martes, 27 de enero de 2009

El necrofílico


Hace un rato conversaba con una amiga sobre arriesgarse en lo que a la búsqueda del amor se refiere. Yo le aconsejaba que cuando conociera un señor interesante, le diera un resto y esperara a ver que pasaba, que no le cierre la puerta de cuajo, porque el que no arriesga no gana, le dije cual si le estuviera revelando la receta del elixir de la vida eterna.
Ante lo cual ella, para refutar mi sabio consejo, me relato la historia de una pobre señorita, que era amiga, de una amiga, de una socia de ella.
Esta misma historia yo ya la había escuchado de boca de una amiga, que la escuchó de boca de una amiga de la prima de la ingenua mujercita que protagonizó esta desdichada historia.
Obviamente, cuando de leyendas urbanas se trata, ambas historias tienen sus variantes. Pero paso a contárselas:
Una noche (según mi amiga 1 en Buenos Aires, según mi amiga 2 en Córdoba) una señorita asistió a un boliche bailable y conoció un joven muy simpático, con el cual primero conversó y luego intimó (según mi amiga 1 copularon, según mi amiga 2 solo se besaron apasionadamente). Al día siguiente nuestra protagonista de la historia empezó a sentir una fuerte comezón (según mi amiga 1 en todo el cuerpo, según mi amiga 2 en la boca) así que concurrió a la guardia de un Hospital. Luego de la correspondiente revisación médica, el doctor que la atendió llamó a un policía, y le pidió a la señorita, los datos del señor con el que había estado la noche anterior, porque le había contagiado un hongo que lo tienen aquellos que practican relaciones sexuales con cadáveres. Y el desenlace de esta historia llega de la mano del correspondiente allanamiento a la morada del joven, encontrando en la misma, dos cadáveres. ¿Nadie sentía el olor de los fiambres?
La primera vez que la escuché la tomé a modo de broma, pero me alegraba de mi buena estrella y de ser una mujer precavida que nunca copuló de buenas a primeras con un desconocido para no poner en riesgo mi apreciado cogotito. Una nunca sabe con que clase de loco se puede cruzar y yo valoro mucho mi vida como para terminar en una bolsa de consorcio en un baldío, o raptada por la mafia de la trata de blancas. A pesar de eso, esta historia era de no creer para mí.
Pero hoy a la tarde la volví a escuchar y luego de pensar que Córdoba es un pañuelo y que a pesar de los no sé cuantos millones de cordobeses que hay, todos somos primos.
Luego descarté la idea del incesto cordobés globalizado, y llegué a la conclusión de que esta es una leyenda urbana que echo a correr algún ser en desacuerdo con la fornicación circunstancial con rotundos desconocidos, porque las mujeres partidarias de estas practicas, pero con un dejo mínimo de conciencia y con deseos de continuar con su vida, lo van a pensar dos veces antes de encamarse con un perfecto extraño. Así que muchachos por las dudas, cuando salgan de juerga, dentro de su speach de levante, deslicen así como quien no quiere la cosa, que a ustedes la necrofilia no les va.

jueves, 15 de enero de 2009

Mejor prevenir, que curar


Tanto que las mujeres de mi familia sanguínea directa, me hincharon con que más vale que consiga un novio rápido, porque ya estaba perfilando para solterona, cuando hice la presentación oficial de mi amorcito amor, al clan familiar al que pertenezco, en vez de declamar un speach cual “Tony y Briggite de Sprayette”, lo primero que le dijeron a mi gavilán fue: “Yo nunca le firme la libreta a la Laura, siempre me falsificó la firma” ¡Y justo a él que es abogado!
Y yo que pensaba que al ser el cumpleaños de mi señora madre, y contar con la grata presencia de las amistades de la misma, no se iban a suscitar semejantes atropellos hacia mi imagen de mujer justa, recta y virtuosa.
Y no solo la mujer que me dio a luz cometió semejante desliz, mis hermanas aportaron lo suyo, poniéndolo al tanto de que me gusta dormir hasta el mediodía, me levanto de muy mal humor y no solo que no sé cocinar, sino que odio la cocina.
Ambos atributos, si bien no son falacias, si están exagerados, porque yo reconozco que soy de buen dormir y que además no sé cocinar, pero de ahí a ser la Bella Durmiente del Bosque y archienemiga pública de Doña Petrona, hay un extenso trecho.
¡Y para que contarles de las señoras del círculo intimo de mi amado! Las mismas con las que pasamos año nuevo y que supuestamente están chochas conmigo, pero que no hicieron más que recordar a las ex de él, todo en tono de broma, pero haciendo la comparación impertinente al fin.
Díganme: Si tan contentas están con nuestra incipiente historia de amor ¿Porque hacer esa clase de comentarios que no aportan nada positivo a nuestra relación?
Yo que ando hecha una optimista bárbara, quiero pensar que lo hacen para que los dos tengamos en cuenta que ninguno es perfecto y que además tiene un oscuro pasado a cuestas. Como si quisieran prevenirnos sobre ciertas cuestiones (de las cuales ambos estamos al tanto) para que en un futuro nos evitemos malos momentos que puedan socavar nuestra linda pareja.
¿Será así nomás o será que el amor me está volviendo una ciega negadora?

jueves, 8 de enero de 2009

Arriba los que van a Merlo


Arrancó el 2009 nomás, y en lo que a mi respecta se vino con todo:

- Tengo vacaciones recién en febrero, con lo que implica que este mes tengo más trabajo que nunca, porque tengo que dejar todo en regla para que nadie importune mi sagrado descanso estival.

- Hace dos días estoy a dieta estricta, tomando sol, y haciendome baños de luz e hidratación en el pelo, porque el 31 de enero se casa mi hermanita la menor, y el 14 de febrero un compañero de trabajo de mi amado.

- Y nada más...

Mi vida es un páramo de tranquilidad y estabilidad emocional, que me tiene absolutamente embelezada.
Se imaginan que entre el cansancio normal después de un año larguísimo de trabajo sin descanso, la carencia de azucar en la sangre y mi estado permanente de optimismo a causa del amor, no tengo cabeza ni tiempo para dedicarle a este espacio, que ha sido el causante de la mayor satisfacción del año que se acaba de ir.
Por el momento no hay más novedades para este boletín

PD: Apenas pase algo, les chiflo