jueves, 15 de diciembre de 2011

Competencia desleal


Muy al contrario de lo que opinen los hombres, si las mujeres desconfiamos es por algo. Tenemos un sexto sentido cuando se trata de proteger a nuestro macho alfa, y nos damos cuenta cuando otra señorita pretende quitarnos a nuestro peor es nada.
El tema es que en infinidad de ocasiones –no siempre porque los hay muy piratas - los tipos no se dan cuenta que una mina les anda arrastrando el ala. Ellos se creen que “ella” es así, cándida y servicial con todo el mundo.
Y ahí es cuando nosotras metemos la pata hasta el fondo. Primero le estamos recalcando todo el tiempo que cada cosa que hace la muy turra es para llamarles la atención: “¿No ves que cuando te mira te hace ojitos y te sonrie?” “¿No te das cuenta que todo el tiempo te hace favores o te dá con todos los gustos?” “Detrás de esa cara de YoNoFuí esa mina anda buscando guerra”
E indefectiblemente lo avivamos. Si él, que es un caído del catre, no se había dado cuenta que la mosquita muerta lo provocaba, ya se dio por enterado y hasta prestó atención a todos los movimientos. Primer error nuestro.
Pero no contentas con haber avivado el zonzaje, empezamos a crear una verdadera contrincante cuando -en la mayoría de los casos- la mina es NiFuNiFa. No nos llega ni a la bosta de la suela de los zapatos. Es la nada misma. Es lo más común que viene en versión femenina. Pero tanto la criticamos, en el empeño que ponemos en que nuestro bien amado vea lo miserable y poca cosa que es, que la terminamos inflando. Y él termina defendiéndola de nosotras que la atacamos sin que ella –todavía- nos haya hecho nada. Terminamos transformándola en una víctima de nuestros celos injustificados. Y para colmo, al sanguango que duerme a nuestro lado, la mina le empieza a parecer la mismísima reencarnación de la Mata Hari. De repente le ve seductora y misteriosa, cuando en realidad la mina es un piojo resucitado, por nosotras mismas encima.
Somos unas boludas bárbaras. No me digan que no.
Por eso chicas, lo mejor que podemos hacer cuando detectamos que una mosquita muerta anda rondando a nuestro hombre, es ignorarla, no darle entidad como competencia. Si nos damos cuenta que él no se avivó es mejor no decir nada. Que él siga feliz en su ignorancia, creyendo que lo mejor que le pudo pasar en su vida es que una mina tan maravillosa como una los eligió como compañero de ruta.
Chicas, recuerden que los hombres son prácticos y por eso mismo son simples, no andan enroscándose la cabeza con especulaciones creadas por las miradas o comentarios de los demás cuando no hay nada firme. Si la señorita en cuestión no se le ofrece directamente, el no se va a dar cuenta de las intenciones de ella. Obviamente, partiendo de la base que a él no le interesa la mina, porque si la atracción es mutua ese es otro cantar, pero no es el tema que hoy nos convoca.
Queridas mías recuerden que si nosotras nos terminamos enredando en una maraña de inseguridad y celos injustificados, vamos a terminar pasando de protagonista de nuestra propia comedia romántica a contrafigura femenina de culebrón venezolano de bajo presupuesto.


