miércoles, 24 de marzo de 2010

Cuanta gente sola


Debo confesarles, mis queridos lectores, que aunque no escriba demasiado por aquí, mi "second life" sigue absolutamente vigente.
Primero fue esta bitacora, donde podía ventilar cualquier delirio e intimidad que se me viniera en gana.
Luego me atrapó el "libro de caras", mejor conocido como faceboock, donde podía desarrollar mi olfato de sabueso frustrado, intentando desentrañar oscuros secretos de los no tan conocidos con los que establecí una amistad virual.
Y ahora, aunque mucho no lo entienda y quizás sea la causa de mi seudo vicio, me tiene atrapadisima el twitter.
Me parece una herramienta super interesante para los medios de comunicación y mis colegas periodistas. Eso de tener condensado en una sola página distintos titulares que si nos interesan (click mediante en el link) podemos leer con punto y coma incluidos, es lo que me atrapa.
En mi caso particular, cuanta nota que leo por ahí, que me parece interesante la "tuiteo" o "re-tuiteo". Es que hasta ahora me parece una excelente herramienta de comunicación, que se amolda a estos tiempos modernos de caracter veloz, fugaz e instantaneo y donde todo debe caber en 140 caracteres con espacio.
Sin embargo no solo los profesionales y empresarios del periodismo le sacan el jugo a esta maravilla de la 2.0, también existe una extraña fauna que hace más des-uso que uso de esta herramienta.
Esta última a la que me refiero se contenta con exponer de manera constante y sonante cualquier cosa que le pase.
Digo yo ¿qué necesidad tienen de comentar que el te de jazmín les hace acordar a su jefe o que el gato les meo la cortina o que una ex les apareció en su messenger? Hechos que solamente les parece interesante a ellos mismos. A mi la verdad es que no me aporta nada de nada saber estas menudeces de su vida privada.
0 ¿es que no tienen con quien hablar? ¿No pensaron comprarse alguna mascota o planta, o en llamar a algun pariente que tenga ganas de conversar?
Capaz que sería un buen negocio crear un "Manda hablar al pedo al 2020 y contanos lo que quieras que por $3 más IVA por cada sms, te contestamos y todo"
¿No se daran cuenta que todas esas letritas que publican en la web no se borran cuando se actualiza el timeline, sino que quedaran para la posteridad, como grandes revelaciones de nuestro siglo a las futuras generaciones de internautas?
Y miren que yo no me caracterizo por ser una mujer de pensamientos muy elevados, pero si tengo respeto para con aquellos que se pueden llegar a cruzar con mi perfil de twitter, y les ahorro la perdida de tiempo que representa, el leer casi al paso y sin querer, que el que venía adelante mío en el colectivo se tiro un pedo ruidoso pero sin olor, cosa de la que no se dió cuenta porque venía con el mp3 prendido.
Desde mi humilde opinión de comunicadora social, creo que hay que ser un poquito más cauteloso y responsable de las cosas que publicamos, no solo de los demás sino también de uno mismo, porque uno nunca sabe quien es el que guarda toda esa data que publicamos y para que la pueden llegar a utilizar el día de mañana.

