martes, 28 de abril de 2009

¿Pasillo o ventanilla?


Si uno afila el ojo y agudiza el ingenio se puede descubrir el comportamiento social de un sujeto, tomando como base donde se sienta cuando se sube a un colectivo vacío (Porque bien sabemos que cuando uno se sube a un bondi que está hasta las tuercas de gente, se desparrama sobre el primer asiento que se desocupa)
Cuando me refiero a comportamiento social hago referencia más precisamente a como se predispone el ser humano a entablar nuevas relaciones, tanto perecederas como definitivas.
Luego de un largo estudio en el que no tengo intención de detenerme, porque ya conocemos lo engorrosas y confusas que pueden resultar las explicaciones acerca del marco teórico y metodológico utilizado para los estudios (No sean mal pensados y especulen que estas son meras elucubraciones mías que estoy muy al pedo) las conclusiones a las que he arribado son las siguientes.

- “Ermitaños” : se trata de personas que se sientan en el último asiento de la fila individual, dejando bien en claro que no solo no quieren establecer vínculo alguno con ningún ser que está presente, sino que además se quiere bajar lo más pronto posible de ese medio de transporte.

- “Abiertos” : son las que se sientan en la fila de asientos dobles del lado de la ventanilla, porque no les molesta compartir el espacio físico cualquiera sea la condición del próximo compañero de viaje.

- “Egoístas” : son las que se sientan en la fila de asientos dobles, pero del lado del pasillo, porque pudiendo sentarse del lado de la ventana y dejar ese asiento vacío para el que llegue luego, es como si dejaran bien en claro que pretenden viajar tranquilamente solos.

- “Tímidos” : son esas personas que se quedan paradas porque no piden permiso cuando los únicos asientos libres son los del lado de la ventanilla de las filas dobles

Demás está decir que las motivaciones que se esconden detrás de esta serie de comportamientos es absolutamente emocional y subjetiva (capaz que tuvo un día de mierda y por eso no quiere que ni lo miren ni lo toquen y mientras antes llegue a la casa mejor), pudiendo alterar su comportamiento cuando las cosas que lo tienen a mal traer se vayan encaminando. Porque aunque estos resultados antropológicos estén presentados como una verdad absoluta están sujetos a revisión y porque además en lo que hace a la psiquis humana, nada es definitivo.
Y para finalizar cabe aclarar que hay muchísimas variables de comportamientos humanos que podemos analizar en base a como viaja una persona en el transporte público de pasajeros (Como es el caso de aquellos que no se sientan, instalándose al lado del timbre, transformándose en un obstáculo cuando uno se quiere bajar porque no se corre ni larga el caño en el que se haya instalado el timbre) pero este tratado solo está dedicado a los mencionados más arriba, seguramente cuando se hayan llevado a cabo las investigaciones pertinentes estaré en condiciones de caracterizar a toda la fauna urbana que hace uso de este servicio público.

jueves, 16 de abril de 2009

A cuatro manos


Si había algo de lo que yo me jactaba antes era de que a mi los mosquitos no me picaban. Pero ahora, con este asunto de la invasión del dengue en nuestro país, estoy tan paranoica que me pica todo el cuerpo, todo el tiempo así me encuentre rodeada de la mayor aridez, como me paso para semana santa que me fui a pasear mi osamenta enamorada por el Valle de la Luna.
Cómo será que de día me la paso encerrada, porque parece que no son bichos noctámbulos, con el mosquitero enchufado, el espiral entre los pies y el ventilador en la cara (mitad por el calorón que hace todavía y mitad para ahuyentar los mosquitos), evitando salir a la calle lo menos posible. Pero si los compromisos laborales, los quehaceres domésticos o los trámites burocráticos en los que me veo envuelta por estos días me obligan, no asomo mi nariz sin la correspondiente untada en repelente, el cual hay que ponerse cada tres horas, por si no lo sabían.
Tan desabastecidos estamos de repelente alguno que una vez y siguiendo el sabio consejo de mi santa madre, salí a hacer las compras untada en minerva, porque escuchó en la radio más popular de nuestra city que el limón también sirve para ahuyentar los insectos transmisores. Ni hablar que cada noche me llama y me pregunta si me han picado muchos mosquitos durante el día, y me mantiene al tanto de que en tal o cual lugar hay ofertas en espirales o pastillas para el mosquitero, o que hay repelentes pero que venden de a uno por cliente.
Así no hay off ni raid que aguante. Ni farmacias, perfumerías, super, ni hiper que pueda abastecer a toda la población a un precio accesible. Como ya bien sabemos crece la demanda y aumentan de golpe y porrazo los precios.
Encima a mi lo único que me saca el dolor de cabeza es la aspirina, sin embargo ahora cuando me duele me la banco estoicamente con un triste paracetamol, porque la aspirina licua la sangre, y uno nunca sabe si esta atravesando el periodo ventana hasta que se manifieste la enfermedad.
Y aunque me traten de exagerada yo siempre digo que mujer precavida vale por dos, o lo que es igual; mejor prevenir que curar.