viernes, 2 de diciembre de 2011

Para el hambre no hay pan duro


Desde chiquito Serafín fue esquelético de flaco, por eso es que los chicos de la cuadra le decían “esqueletor”. Él se había acostumbrado, pero cada vez que llegaba el verano y con los chicos se iban al canal a remojarse un poco las patas, no podía evitar sentir un dejo de vergüenza por como se le notaba todo el costillar pegado a la piel de la panza.
Y como comía como lima nueva, en la casa no se preocupaban “Lo importante es que sea sanito, y enfermo que come no muere” decía la nona con toda su sabiduría a cuestas. El tema es que él estaba acomplejado. Así que cuando se hizo mayor fue por cuenta propia al médico, para ver si era normal que fuera tan pero tan tan flaquito “Sabe que pasa doctor, de alguna ropa me tengo que comprar talle para niños, y a mi los Power Ranger no me gustan vio”Le había dicho compungido al facultativo. El caso es que el médico de cabecera lo derivo con un gastroenterólogo y análisis más, análisis menos, este último dio con el quit de la cuestión: Serafín tenía la lombriz solitaria.
Con este diagnostico el Chango –como le decían los cumpas- se tranquilizó bastante, el médico le dijo que mientras no tenga problemas estomacales no hacía falta operar. Así que Serafín se dispuso a hacer su vida normal.
El asunto acá es que la que se despertó de su eterno sopor fue la Taenia Saginata que tenía este gurí en su intestino delgado. Para el hambre voraz que tenía esa criatura no había sueldo que alcance. Encima este parásito estaba cada vez más largo, ya medía 5 metros y contando
Entre el segundo trabajo que se tuvo que buscar para saciar la criatura que tenía en sus fauces y lo mucho que comía, Serafín cada vez estaba más flaco y para colmo de males anémico y con un síndrome de fatiga crónica. No tenía fuerzas para nada, cuando llegaba de trabajar se recostaba en siestas que duraban hasta el otro día, ni fuerza para levantarse a comer tenía. Este hecho degeneró en que la lombriz se pusiera más exigente que nunca, se movía cual gusano loco de Super Park dentro del intestino del pobre cristiano, provocando vómitos, gases y hasta convulsiones. Y la cosa empeoraba porque el Chango estaba cada vez más débil.
Así que a la taenía no le quedó otra, tuvo que salir del interior de Serafín para procurarse el pan nuestro de cada día. A pesar de los 10 metros que medía, y el hambre voraz que la impulsaba, la lombriz era bastante cobarde, así que solo salía cuando el muchacho dormía, aprovechando los ronquidos, y se devoraba la heladera y la alacena de la casa. Pero con el correr de las noches, la bicha se cebo y salió a inspeccionar los refrigeradores vecinos. Y cuando ya se había fagocitado todos, siguió por los de los almacenes y supermercados. En Pocito nadie entendía nada, y cómo será que empezaron a sospechar en la existencia de un chupa cabras que debido a la escasez de estas últimas, asaltaba las heladeras de la zona. Entonces en el pueblo se dispusieron montar un operativo de vigilancia, del cual, por supuesto, participó Serafín, que ya se sentía mucho mejor, porque gracias a las salidas nocturnas de la lombriz él podía descansar y alimentarse bien.
Ante tanta movida, la lombriz se asustó y no volvió a salir del intestino de Serafín. Pero a esta altura del partido lo que este chico comía no solo no la saciaba, sino que además no le gustaba. Se había vuelto exquisita la muy guacha. Así que una siesta no aguantó más y huyo del interior del Chango para siempre.
Mucho anduvo vagando, escondiéndose de los cazadores del chupa cabras y de los otros animales que la acechaban, pero el hambre mueve montañas y ella siguió y siguió hasta que llegó hasta las cercanías del Dique de Ullum. Ya famélica del hambre, vió a dos señores que entre pesca y porrones, se comían unos tremendos sándwich de milanesa “Esta es la mía” pensó, y se mandó en busca de su tesoro. Y por más que lo intentó, no pudo escabullir sus diez metros de largo, y uno de los tipos le picó el boleto. Más que nada por el hartazgo que tenía de no haber pescado nada, al ver la lombriz lo único que pudo pensar es que era la carnada ideal. Así que sin mediar palabra alguna y con un golpe más que certero, de un machetazo partió al medio a la taenia y la compartió con su compañero de pesca “Ya sé que acá se pesca con mosca y no con lumbrí, pero total no nos ve nadie y no vamos a llegar con los brazos vacíos pa´ las casas. Todavía la Marta no me va a creé que estuvimo pescando”

