hogares paternos. Pero los dos o tres (Porque una no ha tenido tantos novios, y porque los niños suelen ser bastante crueles, y hay cosas que no se perdonan, aunque ya hayan pasado 15 años) ya están casados.
Y ahí si, la desesperación es total. “¿Qué mierda hago? Están todos casados ¡La pu…madre que me re mil parió!”.
Entonces, se te ocurre recurrir a donde muchos ya han incursionado (algunos con más suerte que otros), concurrís a un bar de citas para solos y solas, donde tenés apenas unos cuantos minutitos para "entrevistarte" con un tipo y ver si te interesa tanto como para que los dueños del local, te concerten una cita con el señor en cuestión. Pero resulta que justo esa noche en la que finalmente te decidiste a ir, la platea masculina que te toco en suerte, era escasa y poco interesante.
De vuelta la desesperación.
De vuelta a buscar alguna receta milagrosa, donde alguien te de una manito en la busqueda de tu alma gemela. Ahí mismo te calzás las pantuflas, te atás los ruleros, preparás unos amargos, y te metés a una sala de chat para solos y solas. Conocés incontables parejas que se han conocido gracias a la web, y eso no ha sido causal de fracaso de las mismas, así que no te cuesta nada probar. Pero los especímenes masculinos con los que te cruzás, solo desean aparearse virtualmente y una que es una mujer bastante carnal, necesita que la toquen en vivo y en directo, y te dás cuenta que eso tampoco es para vos, porque la "chateada" es interesante pero llegado un punto hay que conocerse personalmente, ya sea para hacerse carne con el señor en cuestión, o para desmitificar la relación platónica-virtual que estás mantemiendo con tu posible media naranja.
Como la concreción del asunto se ve cada vez más lejana, a esta altura la desesperación se vuelve insostenible, y luego de romper con la promesa que te hiciste a los 20 años, haciéndoles jurar a tus amigas que antes de hacer semejante cosa te internen en el neuro, te decidís y te anotás en una agencia matrimonial, el colmo ya de la desesperación.
Peor no podés estar, no tenés nada que perder, si a la dignidad ya la perdiste cuando andabas de cacería entre todos tus conocidos.
Para colmo de males tu hermanita menor se esta por casar en unos meses y vos no tenés ni un amigo gay que te haga la onda de acompañarte al casamiento, para que las yeguas de tus tías no te critiquen porque pintás para vestir santos.
Y te sentás a esperar que los discípulos de Cupido te encuentren a tu media naranja. Vos sabés bien que aunque en el formulario que llenaste con las características de tu “alma gemela”, hayas sido bien clara y tajante, no vas a tener la suerte de dar con el tipo que cumpla tus expectativas, pero si vamos a pedir, pidamos a lo grande.
Al tiempito te llega un listado de posibles candidatos. Te calzás los lentes (Porque los años no vienen solos) y leés analíticamente cada perfil y te decidís por uno. Generalmente en la primera de cambio la suerte no está de tu lado, y las citas terminan en fracaso.
Pero igual no bajás los brazos, y seguís esperando.
Hasta que finalmente te consiguen uno que más o menos, entra dentro del perfil buscado. Salís con él con bastante desconfianza, porque una siempre duda de la divina providencia, pero el señor te sorprende, y resulta ser bastante simpático e interesante. Obvio que perfecto no es, por algo se anotó en una agencia matrimonial, pero vos también estás muy lejos de la perfección, así que a mamarla querida, confórmese con lo que le tocó.
Y ahí si terminaste tu búsqueda, y te dedicas a exhibir a tu nuevo amor cual trofeo de caza
¿Y todo para que? Para que una de tus mejores amigas te diga: “Mmmmm…ese tipo no es para vos. No no no”
¡Déjense de joder caramba. O me presentan un tipo que sea para mí o me dejan de romper las pelotas con que estoy soltera. He dicho!

