domingo, 24 de mayo de 2009

El pez por la boca muere


Siguiendo con el asunto de los novios que se convierten en amantes, y sabiendo que hay mucha tela para cortar en relación a este tema, me he visto en la necesidad de profundizar sobre el mismo.
Cómo les comentaba en el post anterior, nosotras aceptamos o provocamos el asunto del amantismo con nuestros ex novios, porque estamos convencidas que es una de las mejores estrategias para no cortar vínculo y que en cualquier momento el amante en cuestión (ósea el ex padre de nuestros hijos) vuelva a convertirse en lo que era en un comienzo (es decir el novio de una)
Pero ya sabemos que no hemos enredado a nadie y que estos señores se aprovechan de nuestra desesperación por no perderlos, entonces pasamos a ser sus amantes.
Hasta aquí estamos todos de acuerdo, pero el problema se plantea en que jamás dos personas que han tenido una relación amorosa comprometida, pueden sostener una relación de total libertad y desinterés como la que mantienen los amantes.
Se trata de una cuestión de juego de roles. Con esta persona desde que comenzamos a vincularnos, cumplimos un determinado rol, que es el de “novia”, entonces aunque queramos hacernos las liberales jamás podremos verlos como un “amigo intimo” o un “compañero de cama”.
Además tarde o temprano, alguno de los dos muerde el palito y ahí mismo ambos entran en una tremenda crisis de personalidad. Porque empiezan a hacer las cosas que hacían cuando estaban de novios, pero sin serlos. Ósea que nos tenemos que morder la lengua antes de hacerles algún planteo, porque las reglas del juego que nosotras aceptamos para no perderlos, están planteadas de tal manera en que no podemos tomarnos ciertas atribuciones y ni siquiera tenemos derecho al pataleo, pero nos encanta que él se siga comportando como lo hacía cuando era nuestro novio, lo cual nos deja estancadas en una relación que no va para ningún lado, y sin poder ver a quienes están a nuestro alrededor y que quizás si quieran darnos lo que en casa no encontramos.
Entonces la relación se torna esquizofrénica.
Pero chicas la culpa no la tiene el chancho, si no el que le da de comer. Y a este chancho lo engordamos nosotras solitas nuestra alma. Así que mejor lo internemos en el Dieta Club de Cormillot, y nos rajamos silbando bajito como para no avivar al zonzaje y porque soldado que huye sirve para otra batalla.

lunes, 18 de mayo de 2009

En la palma de las manos


Hoy justo estuve hablando con una amiga, a la que le pregunté por el estado anímico de una conocida en común, ya que esta última estaba muy deprimida porque su novio la había abandonado alegando que él, como buen músico que es, no podía atarse a ninguna relación, porque aunque él la amaba, era un alma libre y solitaria, y seguir atado a ella le perjudicaba la carrera artística. Y no es que esté hablando de Bono de U2, este muchacho tocará la pandereta en algún incipiente grupo musical del circuito under de la docta.
Pero bue… consideraciones más, consideraciones menos, este joven músico abandono a su novia, argumentando que la amaba, pero necesitaba su libertad para crecer. Y eso que no estamos hablando de una señorita celosa ni que le desagrade la noche o el estilo musical al que se dedica su amado con tanta pasión.
Cuando mi amiga me dijo que seguía igual de deprimida, porque no se había arreglado con el susodicho en cuestión, y que encima de vez en cuando “se veían”, no pude dejar de reflexionar sobre que piensan las mujeres que se terminan convirtiendo en amantes de sus novios. Porque es eso lo que hacen.
Por experiencia propia y conversando con un par de ellas, llegué a la conclusión de que lo hacemos porque nos creemos que así lo vamos a retener hasta que él se de cuenta de lo maravillosas que somos, de que no nos pueden perder y al final nos van a terminar proponiendo matrimonio. Y de paso cañazo, sabemos si él está con alguna otra, procediendo a la correspondiente eliminación de la competencia en el caso de que sea necesario.
Para las mujeres que cometen semejante disparato, este tiempo de amantismo es solo un impass en la relación, es una crisis de la que ya van a salir, y que con los años le podran contar (en tono de consejo) a sus nietas de cuando el abuelo quería vivir la vida loca en libertad y de cómo ellas (que son unas vivas bárbaras) les hicieron creer que le deban esa libertad que tanto ansiaba, pero luego él volvió rendido a sus pies, suplicando clemencia.
¡Vaya disparate!
Chicas no nos mintamos más, los hombres no son tan boludos, se dan cuenta que cuando una está hasta las manos y desesperada, entonces es capaz de humillarse de esa manera para conseguir que aunque sea nos dedique algunas horas, y se aprovechan de eso.
No son ellos los engañados, ¡somos nosotras las que nos creemos nuestras propias mentiras!
Porque ellos consiguen lo que quieren, que es seguir acostándose con nosotras pero sin ningún tipo de compromiso y por eso mismo es que no van a rever su actitud, porque ellos la están pasando bomba.
Pero mis queridas chicas, tengan en cuenta que por más que ya hayamos sido novias, y seamos divinas, ningún ser humano puede enamorarse de alguien falto de amor propio. Si una misma no se hace valer y respetar, nadie lo hará por nosotras.
Así que nunca se olviden que ellos se lo pierden y a otra cosa mariposa, porque nunca falta un roto para un descosido y lo mejor está por venir