jueves, 17 de noviembre de 2011

Durmiendo con el enemigo


Emilia cuidaba su jardín de geranios con tal alborozada dedicación que compararlo con el Edén sería una falta de respeto. Regaba, fregaba y hasta trasplantaba. Pero nunca cortaba yuyos rastreros… “Qué raro que no haya ni uno, no?” Es que la jardinerita no sabía que perdida en su pequeño paraíso floral tenía una Venus Atrapamoscas, una de las más conocidas variedades de plantas carnívoras, que producto de la dedicación de Emilia había crecido sin una mísera hormiga alrededor y desarrolló como mecanismo de supervivencia el vegetarianismo. Era por eso que no había yuyos, se los comía todos la Venus.
Dionaea muscipula (tal era su nombre de pila) era la planta más popular y querida del oasis, no solo por las plantas florales que se veían beneficiadas por los hábitos alimentarios vegetarianos de la planta carnívora, además tenía unos colores y unas texturas que hacían las delicias de quien se paraba a admirar el jardín.
Pero nunca lo bueno dura para siempre y durante un periodo de sequia, con poca maleza para comer y famélica de hambre, Dionaea no pudo contenerse y sin mediar masticación alguna, se mandó al buche a la Margarita. La primera noche no pudo dormir del cargo de conciencia, encima las demás flores le hacían el vacío. Pero como toda vergüenza alimentada en soledad, su remordimiento se fue transformando en resentimiento, y cada noche, cuando todas las plantas dormían, la planta carnívora vegetariana se comía una flor, primero como venganza, luego por cebada como perro de pelea que prueba carne cruda.
El tema es que la Venus cada vez se ponía más linda, y doña Hortensia no pudo controlar su deseo de tenerla. “Te pago lo que sea” le había dicho con los ojos inyectados en sangre de ansiedad a Emilia. Ante lo cual la muchacha sin mayor titubeo se la regalo, mitad porque se dió cuenta que le convenía y mitad porque se asustó. Hortensia se fue feliz, su jardín en Barrio Residencial iba a provocar la envidia de sus compañeras de te canasta.
Y la carnívora estaba de parabienes también, ese jardín sí que era un oasis. Había plantas de todos los sabores y colores. Y los códigos con los que había crecido Dionaea habían desaparecido para siempre junto con la gula que crecía y crecía.
Pero la Venus Atrapamoscas que estaba en su salsa en ese tremendo caserón, no estaba sola.
En la mansión de doña Hortensia vivían Elena, la cocinera y nana de los hijos ya crecidos de la señora de la casa. Solange la recién estrenada mucama cama adentro, ahora que el señor no estaba y Hortensia no corría con el riesgo de ornamentar su mollera con protuberancias de marfil. Y además estaba Cesar, el jardinero. Un hombre joven, solitario y medio mal llevado.
El tema es que cada casa es un mundo, y Cesar se “frecuentaba” muy frecuentemente con Solange. El estaba enamoradísimo. Ella era una mocosita, un poco ligera de casco, y a la que le gustaban todos: el paseador de los perros, el aguatero, el técnico de la alarma y el de internet. Pero el que más le gustaba era Roberto, el piletero, un tipo joven, atlético, simpático y casado. En el fondo Solange sabía que Cesar la amaba y que con él tenía futuro, pero no podía evitar los calores que sentía cuando lo veía al Rober. El deseo era incontrolable. Y encima era mutuo el tema. Así que siempre que podían se revolcaban donde los asaltaba la calentura. Sin embargo Cesar estaba enamorado, pero no era tonto y se dio cuenta que ella lo engañaba con el piletero “Ese se quiere quedar con todo lo mío”. Así que en un rapto de furia, cuando Elena le dijo que “La nena está en el patio, con el piletero que ayer se olvido las herramientas” Cesar salió echando putas "Qué herramientas ni herramientas",  guadaña en mano,  estaba dispuesto a limpiar su honor mancilladlo detrás del cantero de las flores más cuidadas a pedido de la señora.
En un ataque de ira, arrasó no solo con lo que quedaba de las rosas, con alguna que otra margarita y con toda la Dionaea que poco pudo hacer para salvarse de las tijeras podadoras. 
Y aunque la Venus pasó a mejor vida, el incidente  del jardinero no pasó a mayores. Nadie salió lastimado. Terminó perdonando a Solange. Y la doña ni cuenta se dio que faltaba la planta más hermosa de su primoroso jardín.