jueves, 9 de octubre de 2008

El amor después del amor


¿Vieron como le cuesta a uno volver a enamorarse? Es que es tan difícil eliminar los recuerdos dolorosos que nos quedaron de nuestras ex parejas, y empezar con la mente y el alma totalmente limpia de fantasmas y demonios con alguien nuevo. Ojala pudiéramos resetear nuestra cabeza cual si fuera una compu.
Y aunque no sea para nada fácil, tampoco es imposible.
El tema es que si uno todavía tiene las heridas a flor de piel, se vuelve bastante susceptible, y lo que empezó como una maravillosa comedia romántica hollywoodense, puede terminar en tragedia griega.
Es que cuesta tanto volver a confiar. Entonces cual Sherlock Holmes uno anda buscando pistas que nos hagan abrir los ojos antes de que terminemos más enganchados, y la consiguiente depresión sea inevitable.
Una que ha estado de novia con un tipo que te decía que vivía con unos tíos lejanos, casi de prestado y que los fines de semana le cuidaba el departamento a una pareja amiga que se iba a pasar el fin de semana a su ciudad natal, y que podían instalarse ahí. Hasta que un día descubriste que él era miembro de esa pareja, y que la otra parte integrante (ósea su legitima mujer) era la que se iba a sus pagos a visitar a la familia. ¿Cómo no vas a pensar que si tu nuevo amor no te contesta un mensaje de texto es porque seguro que es casado y que la mujer esta pariendo el 5º hijo, y que como él está presenciando el parto no te puede contestar?
Nunca, pero nunca se nos ocurre pensar que se le puede haber quedado sin batería, que se lo olvidó en algún lado, que lo tiene en vibrar y no lo sintió, que le llego tarde y que te lo contestó pero que a vos todavía no te llego, etc., etc., etc. Cosas que si las pensamos cuando el destinatario de ese mensaje de texto es un amigo, un familiar o un compañero de laburo.
Pero está en uno no autoboicotearse, recordemos que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, démosle un poco de resto y esperemos a ver que pasa. Obvio que después de semejante experiencia, ya no somos tan ingenuos y hay buzones que no nos compramos, por lo tanto hay que tener los ojitos bien abiertos, pero tampoco tenemos que andar armando un escándalo porque llegó 15 minutos tarde a buscarte, cuando justo es la hora pico y el transito está colapsado, y todo porque nos pensamos que seguro que estaba de almuerzo romántico con la otra. A no ser que el tipo te caiga con un chupón y la espalda arañada, no veamos fantasmas donde no los hay.
Porque sincerémonos ¿si tu amado te hace semejante escandalete, vos no te vas a buscar uno que sea más relajado y que te deje respirar un poco más?
Por eso mismo este es un tema que da para largo, porque no solamente desconfiamos del otro, sino que encima uno no sabe como manejarse cuando las cosas salen bien, tenemos miedo de hacer algo que pueda alejar al nuevo amor.
Tememos llamarlo y que él piense que estamos paranoicas, que somos desconfiadas e inseguras. Entonces se come los codos antes de hacerlo, y cada vez que suena el teléfono mira embelezada la pantallita y ve que dice: Mamá y le dan ganas de revolearlo contra la pared “Pero no, mejor no, mira si justo se me rompe y me llama” así que atiende a su señora madre y habla de los mocos de su sobrino y del regalo de cumpleaños de la hermana mayor. Cortás y te quedás mirando el teléfono pensando: “Por favor, llamame, mandáme un mensajito aunque sea” Pero nada che, no suena el muy infeliz, entonces se nos ocurre apagarlo para no ceder a la tentación, pero al toque te arrepentís porqué: “Mirá si justo me llama, no no no…Mejor me la aguanto” Pero a los 15 minutos cuando ya no das más, lo llamás, y le das miles de excusas estúpidas, frente a las que él solo puede reírse y ahí en el medio del alivio que sentís porque notás que él está contento de que lo llames, te das cuenta que con un: “Te extrañaba”, hubiera alcanzado y sobrado. Mientras tanto ya quedaste como una ridícula y no podés dejar de pensar: “Este me va a dejar por boluda”.
Es que es tan complicado, y más cuando todos los tipos con los que una ha tenido una relación, medianamente seria, la han cagado. Y de repente te topás con uno que es un dulce de leche, con el que realmente tenés ganas de tener algo que valga la pena, pero estás esperando que en cualquier momento muestre la hilacha o te cuidás como de mearte en la cama de no cometer errores que lo hagan arrepentirse de estar con vos.
Y no hacés más que repetirte: “Esto no me puede estar pasando a mí”, como si no nos mereciéramos estar con alguien que nos quiera bien, que nos respete y en quien podamos creer.
Y es que el que se quema con leche ve una vaca y llora, es así nomás. Y aunque sea un justificativo tonto, es muy real. Sin embargo tampoco es imposible volver a confiar, a sentirnos merecedores de un buen amor.

