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A cuatro manos


Si había algo de lo que yo me jactaba antes era de que a mi los mosquitos no me picaban. Pero ahora, con este asunto de la invasión del dengue en nuestro país, estoy tan paranoica que me pica todo el cuerpo, todo el tiempo así me encuentre rodeada de la mayor aridez, como me paso para semana santa que me fui a pasear mi osamenta enamorada por el Valle de la Luna.
Cómo será que de día me la paso encerrada, porque parece que no son bichos noctámbulos, con el mosquitero enchufado, el espiral entre los pies y el ventilador en la cara (mitad por el calorón que hace todavía y mitad para ahuyentar los mosquitos), evitando salir a la calle lo menos posible. Pero si los compromisos laborales, los quehaceres domésticos o los trámites burocráticos en los que me veo envuelta por estos días me obligan, no asomo mi nariz sin la correspondiente untada en repelente, el cual hay que ponerse cada tres horas, por si no lo sabían.
Tan desabastecidos estamos de repelente alguno que una vez y siguiendo el sabio consejo de mi santa madre, salí a hacer las compras untada en minerva, porque escuchó en la radio más popular de nuestra city que el limón también sirve para ahuyentar los insectos transmisores. Ni hablar que cada noche me llama y me pregunta si me han picado muchos mosquitos durante el día, y me mantiene al tanto de que en tal o cual lugar hay ofertas en espirales o pastillas para el mosquitero, o que hay repelentes pero que venden de a uno por cliente.
Así no hay off ni raid que aguante. Ni farmacias, perfumerías, super, ni hiper que pueda abastecer a toda la población a un precio accesible. Como ya bien sabemos crece la demanda y aumentan de golpe y porrazo los precios.
Encima a mi lo único que me saca el dolor de cabeza es la aspirina, sin embargo ahora cuando me duele me la banco estoicamente con un triste paracetamol, porque la aspirina licua la sangre, y uno nunca sabe si esta atravesando el periodo ventana hasta que se manifieste la enfermedad.
Y aunque me traten de exagerada yo siempre digo que mujer precavida vale por dos, o lo que es igual; mejor prevenir que curar.

Comentarios

  1. Me vas a decir a mi que estuve en cama 5 dias por gripe, la vieja y glooriosa y para nada denguetica gripe y mamà queria hacerme desde rinoscopias intramoleculares hasta examenes toxicologicos por que tosia y estornudaba... Hay que dejar lejos los paranoiquismos, aparte a mi no me pincha ni un mosquito amiga... que alegria leerte!!!
    te amo con todo mi corazon.

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  2. Yo, la verdad, no tomo ninguna precaución ni tengo miedo. Y eso que mi padre siempre dijo que no hay que dejarse picar por los mosquitos porque traen enfermedades, como el dengue y la malaria.

    Besos, cuidate.

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  3. Bien hecho, amiga!
    Más vale mujer precavida que Evatest positivo.

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  4. Acá usábamos el Método Silva de Control Mental pero descubrimos que la psiquis de los mosquitos es inmune a sus técnicas. Así que ahora estamos probando el Método Ernestina, que consiste en leer completo el diario La Nación antes de salir a la calle para que la sangre se nos convierta en hiel y de ese modo no resulte apetecible para estos simpáticos insectos.
    Si esto tampoco funciona hay una corriente de opinión que sostiene la teoría de combatirlos con arañas especialmente entrenadas para incorporarse todo lo que tenga rayas en las patas, motivo por el cual se están quemando en la plaza pública todas las medias que no sean lisas. Es de destacar el hecho de que la tremenda humareda está espantando no sólo a los mosquitos sino también a los acreedores.

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  5. te paso a saludar por tu casa, porque como no me queres mas...

    besos amiga!

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  6. a mi no me pica nadie!, pero la paranoia ajena me esta llenando las bolainas...

    un abrazo amiga!

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  7. Para esos melindrosos insectos nada como un buen limón untado por todas las partes visibles del cuerpo, pero tal vez la que más aguante es caladril cremita que supera la rasquiña impidiendo que los bichitos sigan jodiendo, volviendo otra vez, realmente mi boluda cabeza estaba ansiosa de leer tus Post, abrazos Angelito.

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