martes, 18 de octubre de 2011

Desmembranzas


Cuentan los que saben que era un tipo alegre, despistado y con tendencia a deberle a cada santo una vela, hecho que no lo acobardaba a la hora de salir de juerga por las tabernas de la zona de influencia de la capital. Porque no solo era el alma de la fiesta, sino que además no había nadie que no lo quisiera. Si no estaba zapando con los muchachos, seguro estaba enredado en el edredón de un algún bulín con una señora bien, de esas que van a misa los domingos con su mejor vestido y el marido trajeado, colgándole del brazo. Es que Nazareno Salgado era un tipo famoso, era el panderetero de Sandro. Aunque la cosa se puso jodida después del “incidente”.
Cuenta la leyenda que el Naza, como le decían los cumpas de la banda – y hasta el mismísimo Roberto Sánchez- estando de gira por los Países Bajos fue víctima de una especie de abducción extraterreste cuando se sentó en un baño químico a hacer lo segundo y un extraño ser – salido de las fauces mismas del inodoro- lo poseyó metiéndosele por la extremidad inferior de la vía de desagote que le atraviesa todo el tronco, llevándoselo con retrete y todo.
La banda, luego de esperarlo un buen rato y golpearle en reiteradas oportunidades la puerta de la casilla de plástico, se decidió a abrir el toilette, dándose con este extraño escenario, a saber: no se encontraba ni Nazareno ni el inodoro, pero tampoco existía ningún hueco que denotara que había huido sin que fuera visto, además ¿Para qué se iba a llevar el inodoro?. Simplemente el panderetero y su trono se habían esfumado.
¿Se habían desintegrado? ¿Qué había pasado en ese cuartito de plástico? Nadie sabía, pero no sé supo más nada de él.
Sin duda alguna había una larga lista de candidatos a tocar el instrumento membranofono que tan famoso lo había hecho al hijo de don Salgado, así que al Gitano no le costó mayor trabajo reemplazarlo y continuar con la gira.
Los que lo extrañaron –eso sí hay que decirlo- fueron los compinches de juerga: “Es que con la fama del pandereta ligábamos todos”. Y más de una señora bien, enjugaba alguna lágrima -velada a través de la mantilla de misa- cuando en la puerta del atrio lo recordaba algún vecino malavenido.
Y como todas las cosas de la vida que no tienen explicación, a los tres meses ya nadie se acordó del asunto ni de Nazareno, ni la banda, ni los cumpas, ni las amantes… Es como si el panderetero nunca hubiera existido.
Sin embargo una tarde de julio ocurrió el milagro. Como siempre que el diablo mete la cola, en el Valle de Iglesia se levantó un terrible viento zonda que a más de una vieja le recordó los calores vividos con el revoleo de ingle del Gitano, la cosa fue que en medio de un remolino de tierra y fuego, apareció por arte de magia Nazareno Salgado. Estaba igual, no solo no había envejecido ni cambiado físicamente -a pesar de los años transcurridos- sino que hasta tenía puesta la misma ropa en el mismo estado de cómo la vestía en el momento de la abducción.
Eso sí, ya no sonreía, hablaba poco y nada, y no creo que pensara mucho más allá de eso tampoco. Las matronas del poblado decían que los extraterrestres le habían fritado el cerebro, que tanto lo habían estudiado que: “Segurito le sacaron los sesos y lo han devuelto vacío”.
El caso es que Don Nazareno se instaló ahí mismo donde lo dejaron, en el dique cuesta del viento. Convirtiéndose en uno de los fundadores de la comunidad rasta que organiza campeonatos de windsurf en esas aguas, y donde además se dedica a escribir los guiones de los programas especiales sobre OVNI´s que conduce Chiche Gelblung y cultiva yuyitos adormecedores para ver, si en una de esas, se pega un viaje astral y se va a tomar unos mates con los SuperSónicos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Lo que se hereda no se hurta

Cosas que aprendí de mi santa madre y que en la puta vida hubiera creído que me iban a servir para hacer feliz a mi maridito:

- Lavar los platos, enjabonando primero todo con la esponja y recién después enjuagar las cosas.

- Armar bolsos de viaje chicos.

- Hacer ruedos y coser botones.

- Hacerle la prueba hidráulica a las bolsas del super antes de ponerlas en el basurero.

- Afeitar pullovers para sacarles las bolitas de lana.

- No mezclar la ropa blanca con la ropa de color en el lavarropas, y poner las toallas solas.

Sino fuera por el detalle de la cocina y la plancha sería una jefa de familia completita



