martes, 30 de junio de 2009

Bonita pero mentirosa


Cómo buena periodista que intento ser, leo cuanta noticia cae en mis manos, fue así como el año pasado me dí con un artículo que decía que el culpable de la infidelidad masculina podía llegar a ser un gen llamado “alelo 334”. Y como las mujeres no podemos quedarnos atrás, ahora parece que el culpable de la infidelidad femenina es una hormona. Bien sabemos que las mujeres somos básicamente hormonales, pero esto ya me resulta un exceso, paso a contarles:
El estradiol es una hormona sexual femenina que es responsable del desarrollo sexual normal en las mujeres y de la regulación de su ciclo menstrual a lo largo de su vida fértil. Un estudio de la Universidad de Texas sugiere que las mujeres con altos niveles de estradiol tienden a tener un comportamiento más provocativo e incluso se pueden volver más propensas a ser infieles. Según esta gente: “A mayor nivel hormonal, mayor es la fertilidad y el interés sexual".
También detectaron una fuerte relación entre la belleza física y la fertilidad, comprobando que los altos niveles de estradiol estaban presentes, sobre todo en aquellas féminas consideradas como las más bellas (Según el criterio de quien? Bien sabemos que la belleza es SUBJETIVA) y con mayor autoestima. Estos tipos piensan que estas señoritas son las que suelen salir con más hombres y están dispuestas a incurrir en una infidelidad, ya que "al ser físicamente atractivas reciben más atención de los varones, pueden tener más opciones de relacionarse, y en consecuencia, tienen menos razones para sentirse comprometidas con un hombre”
En el estudio, participaron 52 mujeres de entre 17 y 30 años de edad, que no tomaban la píldora anticonceptiva, la cual influiría en sus niveles hormonales. Según estos señores, de los 30 a 35 años las mujeres estamos en plena efervescencia hormonal y solemos estar libres de enfermedades, saludables, jóvenes, pero a los 35 años se produce un bajón hormonal, y entre los 38 y los 42 se produce la gran caída hormonal, que es un factor de envejecimiento importante.
De todo esto se desprende que:
- Las feas tienen problemas de fertilidad.
- Jamás engañarían a sus parejas.
- Si sos linda, seguro sos infiel.
- Si estas buena, y no querés que tu pareja te crea una mujer infiel, toma anticonceptivos.
- Si tenés más de 35 seguro sos una vieja chota pero fiel.
¡Anda!


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Fuente

miércoles, 24 de junio de 2009

Piel de bebe


El otro día mientras me rasqueteaba el traste con la esponja vegetal cuando me bañaba, reflexionaba sobre que una se pasa incontables horas de su preciado tiempo depilándose, exfoliándose, encremándose, etc., etc., etc. todo para que nuestro hombre nos acaricie y piense que tenemos la piel más irresistible de todas, y ellos no son capaces de decirte ni mu.
Y como con mi amado tenemos una comunicación muy fluida, cuando nos acostamos a dormir, mientras él me acariciaba la espalda, se lo comenté, y ¿saben que me contestó?: “Es que yo te conocí con la piel así de suavecita, yo no sé como es tu piel si no te hacés todo lo que te hacés. ¡Ah! Y hablando de eso… Hay que comprar una alfombra antideslizante para la bañadera”
Es al pedo, los hombres son muchos más simples que nosotras.

domingo, 14 de junio de 2009

¿Porqué a mi no?


Tanta cara de chica buena debo tener que a mí nunca me invitaron a una orgía, ni me ofrecieron droga en un boliche. La policía jamás me pidió documentos por la calle, y en casi todos los negocios me dejan entrar con la cartera y alguna que otra bolsa en la que traslado chucherias varias de importancia vital para mi.
Y acá no se trata de que me gustaría asistir a una “Fiesta Negra” (¿Vieron que ahora se les dice “Fiesta Blanca” porque la gente tiene que ir vestida de blanco?) Ni de vieja se me va a dar por el consumo de estupefacientes. Así como tampoco me gustaría ser una victima más de la portación de rostro.
¡Pero me siento discriminada!
Porque sépanlo mis queridos, así como es un error gravital caer en la criminalización de la pobreza, también es un error creer que las chicas con cara de angelito caído del cielo y vestidas como dios manda, son todas castas, puras, y seguro que van a llegar virgen al matrimonio.
A mi no me revisan ni me controlan jamás, pero… ¿Quien sabe si un buen día se me dispara la cleptómana que tengo encerraba y amordazada adentro de mi Super Yo, y arrazo con todos los farmacity´s de la ciudad?
Eso es pecar de ingenuos.
Aparte no me canso de repetir que para mi las practicas orgiásticas son impensadas porque soy muy egocéntrica, y no me gusta compartir, pero no las considero ni pecado ni desviaciones psicológicas, sino que cada uno hace de su culo un colectivo y lo frena en la mejor parada, y nadie tiene la suficiente autoridad moral para condenar las acciones de los otros.
Así que mis queridos dejemos las generalizaciones y los prejuicios a un lado, y no se olviden que no todo lo que brilla es oro.

jueves, 4 de junio de 2009

Ni un solo pelo de tonta


Hace algunos años pasaban un publicidad de un shampoo donde salía Valeria Mazza diciendo: “El pelo es el marco de la cara, si tenés una cara bárbara y el pelo es un desastre, mmm… (Gesto de estás perdida)” Y lo que dijo esta modelo devenida en madre prolífica y empresaria, es una de las grandes verdades del universo.
Y aunque esto no solo implica al mundo femenino, la relación que nosotras mantenemos con el pelo es aquello que denota con mayor claridad la complejidad de nuestra psiquis.
Sino fijensé en que cada vez que hemos atravesado una tremenda crisis y queremos cambiar, lo primero que hacemos en cambiar de peinado.
Como así también no hay cosa que denote más lo intrincado de nuestra alma que la insatisfacción con el pelo. Las rubias quieren ser morochas, las morochas sueñan con ser blondas. Las ruladas desearían ser lacias, y estas últimas sueñan con peinar enormes rizos en sus cabelleras. Además cuando lo tenemos corto, quisiéramos tener el cabello de la princesa Rapunzel. Y cuando tenemos el pelo largo, quisiéramos lucir ese corte que solo le queda bien a alguien con la cara de Araceli Gonzáles.
Y no podemos olvidar que la relación que una mantiene con su peluquero/a es la de la fidelidad misma, en su estado más puro. ¿Porque se creen ustedes que nosotras contamos nuestros secretos más oscuros en las peluquerías? ¿Porque somos lengua floja?
No mis queridos.
Si no pensáramos que el peluquero/a es el ser más confiable de este mundo no dejaríamos en sus manos lo más preciado que tenemos a alguien que posee tijeras y productos químicos. Además ustedes no saben lo que es encontrar un peluquero al que le digas: “Rebajame porque el corte ya perdió forma, pero no me toqués el largo” ¿Se dan cuenta que le estamos pidiendo que nos corte sin cortárnoslo? Y cuando encontramos a alguien capaz de hacer eso, no lo abandonamos jamás de los jamases, porque aquel ser sencilla y redondamente nos comprende.
Díganme, ¿Cómo una puede resistirse a hacerlos depositarios de nuestras mayores desgracias, las miserias más oscuras, y los más preciados sueños?