sábado, 4 de abril de 2015

Se me pianta un lagrimon

No hay peor traición para una madre que un hijo no la llore.
Es que viste como es el trabajo de martir, no termina nunca. Y menos el de una madre.
Aunque siendo sincera, es un alivio que el pibe no llore, y hasta se quede contento, porque quiere decir que lo tratan bien.
Pero como la insatisfacción no se va con la maternidad, en el fondo desearíamos que nuestro pequeño retoño nos llore mares cuando empiezan el largo camino a la independencia.
En mi largo derrotero maternal yo no tuve esa desgracia con suerte. Mi vástago no derramo una sola lágrima, ni siquiera profirió un quejido cuando a los 4 meses de edad lo pusimos a dormir solito su alma en su pieza. Y mira que le había advertido a mi amado cónyuge que al mínimo sollozo no solo volvía a nuestra habitación, si no que además esa noche dormia en nuestra cama. Y vos podes creer que el pibe no solo no lloro, si no que además durmió una hora mas de lo que dormía habitualmente?
Traicion!
Después le agarro la angustia de los 8 meses y yo que ya le había tomado el gustito a dormir de noche, padeci la situación con un dejo de satisfacción como el que siente un sado cuando le sacan una muela.
Pero como lo bueno dura poco, mi niño supero la angustia y en casa se volvio a dormir sin sobresaltos.
Debo confesar que cuando llego el momento de llevarlo al jardín, volvi a sentir esa adrenalina, pero como a mi los tipos nunca me lloran, esta vez no fue la excepción, y mi pequeño hijo se quedo con su seño así sin más.
Aunque en tren de confesiones; con lo culpogena que soy creo que tengo el mejor hijo que me podía tocar.