viernes, 19 de agosto de 2011

Pedilo antes que se agote

Hay un montón de cosas que yo no sé, pero si hay algo que aprendí es que en la vida de toda mujer después de un Mister Big, llega un Marck Darcy.
Todas las mujeres que conozco, que se han enamorado de un tipo mujeriego que les pintaba la historieta del solitario, que no es que no la amaba sino que como había sufrido tanto de chico, ahora solo la lastimaba porque no sabía querer de otra manera, cuando en realidad le hacia ese chamuyo porque se quería seguir acostando con todas sin ponerse de novio con ninguna, hecho que además de humillarla la llenaba de impotencia, convenciéndola que la única manera de salir de esta situación de mierda era secuestrando al pibe para cortársela y tirársela a los chanchos.
Quiero creer que es porque esta clase de seres funestos nos enseñan que el verdadero amor es otra cosa y que está muy alejado del sufrimiento como se obstinan los poetas y dramaturgos en hacernos creer, solamente porque a ellos les sirve para escribir más y mejores poemas y porque el enamorado no correspondido compra más ese tipo de cosas.
Entonces, cuando nos volvemos a enamorar buscamos y valoramos otras cosas del ser amado. Además nosotras mismas nos volvemos más realistas y prácticas, y por consiguiente nos relajamos más. Así que estamos de parabienes y la relación es mucho más madura y por lo tanto: sana.
Otra cosa que también influye es la edad en la que nos agarran estas situaciones. En mi caso particular y en el de mis amigas, estoy en condiciones de afirmar que ese punto de inflexión es a los 29 años. No sé si será complot cósmico o pura casualidad, pero las 5 mujeres que tomo como ejemplo conocieron a los que hoy son sus maridos (todas están felizmente casadas o concubinadas) un añito antes de los 30 y luego de haberse sacado de encima al comepiojo del ex, parasito mencionado unos párrafos más arriba.
Así que chiquita querida, si todavía te faltan un par de abriles relájate y gozá porque de todo se aprende en esta vida. Y si ya pasaste esa edad, bien sabés que nadie es el dueño de la verdad absoluta y que a los trucos no hay que repetirlos en la casa porque pueden fallar.

domingo, 31 de julio de 2011

Quien la tiene más larga

Ustedes porque no saben lo complicado que es ser una. Por eso las mujeres competimos entre nosotras todo el tiempo, porque vivimos en una sociedad tan machista que si no le mostramos al mundo lo sufridas y malas que somos, seguro que nos pasan por encima.
Lo que no se gana con miedo, se consigue con lastima.
Entonces no nos queda otra que aparentar, que es uno de los mecanismos de supervivencia por excelencia de toda femina, porque bien sabemos que una tiene que ser la mejor y la más en todo lo que haga, no importa lo que sea.
Y así andamos por la vida, compitiendo por todo. Competimos por ser la más gorreada, la más explotada laboralmente y porque no, la peor amada. Nadie tiene el pelo más seco que una. Ninguna estría es más roja que la nos acaba de salir justo al lado del pupo. A nadie nunca se le quebró una uña tan corta como la que se nos acaba de quebrar antes de salir para el casamiento.
No importa cuanto se esfuercen, ninguna desgracia es más desgraciada que la que nos pasa a nosotras.
Así que no vengan a pretender coartar nuestro sufrimiento acusándonos de exageradas y teatreras, porque ustedes no saben lo duro que es ser una mujer exitosa en una sociedad tan machista como la nuestra.

sábado, 23 de julio de 2011

Ni cuerpo que lo resista

Así como pasa con todo en la vida y como nos pasa a todos, yo no le escapo al yin y el yang y creo que si no descontracturamos riéndonos un poco de cada situación que nos toca vivir, la vida sería una suma de pequeñas seudodesgracias que nos tienen a mal traer.
Además como toda mujer que se precie de tal, una se queja de llena, porque de algo se tiene que quejar, solamente para ejercitar ese perfil melodramático que tenemos todas las damas y que es el causal de que esos ridículos culebrones, que hemos dado en llamar "telenovelas" nos calen hasta los huesos haciendonos llorar cual magdalenas.
Como ya sabemos todos, la violencia de género no es solamente que te encajen un "correctivo" en la nuca , también la humillación o el menosprecio psicológico es considerado violencia. Hay casos que son muchos más graves que otros, pero hay minas que somos más perceptivas que otras (por no decir susceptibles) ante ciertas situaciones que suelen pasar desapercibidas y que nos sentimos violentadas ante ciertas situaciones que para otras de carácter más fuerte o más curtidas por la vida, pasan desapercibidas.
Entonces me propuse enumerarles una serie de situaciones y casos que en el fondo no hacen más que socavar la autoestima y el amor propio de una dulce mujercita tierna y delicada como yo (?):

- Que haga un mes que estás a zanahoria y solo bajés un kilo pero a tu amado (que NO hace dieta) le entran primero que a vos los pantalones viejos.

- Que una modelo de 1,75m y 50 kilos diga que come de todo y no engorda.

- Que te gorreen con una más fea que vos.

- Lo que le hace Leevon Kenedy a su cara.

