jueves, 19 de enero de 2012

Ella, vos y tu otra ella


Si hay algo que ya sabemos a esta altura del partido es que las instituciones están demodé, que el mundo está patas para arriba y que el ser humano a vivido equivocado por lo menos en los últimos veinte siglos, pero hay ciertas cosas que desde que el mundo es mundo, no cambian ni evolucionan.
Por ejemplo: Es imposible que una mina que sale con un tipo casado – y cuando digo sale me refiero a estar “de novios” o por lo menos todo lo de novio que se puede estar con un tipo que tiene señora e hijos - no se ilusione.
Él puede ser absolutamente cuidadoso con las palabras y no prometerle nunca nada de nada, pero si la chica no es una mina para algo pasajero, indefectiblemente lo va a presionar para que se separe y cuando no lo hago se lo va a reprochar por los siglos de los siglos amén.
Porque chicos, si una piba a una determinada edad, no espera al príncipe azul estamos cagados. Una señorita en edad de merecer quiere a alguien que esté dispuesto a endeudarse por 30 años sacando un crédito hipotecario con ella. Espera a alguien con quien discutir la conveniencia de ponerle a su hijo un nombre original, como Hermione o Frodo, pero con alto riesgo de que lo carguen en el colegio, o de ponerle uno más simplón, pero que le asegure que la criatura no va a ser destinataria de las crueldades de los infantes compañeros de aula. Quiere a alguien que le enseñe a manejar y le preste el auto, alguien que se atreve a comer lo que cocina, que le cocine en ocasiones especiales, como el aniversario o su cumpleaños y que la lleve a cenar afuera para que no cocine. En fin, un compañero de vida, alguien que envejezca con ella.
Si la señorita en cuestión quiere algo pasajero, solo sano esparcimiento y algún que otro regalo caro, pero nada más, no hay ninguna diferencia con una mercader sexual que no besa en la boca ni se enamora. Esta clase de amante, quiere que el interesado le ponga un departamento amoblado, pague los gastos y le regale un autito, si la puede mantener mucho mejor, pero no está nada mal si le consigue un buen laburito, y ella a cambio lo espera a la hora que él puede escaparse de la casa, no manda mensajitos de texto, no lo va a buscar al trabajo para ir a almorzar juntos. No controla ni reclama. Es la amante ideal.
Pero el tema acá es que los hombres, en general, sufren del complejo de macho alfa, en torno del cual gira la vida de las hembras de la manada, entonces por más que no prometa nada con palabras, son las acciones lo que definen la situación, y así es inevitable que la señorita se enamore y se ilusione. Porque si el actúa como el novio de América, ella se va a creer que lo son.
Sencillito.
Así que señores del mundo, si les gusta el durazno se bancan la pelusa. Y si la cosa se pasa de castaño oscuro, a llorar al campito.

domingo, 8 de enero de 2012

Y comieron perdices

La mina que diga que no se quiere casar, miente. No conozca ninguna que, llegado el caso, le diga al amor de su vida que declina de pasar por el registro civil, porque "Así como estamos, estamos bien". No sé si por romanticismo, tradicionalismo o estupidez pero todas soñamos con ponernos el vestido blanco, bailar el vals  y tirar el ramo. 
Es que el feminismo nos metió en la cabeza que garpa mucho más hacerse la Mafalda, pero en el fondo somos Susanita. Y si bien estoy convencida que ninguna mujer necesita un marido para sentirse plena, no puedo negar que a todas nos encanta decir: "Mi marido tal cosa" "Mi marido tal otra". 
Y como sucede cuando vas a pedir un crédito, las mujeres que ponen todas sus energías en conseguir un marido tienen que demostrarle al novio y a toda la humanidad misma que no lo necesita.
Por lo general las féminas que están al acecho de un cónyuge suelen desplegar todas sus estrategias camaleonicas para que las victimas crean que son los seres más independientes que habitaron alguna vez el planeta tierra, y así, muy de a poquito ellos se relajan y ellas los enredan en sus telarañas. 
Pero como decía mi abuela, dios aprieta pero no ahorca, así que hay varios indicios, algunos hasta el borde del absurdo de lo obvio que son, para que escapes (en el caso de que quieras hacerlo) antes de que te encuentres firmando en el Registro Civil sin saber como cazzo fue que ocurrió.


- Cuando ven una peli donde se casan te agarra de la mano y te la aprieta fuerte

- Cuando van a un casamiento le pide el teléfono de la wedding planner a la novia

- Mira discovery home and health

- Se compra las revistas de novias, según ella para ver los vestidos de fiestas de la madrinas y saber lo que se usa en caso de tener que organizar alguna fiesta, como cumpleaños de 15 o Cena de Egresados

- Crea en su noteboock play list denominadas: Recepción, Cena y Carnaval Carioca

- Cada vez que escucha una canción lenta que estaba de moda cuando se conocieron, te la hace escuchar y te pregunta si consideras que esa es la canción de ustedes

- Cuando pasa por una casa de decoración, mira la vidriera y entra a preguntar si hacen listas de regalos. 

- No hace mas que decir que la Costa Azul es tan romántica que más que para ir de vacaciones hay que ir de Luna de Miel


- Se enloquece cuando los sobrinitos ya están grandes y no quieren saber nada con integrar un cortejo nupcial y hasta organiza un casting entre los hijitos de sus amigas.