jueves, 30 de junio de 2011

El sueño de la piba


Por esos años mozos, yo era una jovencita con infulás de hippie (y pulcritud de burguesa) que estudiaba Comunicación Social, asistía a clases comunitarias, hacía trabajos prácticos mientras mis compañeros fumaban yerba, hojas de eucapiltus (o lo que venga) y cada vez que la Bersuit tocaba yo me apersonaba en la puerta del lugar vistiendo de manera impecable el buzo del pijama de mi papá.
Me acuerdo que la primera vez que los ví fué en una fiesta de la primavera en Carlos Paz allá cuando todavía no comenzaba el segundo milenio (si chicas, soy eterna de vieja) y también me acuerdo del último recital al que fuí, abrazada a la Flaca cantando Un Pacto.
Y aunque separado de la banda y todo, la magia sigue viva.
Es que el tipo tiene carisma viste.
Y para colmo la que aquí suscribe le hizo una entrevista (si, por si no se acuerdan soy periodista).
Decirles que tiene los ojos celestes más lindos que ví en mi vida sería un exceso y capaz que hasta redunde en un mini escena de celos de mi maridito, pero que los tiene los tiene.
Y a mi me temblaba la mano donde tenía el grabador.
Eso si, lo primero que hice fué estamparle un regio beso en la mejilla apenas nos abrió la puerta del camarín y se acomodó para las fotos.
Encima yo tenía el pelo hecho un escándalo porque ya me había saltado y cantado todo durante el recital.
La imagen de periodista objetiva fué socavada de manera tal que Mariano Moreno se retorcería en su tumba. Pero yo me fuí felíz y con una conversación con el Pelado Cordera guardada en las notas de voz de mi BlackBerry.

P.D.: Le tendría que haber pedido que me autografíe el escote