- Que entrés a un local a medirte ropa y te digan que tu talle (40/42) directamente no se fabrica

- Qué tu maridito querido de tu corazón enamorado le ponga el limite mínimo de compra a tu adicional de su tarjeta de crédito.

- Qué en una peluquería no te quieran teñir de rubio porque dicen que te va a quedar naranja.

- Qué Luciana Salazar sea considerada una de las mujeres más lindas de la Argentina.






jueves, 30 de junio de 2011

El sueño de la piba


Por esos años mozos, yo era una jovencita con infulás de hippie (y pulcritud de burguesa) que estudiaba Comunicación Social, asistía a clases comunitarias, hacía trabajos prácticos mientras mis compañeros fumaban yerba, hojas de eucapiltus (o lo que venga) y cada vez que la Bersuit tocaba yo me apersonaba en la puerta del lugar vistiendo de manera impecable el buzo del pijama de mi papá.
Me acuerdo que la primera vez que los ví fué en una fiesta de la primavera en Carlos Paz allá cuando todavía no comenzaba el segundo milenio (si chicas, soy eterna de vieja) y también me acuerdo del último recital al que fuí, abrazada a la Flaca cantando Un Pacto.
Y aunque separado de la banda y todo, la magia sigue viva.
Es que el tipo tiene carisma viste.
Y para colmo la que aquí suscribe le hizo una entrevista (si, por si no se acuerdan soy periodista).
Decirles que tiene los ojos celestes más lindos que ví en mi vida sería un exceso y capaz que hasta redunde en un mini escena de celos de mi maridito, pero que los tiene los tiene.
Y a mi me temblaba la mano donde tenía el grabador.
Eso si, lo primero que hice fué estamparle un regio beso en la mejilla apenas nos abrió la puerta del camarín y se acomodó para las fotos.
Encima yo tenía el pelo hecho un escándalo porque ya me había saltado y cantado todo durante el recital.
La imagen de periodista objetiva fué socavada de manera tal que Mariano Moreno se retorcería en su tumba. Pero yo me fuí felíz y con una conversación con el Pelado Cordera guardada en las notas de voz de mi BlackBerry.

P.D.: Le tendría que haber pedido que me autografíe el escote

jueves, 10 de febrero de 2011

Hablando se entiende la gente


Como buena comunicadora que soy, estoy convencida de que la comunicación es una de las bases fundamentales para el normal funcionamiento de cualquier relación, y por lo tanto la manera de comunicarnos define la relación que se mantiene con otra u otras personas.
Existen relaciones en las cuales la comunicación es superficial, cuando no es casi nula, donde nadie dice lo que le pasa, lo que le molesta, dejando que las cosas decanten por su propio peso y que lo que tenga que ser será y sino a otra cosa mariposa. Para mi, eso denota desinterés por sostener la relación. Está bien que uno no puede remar para arriba en cascada de dulce de leche, pero tampoco te podés quedar sentada de brazos cruzados esperando que las cosas te caigan del cielo. Porque las relaciones son de a dos como mínimo y se trabajan día a día.
Y las hay donde hasta la menor y más absurda nimiedad se somete a un debate exhaustivo y riguroso con tintes de consulta popular, donde en pos de solucionar una situación de manera democrática y conversando como gente adulta se enredan demasiado en palabras y nunca falta un comedido que se mete a opinar pero al final termina enroscando más las cosas. Sin olvidar que el comedido siempre termina mal parado, porque los de afuera son de palo. Y nadie tiene la suficiente autoridad moral para decirle a los demás que es lo que tiene que hacer. Como bien dice el negro Dolina: “A veces hay cada Fiscal del Universo con escribe vaca con b”
Ambos extremos son malos. Hay que aprender a encontrar un equilibrio. No podemos andar por la vida creyendo que todo está sujeto a un designio sagrado y que las cosas pasaran solas. Ni tampoco podemos andar buscando distintas opiniones sobre un problema personal, cual si fuera una junta médica. Porqué nada sucede porque si y de una vez y para siempre, y porque nadie mejor que uno sabe que es lo que quiere para si mismo.

lunes, 31 de enero de 2011

Crueles indicios de que ya no me cocino en un hervor


- Prefiero la labor terapia como esparcimiento. Entre salir el sábado a la noche de juerga y levantarme el domingo a la mañana a arreglar el jardín, elijo regar las plantas.


- Si llego a un restaurant y hay una joven pareja con niños pequeños que lloran, gritan y destruyen todo a su paso y sus padres resultan inmutables, me las tomo.