viernes, 12 de marzo de 2010

Una vida de película


¿Se han dado cuenta que tengo nombre de heroína de telenovela?
Nancy Duplaa en 099 Central
Paola Krum en Montecristo
Romina Gaetani en Botineras
Y alguna más que ahora no me acuerdo, son las que han encarnado en grandes culebrones, a las protagonistas femeninas que han sido tocayas mías.
Eso si, la que suscribe no tiene nada en común con esos personajes, más que el nombre.
Para mi que mis viejos cuando me trajeron al mundo pensaron que yo sería una digna heroína de novela, por eso me pusieron ese nombre tan telenovelesco.
Lo paradójico de la situación y por más que mis viejos la hayan puesto garra, es que mi vida ha tenido situaciones que han parecido salir de un telenovela venezolana de bajo presupuesto, pero para serles sinceras, tampoco han sido tantas. Es más las cosas que me han pasado le ocurren a cualquier hija de vecina, que no por eso han sido menos dolorosas.
Todos mis ex novios me pusieron las guampas, todos los chongos que han adornado algunos instantes de mi vida me han visto como un pedazo de carne (existen chongos que no te vean como un pedazo de bofe pa´l gato?), no he cometido actos heroicos de ningún tipo como arriesgar mi vida trepando a un árbol para rescatar a un gatito, ni tengo oscuros secretos en mi familia, es más creo que el problema con mi clan es que como nos contamos todo, todos nos metemos en la vida de todos, es más bien como una novela costumbrista de esas a las que nos tiene tan acostumbrados Pol-Ka.
Ahora que escribo esto pienso que quizás el hecho de ser portadora de semejante nombre, me ha condicionado para creerme que soy la Andrea del Boca o la Grecia Colmenares de San Vicente, entonces no puede ser que no me ocurra algo que no sea digno de ser contado. Capaz que ese sea el trasfondo de la creación de esta bitácora haya por el 2007. Y no como dice una maliciosa amiga mía, que me la abrí para levantarme un tipo.
Y ya que estamos en tren de confesiones, y aunque lo que les voy a revelar no es novedad para mi circulo intimo, si es que yo me parezco a alguna protagonista de ficción es a Briggite Jones del “Diario…” homónimo y/o a Lucía Gonzáles de “Ciega a Citas”.
Las tres somos periodistas, con unos kilitos demás, mayores de 30 y solteras. Pero las semejanzas no solo se quedan ahí: al igual que ellas también soy torpe, despistada y con una tremenda bocaza sin filtro ni freno inhibitorio alguno, que me hace meter la pata más de una vez, dejándome en completo ridículo o enredada en situaciones incomodas de las cuales es muy difícil salir de una manera decorosa.
Aunque para serles sincera, a esta altura de mi vida me importa un rabanito lo que piensen de mí los demás, y más ahora habiendo encontrado un hombre que me quiere tal cual soy.
Así que por más que tenga nombre de novela, soy una antiheroína hecha y derecha.

domingo, 7 de marzo de 2010

¿Son o se hacen?


¡Miren que se han dicho cosas sobre la infidelidad de los hombres!
Hace un par de años había aparecido un estudio que decía que el asunto tenía causas genéticas, que el culpable era un gen llamado “alelo”
Resulta que ahora se ha dado a conocer un estudio que asevera que no solo es genético, sino también cultural, porque los tipos infieles son más pavos que los monógamos.
Sin ánimo de vanagloriarme, yo he llegado a la misma conclusión sin gastar grandes dinerales en investigaciones que cruzan datos estadísticos poblacionales. Solo me bastó tomar como muestra la lista de mis “ex” para llegar, exactamente, a la misma conclusión.
¿O es que no se han dado cuenta con el descuido y la impunidad con que se manejan los señores “poligámicos”?
Muchachos: ¡las mujeres somos detallistas y memoriosas! Es de mente primitiva y omnipotente desconocer esta realidad femenina. Insisto: ¿Tres temporadas de “Mujeres Asesinas” no hicieron mella en la mente de estos señores?
Porque el tema en cuestión acá es que los tipos inteligentes no subestiman a las mujeres.
Si un señor se enamora de una dama y decide embarcarse en el matrimonio, conoce muy bien cuanto le puede llegar a costar, en dinero constante y sonante, un juicio de divorcio cuya causal sea una infidelidad de ellos. Y no solamente eso, también tienen en cuenta la conservación de su buen estado de salud, saben que una mujer herida es capaz de las venganzas más enroscadas tanto psicológicas como físicas.
Entonces, por lo menos, antes de adornarte la frente tienen un rapto de lucidez, y por consiguiente el decoro suficiente como para largarte antes de que se les venga la noche.

martes, 2 de marzo de 2010

Los años no vienen solos


Anoche, mientras charlaba con mi amado me escuche a mi misma decir una frase terrible:
"Típico de adolescentes, no importa el lugar, importa el con quién"
Cómo yo en vez de hablar, escupo las palabras, en el momento mismo en el que pronuncié esta fatídica frase no reflexioné. Pero cuando ya estaba presta a descansar me di cuenta que...
¡Estoy hablando como mi madre!
Ni en el país del Nunca Jamás esa oración hubiera tenido sentido procesada por mi cabeza y salida de mi boca.
Yo que soy una corolaria de hacer lo que a uno le hace felíz, sin pensar en la conveniencias ni en los inconvenientes.
¡Por Dios! ¿Dónde quedó esa tierna jovencita a la que no le importaba cenar un pancho electrónico mientras sea en compañía de un ser querido?
¿Será que los años además de arrugas, vienen con "aburguesamiento" incorporado?
Si el año empieza así no me quiero ni imaginar como va a terminar.