viernes, 3 de octubre de 2008

Si fingís, perdés


¿Porqué hay mujeres que fingen orgasmos? ¿Cuál es la ventaja de fingirlo?
Eso se hacía antes, cuando la mujer no tenía mayor ocupación ni aspiración en la vida, que servir a su marido. Por lo tanto y para procurarse una cómoda subsistencia, debía hacerlo sentir el mejor de todos los hombres del mundo.
Pero hoy en día las mujeres somos independientes y no necesitamos de los hombres para satisfacer nuestras necesidades básicas de hábitat y alimento.
Queremos y tenemos hombres a nuestro lado porque son compañeros de vida.
Entonces ¿Para qué hacerles creer que la estamos pasando bomba con ellos, cuando lejos estamos de que nos hagan tocar el cielo con las manos?
No es sano.
El sexo es un aditamento que hace placentera la vida en pareja, no da para andar haciéndoles creer que son unos sementales bárbaros, y que nos estamos descosiendo de placer, cuando en realidad, entre gemido y clavada de uña mediante, estamos pensando que nos parece que no hemos comprado papel higiénico.
No estoy diciendo que una le tiene que decir: “Mira mi vida, sos una bestia peluda, no me hacés ni cosquillas” Pero podés hacerle notar que no la estás pasando tan bien, y porque no, hasta decirle en pleno acto amatorio que tiene que hacerte, como hacértelo y si todavía te falta un poco para dar por finalizada la copula. Hay confianza caramba. Si él se enoja por eso, es medio troglodita (y digo medio porque una le tiene cariño) y mejor que ni sigas perdiendo tiempo, porque con el correr de los años, la cosa se va a ir poniendo peor.
Además, no me canso de repetirlo: no hay peor amante que el egoísta.
Pero sé de muchos casos en que los tipos se vuelven egoístas porque sus mujeres les fingen los orgasmos.
La idea del sexo, además de asegurarse la continuidad de la raza humana, es disfrutar, sentir placer, pero si nosotras nos hacemos las mosquitas muertas y les hacemos creer que son maravillosos, las únicas que salimos perdiendo somos nosotras, porque si él la está pasando bien, no se va a preocupar por mejorar la practica.
Porque en lo que a sexo se refiere, cuando uno se plantea una pareja estable con alguien, debe darle un poco de resto, ya que primero hay que descubrirse y sacarse las inhibiciones para poder disfrutar plenamente de uno mismo y del otro. Y para que eso pase es fundamental una sincera y fluida comunicación y respeto mutuo, para mi, ambas bases fundamentales de una buena relación de pareja.
En el caso de mujeres que no tienen una pareja estable, sino que andan a la caza de marido y por lo tanto todo bicho que camina va a parar al asador (o a la catrera), tampoco es conveniente si lo que buscamos es enganchar al tipo. Demás está decir que la primera vez que estamos con alguien nuevo, nunca es una cosa de locos el asunto, pero vos ya nomás ahí te das cuenta si el tipo viene bien encarrilado o no. Y si va por buen camino, no hay que fingir, porque el se va a quedar con eso, y no se va a preocupar por satisfacerte del todo. Según mi humilde opinión, lo mejor es expresarle tu satisfacción, pero hacerle notar que es lo que te gusta y como te gusta. Si el susodicho no se da por aludido eso es otro cantar y yo recomiendo un sano: “A otra cosa, mariposa”
En este sentido los hombres son mucho más simples, cuando no la pasan bien, se dedican a otra cosa, o mejor dicho a otra mina.
Así que mujeres, ha dejar de autoboicotearse y cortarla con el grito orgásmico alocado de pelicula porno, que eso ya es historia antigua