- Elijo la tranquilidad al bullicio. Prefiero pasarme unos días en San Marcos Sierras a chocarme continuamente con la gente que sale hasta por abajo de las piedras en Carlos Paz.


- Cuando estoy mucho tiempo sentada en el piso como indio, me cuesta un perú levantarme de lo que me duele la cintura.


- Me preocupa lo que ven nuestros pre-adolescentes, como escenas cuasi sexuales en programas para esa franja etaria (Casi Ángeles por ejemplo) y tampoco me parece gracioso que la gente juegue a pegarse (Como en Jackass)


- Prefiero ir a ver a Dolina o a Les Luthiers que ir a un recital de la Bersuit.


Y cuando pienso en que las cosas que marcaron mi infancia pasaron hace más de 20 años me agarra una depresión… Qué lo tiró, los años no vienen solos.

sábado, 22 de enero de 2011

El saber no ocupa lugar


Desde que soy una señora casada aprendí un montón de cosas acerca de la relación amorosa hombre-mujer que me habría venido al pelo a los 20 años, cuando mi vida sentimental era un vaivén continuo y reiterado de fracasos.
Porque mirá: si hay algo que nos obsesiona a todas las mujeres por igual, es influir en el pensamiento y consecuente accionar de nuestro hombre en cuestión. El tema es que jamás damos con la tecla. Y no estoy descubriendo la pólvora, simplemente estoy evidenciando una gran verdad
Ensayamos horas frente al espejo o mientras hacemos gimnasia o limpiamos el hogar, un monólogo apoyado en argumentos de dudosa veracidad empírica, pero dichos con tanta seguridad que nadie se atrevería a refutarlos, pretendiendo así convencer a nuestra media naranja de que nuestro punto de vista es el más conveniente y acertado.
Pero no entendemos que los hombres son tan básicos en instintos y tan simples en estructura de pensamiento lógico, que por eso mismo es casi imposible que los convenzamos de algo que les parece descabellado de tan solo imaginarlo.
En mi caso particular, una de las cosas que aprendí es que si queremos que un hombre nos valore no debemos, jamás de los jamases, recurrir a la treta de los celos, porque un tipo nunca valorará a una mujer que a la primera de cambio le insinúa que es posible que se raje con el primer gil que se le cruce por el camino.
Y en este arduo camino de la pareja bien constituida, también aprendí que no sirve de nada hacernos las víctimas, porque los hombres que saben que no se han mandado ninguna macana, son inmunes a la culpa y por ende quedamos en evidencia como manipuladoras. Porque chicas, entendamos que este sentimiento es exclusivo de las mujeres y de los señores que tienen cola de paja, y querida mía si tu bienamado la tiene: de qué querés convencer a un tipo en el que no podés confiar?
Así que mis queridas, en solidaridad de género y como regalo para este 2011 que recién está en pañales les dejo este consejito: aunque les cueste un huevo y la mitad del otro, sean lo más claras y sinceras posibles. Usen mi experiencia como si fuera propia, y recuerden que no hay mal que por bien no venga y que de todo se aprende en esta vida.

sábado, 1 de enero de 2011

Balance


Se acabó el 2010, y aunque escribí menos que en el 2009, no es que no me haya pasado nada, ni que haya sido peor que el anterior. Al contrario, fue un excelente año lleno de cambios, y es por eso que quiero compartirlos con ustedes.

- Así como en el 2008 fue el blog, en el 2009 fue el facebook, en el 2010 me envicié con el twitter. Se los recomiendo

- En abril dejé de fumar. Así sin más y definitivamente. Sin engordar y sin una sola recaída.

- En junio me mudé con mi amado, dejando mi provincia con todo lo que eso significa: familia sanguínea, amigos y trabajo. Igual voy de visita una o dos veces al mes a mi docta natal.

- En septiembre finalmente me teñí de rubia, como podrán observar en la fotito de perfil, y me quedó divino. Ya no creo que vuelva a mis renegridos rulos, este cabellera larga,lacia y rubia es la que más me identifica.

- En octubre conocí el mar, y como mi maridovio es tan perfeccionista me llevó al Caribe de "luna de miel" aprovechando para comprometernos anillo mediante y todo

Espero que el 2011 sea tan o más maravilloso que este que se acaba de ir. Y no se olviden que: "Siempre que llovió, paró"